viernes, 20 de octubre de 2017

Todos somos espejos

Aunque a veces me cueste creerlo, todos somos espejos, cada vez lo tengo más claro. Encuentras a alguien, conectas y empiezas a sanar. Te muestra aquello que eres. Y esta es una de las frases que aprendí en Amsterdam: «Thank you so much for helping me to heal through you» («Muchas gracias por ayudarme a sanar a través de ti»). Incluso en la distancia, ¿insalvable? Cierro los ojos y no la siento tan lejana. Esta solo asusta a aquellos que no creen en el amor verdadero... JAJAJA, qué chorradas escribo, me digo, pero las escribo...


miércoles, 18 de octubre de 2017

Toca parar

¡Dios! ¡Qué intenso ha sido todo! La primera vez que me pasa, ¿o no? ¿No querías cosas nuevas? Pues toma... Después de doce días fuera de casa, he vuelto a lo cotidiano. ¿Qué ha sido real? ¿Qué ha sido un sueño? Me siento distinto, más crecido, pero con el espíritu de un niño al que no le importa gritar lo que ha vivido y experimentado. Ahora toca parar, recogerme en el silencio, pues los cimientos se movieron y necesito escucharme para actuar en coherencia y libertad. Por eso solo le pido a la vida una cosa: «Aleja todo lo falso de mí y conéctame con aquello que me ayude a recordar mi verdadera naturaleza». Eso siempre, que en mi vida permanezca lo que tenga que estar para aprender y evolucionar y no lo que a mí me gustaría que estuviera. Confío…


lunes, 16 de octubre de 2017

¡Hasta pronto, Amsterdam!

Quedarme en casa de alguien desconocido con tres gatos gigantes, coger una bicicleta y empezar a volar, caminar de espaldas y bajo la lluvia, correr por uno de sus parques para preparar mi próximo reto, la carrera de montaña, coincidir con una venezolana y que me enseñe a hacer arepas, subirme en una montaña rusa imaginaria, coger una guagua y desplazarme a otra ciudad cercana, probar los quesos atrufados... ¿Todo eso ha pasado en Amsterdam? Practicar yoga por primera vez, probar el famoso "ecstatic dance", una discoteca donde no se bebe alcohol ni se habla con los demás, simplemente sientes la música y bailas interactuando con la gente con tus movimientos y miradas, sentir el abrazo y la emoción de las personas porque el mensaje les ha llegado, tener la sensación de ser el protagonista de una película romántica, abrir muchísimos regalos, incluso uno reservado para el momento en que me encuentre dentro del avión... Todo eso he vivido en Amsterdam y por eso tengo muchísimas ganas de volver. Una parte de mi corazón ya les pertenece...
 
 
Total, dicen que lo tengo enorme, así que voy a dejar un trozo de mi corazón en cada rincón del planeta que tenga la oportunidad de visitar. ¿El próximo será Canadá? Vamos a visualizar...

El viaje de la sanación

Aún falta un día para que regrese a casa, pero ya puedo titularlo como el viaje de la sanación. Eso es lo que he estado haciendo en Amsterdam, sanando, abriendo todos los regalos que se me han presentado, algunos inesperados, ¡cómo me has sorprendido, vida! Y esos regalos me han dado la oportunidad de enfrentar miedos y conocerme un poco mejor. 

Atrás quedó el juego de llegar a convertirme en un Amsterdamer, el gentilicio utilizado para los que viven en esta ciudad, pues tantos requisitos para llegar a ser uno de ellos terminaron por aburrirme, así que preferí ser yo mismo y jugar como un niño, un Amsterdamer a mi manera, según mis reglas, que básicamente es hacer lo que quiero y compartir mi tiempo con los que me abrieron su corazón y aceptaron mi nueva versión, a pesar del asombro inicial: confío tanto en la vida, que llévame por donde me quieras llevar...


Y hoy será la despedida... ¿Será difícil? Eso de vivir en la incertidumbre es lo que tiene, pues nunca sabrás cómo será el siguiente paso hasta que no lo hayas experimentado. Pero para mí no será una despedida, pues lo quiero vivir como una bienvenida. Una vez más, veré qué está detrás de esta oportunidad...

sábado, 14 de octubre de 2017

¿Y si lo que quiero existe?

Abrazo su vida, abraza mi vida, nos aferramos juntos a la vida. ¿Y si lo que tengo delante es un espejo que me muestra la libertad con la que ahora me muevo? Manos entrelazadas y un baile sentido desde el más absoluto de los silencios. Miro sus ojos y solo puedo sentir agradecimiento, gracias a la vida por sentir la magia del amor y el latir acompasado de dos corazones que se han encontrado. Las formas se desvanecen y las velas prenden la llamarada del presente. Un revoloteo, un torbellino que emerge desde dentro y que sale a la superficie para experimentar la belleza del reconocimiento y la libertad. ¿Y si la vida me está ofreciendo un amor a la altura de mi inocencia? ¿Y si lo que quiero existe y se presenta cuando menos me lo espero? Sigamos bailando y sintiendo...

 

jueves, 12 de octubre de 2017

¡Quiero ser un Amsterdamer!

Estoy disfrutando tanto la ciudad que me he propuesto ser uno de ellos. ¡Quiero ser un Amsterdamer! Aunque el requisito principal no lo podré cumplir porque se trata de vivir al menos un mes en la ciudad, estoy compensándolo con otras cosas como hacer locuras en la calle, coger la bicicleta y dejarme llevar por donde me quieran llevar...

Y eso es lo que les ha llamado la atención, que sea tan confiado. -¿Siempre dices sí a todo?-, me preguntaron. -No, si algo no me gusta digo no, pero a ti te digo sí porque me encantas, así que llévame por donde me quieras llevar-, le respondí. Confío en la vida y abro los regalos que me estoy encontrando por el camino, porque para sanar debo experimentar...


Y si tengo que ponerme unos suecos, me pongo unos suecos, pero no cejo en mi empeño de querer ser uno de ellos. ¡Cómo me gustan los juegos!
 

martes, 10 de octubre de 2017

¿Tanto inglés tenía dentro?

¿Qué hacer si minutos antes de la presentación me dicen que es mejor que la haga solo, que es mi momento? Pues salir al ruedo igualmente, aceptar, confiar y verlo como una oportunidad. Ha llegado el momento...

¿Tanto inglés tenía dentro? ¿Y si tenemos más potencial del que creemos? Asombrado me quedé con la fluidez con la que entendía y respondía. Y fue lindo conectar con la gente. Ciertas miradas y sonrisas cómplices quedarán grabadas en mi corazón para siempre...


El salto del éxito. El objetivo que me propuse a principios de año se ha logrado y solo puedo decir GRACIAS a todos aquellos que me han ayudado. A Rubén y Diana, mis profesores de inglés, a Heidi e Irene, que han organizado el evento cuidando hasta el último detalle, a Caro, que su presencia ya es alimento para ser como soy, un niño pequeño, y a José Antonio, por soltarme y dejar que volara, aunque sé que está pendiente de mí, cuidándome como un hermano. A los que asistieron, que aprendí mucho con ellos, y a los que no asistieron, pero sé que estaban con el corazón...


Y el viaje no acaba, pues aquí voy a seguir disfrutando y rompiendo miedos...

lunes, 9 de octubre de 2017

¿Qué he venido a hacer en Amsterdam?

Entrar en una cafetería, pedir lo que me apetezca y ponerme a escribir se ha convertido en una de mis aficiones preferidas. Además, soy capaz de crear una burbuja para aislarme del ruido y vivir en mi oasis particular. Me pongo los cascos y comienzo a escuchar esas melodías que atraviesan mi alma, esas canciones que conectan con las letras que llevo dentro y que a través de la tinta del bolígrafo se van uniendo para crear las palabras que necesito para expresar. Y mientras la gente entra y sale de la cafetería me he animado a escribir, escribir para llegar a lo más profundo de mi alma, para llegar a aquello donde nos da tanto miedo llegar. Pero el piropo que me acaban de regalar me ha inspirado: romper con tus miedos se ha convertido en una de tus pasiones...


Es curioso, porque siempre digo que aún tengo mucho que sanar, que sigo sanando y que cada día es una nueva oportunidad para coger la pala y desenterrar lo que yace en la tierra de la inconsciencia. Y eso es lo que estoy haciendo en Amsterdam, lanzarme al miedo para ver qué me quiere decir. Y cuando lo hago no me dice nada, cuando lo hago deja de existir aquello que me intentaba intimidar y limitar, desaparece como un fantasma. ¡Soy capaz! Pero el miedo hubiera apostado toda su fortuna por lo contrario: ¡no serás capaz! ¿Y entonces cómo salimos de dudas? Lanzarnos a hacerlo, a pesar de los miedos. Eso es lo que estoy haciendo en Amsterdam, despejando dudas...

domingo, 8 de octubre de 2017

¡Lo hice!

-¿Qué te pasa, estás nervioso?-, me preguntó. -Te recomiendo que no te escondas, muéstrate para que la gente te reconozca porque si no te entrarán más miedos-, me aconsejó. En ese momento estaba tímidamente oculto tras los escalones. -Tendrás treinta minutos para hablar-, me dijo. -¿Tanto?-, respondí para mis adentros. Con diez minutos bastaban...

Salí del rincón en el que me sentía protegido, empezó la conferencia y, no sé qué pasó, que comencé a llorar de la emoción porque estar viviendo aquello era inimaginable cinco años atrás. Respiré, sonreí y le dije a mi amiga: -I'm ready!" (¡Estoy preparado!). Y esperé pacientemente hasta que llegara mi turno...

Y cuando me llamó atravesé el pasillo con el libro en la mano diciéndome que el momento había llegado, que la oportunidad era aquí y ahora. Caer al corazón y confiar, esa era la clave de todo. Y al llegar a su lado empecé a hablar...


Mi sonrisa simboliza que ¡lo hice! ¡Fui capaz! Y al terminar mucha gente me comenzó a abrazar y a llorar. -No sé por qué, pero me has hecho llorar. Gracias por compartir tan linda historia- me decían. -Transmites con el corazón-, también me decían. ¡Lo hice! Fui capaz de llegar a la gente a pesar de hablar en otro idioma, que milagrosamente fluía. Una experiencia para soltar los nervios y la presión, pues aún no ha sido la presentación. Ya servimos el aperitivo y mañana será el plato principal de degustación...

viernes, 6 de octubre de 2017

¿Quién dijo que es fácil?

¿Quién dijo que es fácil? Muchas cosas no las veo fáciles, pero las hago. Coger una bici en Amsterdam no es nada sencillo, pues hay muchos carriles, semáforos especiales para bicis, cambiar de marcha, tocar la bocina (si la tiene, claro) y aparcarla, lo que supone sacar el candado y dejarla bien atada a un poste para evitar que te la roben. No es fácil, pero lo hago porque es la mejor opción para moverte y descubrir los rincones de la ciudad. Además, se trata de hacer una cosa nueva que me divierte...



Hay otras cosas que no son fáciles, aunque muchas personas dicen que sí lo son. La cuestión es que me gustaría hacerlas, pero no sé cómo hacerlas. ¿O no me atrevo a hacerlas? Y ahora abrazo esta emoción que me acompaña y me sigo tomando el té...

miércoles, 4 de octubre de 2017

Los zapatos me guían hacia...¡Amsterdam!

Fue verlos y sentir que debía comprarlos. Un poco caros, tal vez, pero desde dentro me susurraban que los comprara. Hazte un regalo, busca el equilibrio, no solo regales a los demás sino que también debes regalarte a ti mismo de vez en cuando. Y lo hice, porque eran unos zapatos viajeros y mi niño se iba a poner loco de contento. Con lo que le gusta a él viajar...

  
¡Amsterdam! Ese es uno de los destinos que aparecen reflejados en los zapatos. Y por eso también los compré, porque parece que me estaban guiando hacia la ciudad. ¡Amsterdam! ¡El próximo destino! Nervios, porque se aproxima el día y la hora de hacer realidad el objetivo que me marqué a principios de año, presentar el libro en inglés, pero también entusiasmo y ganas, muchas ganas de disfrutar y aprender. Todo eso me llevaré en la maleta y lo soltaré para alimentarme de nuevas experiencias. Dispuesto a todo...

martes, 3 de octubre de 2017

NOSCE TE IPSVM

¿Qué significa NOSCE TE IPSVM? Esto es lo que he encontrado: «Significa conócete a ti mismo. Se trata de la máxima griega inscrita en el Templo de Apolo en Delfos. Se ha atribuido a Heráclito, Quilón de Esparta, Tales de Mileto, Sócrates, Pitágoras, Solón de Atenas y Femonoe (¡algunos no me suenan de nada!) Sin embargo, Juvenal llegó a declarar que este aforismo procedía del “cielo”. Se refiere al ideal de comprender nuestra naturaleza, al hacerlo comprendemos a los demás, pues tenemos la misma naturaleza. Invita a la introspección para la autocrítica sana».


Desde los tiempos de la antigua Grecia ya nos lo estaban diciendo, conócete a ti mismo. Si la clave de todo es ser tú mismo, primero deberíamos conocernos, ¿no? ¿Quién soy?

lunes, 2 de octubre de 2017

El ser humano crece en las tormentas

No hay mejor manera de comenzar un mes que recordando lo que es la coherencia, y eso es lo que hice ayer con David Serrato y compañía. Si lo que dices, piensas, sientes y haces va en la misma dirección, estás viviendo en coherencia. Esta vez le he añadido el verbo “sentir” y me mola. Al fin y al cabo, somos seres sintientes…


Y otra cosa que me recordaron ayer es que el ser humano crece en las tormentas, por eso las necesitamos. Pronto pasarán y dejarán algo positivo en nuestras vidas. Con la confianza de que la vida pocas veces nos regala lo que queremos, pero siempre nos regala lo que necesitamos…

domingo, 1 de octubre de 2017

No fracasamos

Esta imagen fue tomada minutos antes de comenzar la prueba. Sonrientes y de espalda al mar que minutos después nos jugaría una mala pasada. Ninguno de los dos lo logramos, pero no fracasamos, pues el verdadero fracaso hubiera sido no intentarlo. Y aprendimos un montón. En mi caso, la capacidad de aguante y no sucumbir al saboteador que, a las primeras de cambio, te ofrece un flotador. También, la capacidad de escuchar mi cuerpo y no forzarlo hasta límites no recomendados. Y la aceptación, aceptar que todo es un juego, al fin y al cabo. En su caso, darse cuenta de que ya no tiene miedo al mar y su capacidad para afrontar la contracorriente con tranquilidad. Estar satisfecha con todo lo aprendido aunque no se haya alcanzado el objetivo inicial...


Hoy también me dijeron que "mi decisión y acción no determinan el resultado. Hay circunstancias externas que también afectan al resultado". Y la de gente que conocí en la zodiac... ¿Repetiremos el próximo año? Ayer, durante la travesía, alguien gritaba en mi cabeza "¡ni de coña!". Pero ya saben que a ese no suelo hacerle caso. ¡Qué ganas de que la vida me regale otra experiencia!

sábado, 30 de septiembre de 2017

2 horas 16 minutos... y no llegué

Entre lo que pido y la vida me da sin pedir, lo mío parece estar destinado a vivir experiencias por primera vez. Esta vez fue hacer la Travesía el Río y ser rescatado en medio del océano. ¡2 horas 16 minutos... y no llegué! ¡Y la de cosas que se me pasaron por la cabeza durante ese tiempo! ¿Todavía en la boya 7? ¡Pero si no estoy avanzando! ¿Y si levanto la mano y pido ayuda? ¡Y una mierda me rindo! ¿Dios, pero dónde están los demás? La sensación de estar nadando solo y al rato estar rodeado de unos cuantos. ¿Otra vez el del bañador azul? ¿Pero dónde están las boyas? La sensación de que se movían de sitio y después me lo confirmaron. Mira, vida, yo quiero llegar, pero lo dejo en tus manos. Esa fue la petición que lancé al final...


Y al rato apareció una lancha por mi derecha y me invitaron a subir por motivos de seguridad. La prueba había terminado y yo no había llegado. Pues qué quieren que les diga, a pesar de que estaba a punto de llegar al muelle, me lo tomé como un regalo. La vida me dijo: No, mi niño, tú no estás para esforzarte y nadar a contracorriente. Y ese ha sido el aprendizaje, ver el lado positivo de una aparente derrota. Eran 2600 metros y nadamos más de 4000. ¡Menudo aguante! No llegué, pero me quedo con la aceptación con la que me lo tomé. O mejor aún, la primera vez llegué por mi propio pie y esta vez subido en una zodiac. ¡Qué bien me lo pasé!


 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Disfrutar, ¿verdad?

¿Cuál es la intención? Disfrutar, ¿verdad? Llegar, recoger el dorsal, calentar, compartir tus miedos y entusiasmo con los demás y sentir cómo se te eriza la piel cuando subes al barco porque está a punto de comenzar. Llegas a la orilla y respiras hondo, visualizando la meta en la otra orilla. Disfrutar, ¿verdad? Eso es lo que vas a hacer mañana, disfrutar. Y da igual si hay viento o si las olas no te dejan respirar. Es una experiencia más. Confiar en tu fortaleza y disfrutar del camino, independientemente de lo revuelto que esté. Total, no lo puedes controlar, así que no quiero saber más, cuanto menos sepa más voy a disfrutar. Confío plenamente en mi fortaleza, quiero, puedo y lo haré. Sí, eso es lo que haré, disfrutar, ¿verdad?


miércoles, 27 de septiembre de 2017

La magia de la radio

En directo, en el aire, aquí y ahora. Así es la radio. No saben qué preguntarme y no sé qué responder, pero la improvisación va orquestando la conversación y lo que dices lo dices allí y quedará grabado para siempre. Esa es la magia de la radio, del presente. Y me divertí mucho, como siempre, pues me siento como pez en el agua y me dejo llevar por donde me quieran llevar…



martes, 26 de septiembre de 2017

¿Qué camino escoger?

Encontrarme con textos que reflexionan sobre los caminos…

«Todas las sendas son iguales; no conducen a ninguna parte. ¿Tiene corazón este sendero? Si lo tiene, el sendero será bueno. Si no, no sirve. Ambos senderos conducen a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno significará un viaje alegre; mientras lo recorras, serás parte de él. El otro puede arruinar tu vida. Uno te hará fuerte; el otro te debilitará».

«Cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál escoger, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda. Y aguarda más aún. Quédate quieto, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve».


Con la sensación de que a veces no sé hacia dónde estoy yendo, pero con la tranquilidad de que estoy siendo guiado por mi corazón…

domingo, 24 de septiembre de 2017

¡Cómo hemos crecido!

¿Qué hacemos contigo? Te me haces mayor, ¿eh? ¿Recuerdas la primera entrada publicada? ¡Qué vértigo pensar en todo lo que hemos vivido! ¡Cómo has crecido! Bueno, rectifico, ¡cómo hemos crecido! Pero yo cada vez me siento más niño, pues tú me animas a seguir siendo un niño. Cuando estoy frente a ti me despojo de todo para sacar al auténtico. Y ahora estoy con los brazos apoyados sobre la mesa y la barbilla sobre las manos, contemplando la pantalla y recordando a la persona que nos unió con una sonrisa en la cara. ¡Qué gran sensación! Pasado totalmente sanado. Y ahora solos tú y yo, viviendo el presente. ¿Habrá más? No sé, dejemos de pensar. Vamos a salir a jugar, a celebrar, ¡feliz cumpleaños! Gracias por ser la llama que prende mi vida...


 

viernes, 22 de septiembre de 2017

La vida es un gran teatro

A pesar del cansancio que llevaba acumulado, desde la butaca del teatro no perdía detalle de sus movimientos, sus gestos, su voz, capaz de transformarla y llevarlo a sentir un mar de sensaciones, desde la euforia a la rabia. Era el hilo conductor de la obra y yo lo observaba ensimismado, con la piel erizada. Esa expresión de terror al terminar… Se apagaron las luces, se cerró el telón y me levanté con la sensación de haber visto uno de los mejores musicales...


Y después pude compartir con alguien que años atrás se ganaba la vida actuando en musicales, interpretando durante un tiempo el mismo papel del que justo me encandilé. Me contó los entresijos que se vivían en los camerinos, el tiempo que disponían entre función y función, la dificultad que conlleva no dejarte arrastrar por el personaje en tu vida diaria. «Cuando repites un personaje durante tanto tiempo, tiendes a actuar como él fuera del escenario. Ya no sabes si cualquier reacción es tuya o del personaje que estás interpretando», me decía. Vamos, creerse el personaje hasta las trancas, no saber separar entre la ficción y la realidad…


Y eso me llevó a pensar que la vida es un gran teatro y aquí todos estamos interpretando un personaje. ¿Por qué no? El mío es Ibán. La enseñanza y recordatorio era no creerme tanto esa personita de carne y hueso que responde al nombre que le han puesto. El mundo es una gran obra musical, o como dice una frase que leí ayer: «La vida es una canción y tú compones la letra».

jueves, 21 de septiembre de 2017

Es inevitable

Nada que diga puede consolar el dolor de una persona ante una pérdida inesperada. Duele, cuando llega así duele mucho más porque no te lo esperas. Un grito desgarrador se anida en tu interior y solo recomiendo soltarlo, porque yo también los he soltado. Te sientes roto, triste, abatido y solo te digo que abraces todo eso porque hay que sentirlo, hay que abrazarlo. Siempre me aferro a la frase “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional” y por eso toca sentir ese dolor y hay que darle su espacio. Es inevitable, al fin y al cabo…

Pero sé que después de la tormenta siempre llega la calma, eso también lo sé, y aunque ahora esas palabras queden en saco roto y sean incapaces de consolarla, sé que la calma también le llegará. Las piezas del puzle se volverán a unir para seguir caminando…


Esto me ha llevado a recordar la impermanencia de todo lo que tenemos a nuestro lado. Todo es efímero, nada es eterno. Agradecer los momentos vividos y vivirlos como si fueran los últimos, porque nunca lo sabremos. Estar en paz… Te quiero, que lo sepas, a pesar de que me empujaste con tus patas y me tiraste del sofá, pero era mirarte a los ojos y conquistarme con tu mirada. Y no puedo dejar de sonreír mientras termino estas últimas líneas porque tu imagen me ha acompañado desde el principio. Allá donde estés…


martes, 19 de septiembre de 2017

Reírse ante la adversidad

No pensaba compartir este vídeo, pero en vista de que me lo han recomendado, aquí lo voy a poner, por lo menos para que se rían tanto como yo. Esa es la intención...

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Y es que ante la adversidad, la risa puede ser la mejor medicina. Si te caes, te agarras de donde sea con tal de no caer del todo. Además, tenía tal resfriado encima, que remojarme en el agua helada hubiera sido catastrófico. Pero no, me enganché como un koala al tronco. ¿Y qué es lo que me hizo tambalear y caer? La duda. Perder el rumbo de mis pasos y estar más pendiente de los comentaristas que estaban al lado. Un gran aprendizaje y risas, muchas risas...

jueves, 14 de septiembre de 2017

¡Me atreví a hablar en catalán!

Como un niño con zapatos nuevos, así me sentía. Con la sensación de que sabes lo que vas a decir, pero nunca sabes cómo lo vas a decir. Con ese cosquilleo y entusiasmo por salir de la zona cómoda y hacer algo nuevo. En esta ocasión era hablar unas palabras en catalán como agradecimiento a esta ciudad. Y qué mejor que las cuatro causas de la enfermedad...

Viure la vida d'altres i no la teva propia (vivir la vida de otros y no la tuya propia)

Esperar que els altres canviïn i no ser tu mateix el que canviï (Esperar que los demás cambien y no ser tú el que cambie)

Justificar els nostres actes i els dels demés amb excuses (Justificar nuestros actos y los de los demás con excusas)

Qualsevol emoció que vivim am intensitat i que no gestionem adequadament. No expressar (Cualquier emoción que vivimos con intensidad y que no gestionamos adecuadamente. No expresar)

Eso me llevó a la esencia, a sacar a mi niño interno que quiere jugar, que quiere expresar, que pierde la vergüenza y que se lanza a hablar en catalán, sin darle demasiada importancia a si se equivoca, porque todo lo ve como una oportunidad para aprender y mejorar... Y con esa intención me tomaré la presentación en inglés, que pronto llegará...


Un cuarzo rosado con forma de corazón, eso es lo que me regalaron, que para mí simboliza el respeto y la unión que nos profesamos. Una invitación a seguir transmitiendo desde el corazón...

 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Bon dia, Barcelona!

Bon dia, Barcelona! ¿Qué tal? Por aquí muy bien. Abrí los ojos antes de tiempo y vi resplandecer la media luna en el cielo. ¡Qué maravillosa sensación la de levantarte y contemplar los regalos que te brinda la naturaleza! Y después a ultimar los detalles de la maleta. ¿Sabes qué? No me he olvidado de dejar un hueco libre porque estoy seguro de que lo llenaré de nuevas experiencias. Quiero sentir, sentir… SENTIR. Eso es lo que siempre pido, sentir. Me estoy enamorando de ti porque me dejas ser libre, me dejas fluir. Y mañana serás testigo del mensaje que espero llene de esperanza aunque solo sea a una persona. La intención está lanzada…



Dentro de unas horas nos encontraremos de nuevo y esta noche volveré a ver la luna junto a ti. Gràcies Barcelona, t’estimo molt!

martes, 12 de septiembre de 2017

¿Por dónde?

¿Por dónde es mejor pasarlas, por debajo o por arriba? Esa es la pregunta que me hicieron refiriéndose a las olas. Vale que jugar con ellas puede ser muy divertido, al menos en mi caso, porque parece que estoy en una montaña rusa sintiendo cómo el mar me levanta en peso hasta que mis pies vuelven a estar en contacto con el suelo, pero si nos sorprendiera una gran ola, desde la superficie correríamos el riesgo de ser revolcados y acabar envueltos en un gran remolino. En cambio, si nos zambullimos y metemos dentro, no correríamos esa suerte. Eso es lo que suelen hacer los surferos, hincar la tabla y bucear hasta que pase…


Y no deja de ser un símil en cuanto a profundizar y mirar hacia dentro. Por más que nos asuste cavar, en el interior está la clave de muchas cuestiones que nos podrían liberar. Solo hay que ser valientes…

lunes, 11 de septiembre de 2017

¡No tienes fundamento!

Ayer fue uno de esos días que multiplican mi entusiasmo por la vida. Hacer algo por primera vez: alquilar una moto, recibir una clase exprés y empezar a visitar los rincones de esta isla bella en la que resido. Y ese niño que llevo dentro no paraba de saltar…


-¡No tienes fundamento!-, me espetó esa vocecita que muchas veces trata de intimidarme, pero si con el miedo a la muerte sabe ya que no me puede paralizar, en esta ocasión lo intentó con el miedo a la soledad. –Tienes 36 años y pareces un niño chico. Así nadie te va a querer…-. En otras circunstancias, tal vez hubiera pegado un frenazo y me hubiese entrado la ansiedad, pero a esta ya la suelo captar al vuelo y entre risas le dije ¡GRACIAS POR PARTICIPAR!


Ah, y quiero seguir consintiendo a mi niño. Se está portando tan bien, que de vez en cuando le regalo una experiencia nueva…

domingo, 10 de septiembre de 2017

Nunca lo sabrás...

Me despierto antes de que suene el despertador. ¿Y si...? No lo sé. Me pongo a escribir y después haré la cama, una ducha con agua templada y elegiré la ropa apropiada. ¿Y si...? No lo sé. Siento que el miedo me quiere paralizar, pero que lo neutralizo antes de que se meta dentro e invada todo mi ser. Ahora solo pienso en terminar de escribir y una frase que escuché ayer me viene al recuerdo: "Nunca lo sabrás hasta que no lo hayas intentado". Por eso quiero hacerlo y con esa intención saldré de casa. 


¡Wow! ¡Acaba de sonar el despertador! Mi niño interior está loco de contento porque quiere disfrutar de la experiencia. Pues allá vamos...

sábado, 9 de septiembre de 2017

David y Goliat

En vez de contar la historia de David y Goliat, prefiero centrarme en la enseñanza y compartir esto: "Todos conocemos la historia de David y Goliat, recogida en la Biblia. Y aunque no la hayamos leído, sabemos bien lo que significa: es la victoria del pequeño frente al grande, del desvalido frente al poderoso, un recuerdo de que aunque tengamos todo en nuestra contra, siempre habrá posibilidades de salir triunfante. Es una peculiar metáfora que se ha extendido por todo el planeta, en cuanto que da forma al universal anhelo de poder decidir nuestra suerte por nuestra propia mano, sin encontrarnos sometidos a influencias externas".

  
Y precisamente eso es lo que está haciendo mi amigo David, transformándose en el gigante para vencer sus miedos y dejando con la boca abierta a los médicos. Con la certeza de que todo está en sus manos y no depende de causas externas. Y yo no puedo más que sonreír y decirle que está por el buen camino... ¡Bienvenido!

martes, 5 de septiembre de 2017

Esto va en serio...

Me dicen eso y me quedo desconcertado, pues si algo me han enseñado es a no tomarme las cosas demasiado en serio, pero también es verdad que tengo un reto por delante y no me lo debo tomar a la ligera, así que será cuestión de buscar el equilibrio para disfrutar a tope cuando llegue el gran día. Será necesario conectarse con la alegría de correr y disfrutar por el camino. Es que hablamos de 23 kilómetros… ¿Y cómo he llegado hasta ahí si el objetivo era hacer una carrera de 10 km antes de que finalizara el año? Ni idea…


De lo que sí sé es de agradecer y ayer, después de acabar mi entrenamiento, me senté en el mismo banco en el que me senté hace ya algunos años. Una vista privilegiada: copas de árboles verdes y frondosos y un azul del cielo que cubría el resto del lienzo. Y agradecí tener unas piernas con las que poder correr, vista con la que poder ver, gusto para saborear la comida, porque acto seguido iría a probar una nueva delicia, tacto con el que acariciarme… Y también agradecí hacer este reto con mi nuevo hermanito, Rubén. Esas personas que no hacen sino motivarme o que nos motivamos mutuamente. Lo cierto es que ya visualizo nuestra entrada triunfal, juntos…

viernes, 1 de septiembre de 2017

Érase una vez...

Érase una vez un chico temeroso y angustiado ante la inminente noticia de un diagnóstico devastador que, en su desesperación, un día entró en una iglesia, miró a la Virgen que presidía el altar y le pidió vivir, vivir aunque solo fueran cinco años más…

Y vivió, vaya que sí vivió. Aprendió a conocerse y a vivir de verdad. Cada día que despertaba se convertía en un gran regalo, una oportunidad que no quería dejar escapar. Sus miedos se disipaban…

Pero hace unos meses una vocecita que merodeaba por su mente lo intentó asustar: –El plazo de cinco años se cumple en agosto. Es una lástima, pero te vas a morir. ¡Qué bobo! ¡Tenías que haber pedido más tiempo! Ahora no se puede hacer nada…-, le susurraba la voz. Fue tan inesperado que lo cogió desprevenido, pero enseguida echó mano de todo lo aprendido durante esos cinco maravillosos años. Al rato se dio cuenta de que ese narrador negativo que intentaba intimidarlo nada tenía que ver con lo que realmente era. –¡Gracias por participar! No lo sé, tal vez muera o tal vez no, porque sé que algún día moriré, pero mientras voy a dedicarme a vivir. Este pensamiento no significa absolutamente nada…-, repetía sin cesar cada vez que la voz aparecía. Y lo más importante es que nunca se peleó con ella, sino que se reía con ella, entendiendo que simplemente hacía su función. Observar los pensamientos, pero no identificarse con ellos…


Llegó septiembre y este chico sigue vivo, más vivo que nunca, pero ¿se imaginan qué hubiera pasado si hubiese comprado el cuento que le querían vender? ¡Qué importante ha sido la meditación en la vida de este chico! Y colorín colorado, este cuento no ha acabado…


miércoles, 30 de agosto de 2017

Estos cinco años...

Echo la vista atrás y no puedo sino agradecer todo lo vivido durante estos cinco años. Subir dunas de arena, bailar en el desierto, no dejarme intimidar por unos monos salvajes, caminar por una selva virgen y vencer el miedo a las sanguijuelas. Viajar sin nada organizado, con una mochila a cuestas...

 Cierro los ojos y sigo recordando. Sumergirme en los fondos marinos y avistar delfines y ballenas, cruzar de una isla a otra nadando, bañarme en un río y ver un cangrejo de agua dulce, por primera vez. Todo lo que estoy nombrando son cosas que he hecho por primera vez, mi motor y fuente de energía, como caer desde el cielo y sentir que estaba volando...


¿Me voy a morir en agosto? No lo sé, solo sé dar las gracias por haber aprovechado el tiempo, ese tiempo que no podemos parar y que fluye de forma natural. Los segundos se hacen minutos y los minutos horas, las horas se transforman en días y los días en meses, que se van sucediendo hasta llegar a estos cinco maravillosos años que han pasado a través de mí para experimentar que la vida es un auténtico regalo. ¿Y qué más? Déjame recordar. Cambiar mi alimentación y probar recetas nuevas, como una mousse de chocolate elaborada con cacao y aguacate. ¡Delicioso! Escribir un libro, traducir el mismo libro, decir "no" a lo que no me apetece y decir "sí" a lo que me entusiasma y motiva. Correr, subir y bajar montañas corriendo y conocer gente nueva: malayos, japoneses, marroquíes, jordanos... Cenar con una familia jordana, bailarles la macarena y deshacer los prejuicios y creencias que me hacían sentir separado del resto. Tocar un erizo de tierra y posar sobre mis hombros una rata blanca con los ojos rojos...

¿Y dices tú que me voy a morir antes de que acabe agosto? No lo sé, gracias por participar. Prefiero seguir nombrándote las cosas que he hecho, como embadurnarme el cuerpo y la cara con pintura y atreverme a subir a un escenario y cantar, aunque sea una simple estrofa. Caminar sobre el fuego sin quemarme o sobre los cristales sin cortarme, romper flechas y tablas de madera o doblar varillas de acero. Hacer que lo imposible sea posible...


Y sigo recordando... Experimentar el cambio, darme cuenta de que he cambiado y que no todos lo han aceptado. Algunas personas que he sacado de mi entorno y otras muchas a las que les he dado la bienvenida. Coger las riendas de mi vida y tomar decisiones, asumiendo toda la responsabilidad. Soltar el drama de las historias cotidianas y, en su lugar, ver la oportunidad que detrás permanece escondida, esperando por ti para que la abras y te permitas abrazar la vida, esa vida que contagia...

¿Y dices tú que me voy a morir? ¿No será que estás aterrado porque ya no me puedes manipular? Tú bien sabes quién es el que morirá, esa vieja versión que se dejaba intimidar y no quería expresar, pero ahora siente, expresa y cuenta lo que quiere sin titubear... ¿Y qué más? Lanzarme a salir de la zona cómoda, sentir que el amor está en el aire y que quiero jugar, subirme a una de las montañas rusas más altas y veloces del mundo, descubrir nuevos rincones y viajar. ¡Pero si estoy más vivo que nunca! ¿Y si muero antes de que finalice agosto? Moriría con la alegría de recordar todo lo que he experimentado y no con la pena de que aún me quedan cosas por hacer, porque siento que todo es perfecto tal y como es. ¿Todo eso durante estos cinco años? Sí, todo eso y más, y si sigo viviendo eso es lo que querré seguir haciendo, comerme la vida a bocados y ser libre para disfrutar...


martes, 29 de agosto de 2017

Todo es relativo...

Si tal y como dicen es cierto que reírse alarga la vida, el sábado por la noche yo gané unos cuantos años. Adentrarme en un pueblo remoto de Aragón e interactuar con personas totalmente diferentes es lo que tiene, pues mientras para mí eran personas que vivían muy limitadas porque solo conocían el mundo puramente rural y no habían cogido un avión en su vida, para ellos yo era una especie de humano “raro” que no sabían de dónde había salido. Y así se lo trasladaban de forma cómplice a su tía, que es mi amiga: -¿Pero qué me has traído? ¿Que no se ha bañado nunca en un río? ¿Que no ha visto nunca un cangrejo de agua dulce? ¡Este no ha salido de la capital!-. Y así un montón de cosas más que, aderezadas con un acento maño hasta las trancas, me resultaba imposible mantener la seriedad.


Y es que todo es relativo. ¿Quién es el que estaba en la zona cómoda? Al menos yo ya he probado el entorno rural pero, ¿se atreverán ellos alguna vez a salir del confort de lo cotidiano?

lunes, 28 de agosto de 2017

¿Hubo beso?

 Ya lo dijo San Mateo: -Pedid, y se os dará-. Pedí bañarme en un río, y aunque nos tuvimos que trasladar unos cuantos kilómetros porque el más próximo estaba totalmente seco, al final nos bañamos en un río. En el horizonte se intuía una tormenta eléctrica y me dije que sería alucinante presenciarla en todo su esplendor, pues no recordaba haber visto una antes, al menos no con esa intensidad, y al final pudimos disfrutar de los rayos y relámpagos en primera fila y a resguardo de la lluvia. -¿Y qué pasa con lo que has pedido y aún no se te ha concedido?-, me suelta una vocecita charlatana de vez en cuando. Tiempo al tiempo, porque confío en que eso pasará cuando esté totalmente preparado para ello. -Buscad, y hallaréis-, también dijo San Mateo. Con la sensación de que lo que quiero existe... 

  
Y en los últimos compases de mi viaje por tierras aragonesas, hubo un momento de esos que te dejan enganchado al televisor sin pestañear, alimentando esa parte romántica que anhela un final de película. Un reencuentro bajo la lluvia, caricias en el pelo, besos castos y el sabor de lo que pudo ser y no fue. Él Lorenzo, ella Catalina, el sol y la luna que se fundían... otra vez... Y por aquí lo dejo, cada cual que escriba su final. A mí me inspiró volver al pasado disfrutando desde el más absoluto de los presentes...

jueves, 24 de agosto de 2017

Quitarnos las gafas

¿Y si nos quitamos las gafas y lo empezamos a ver de otro color? A veces solo hay que hacer eso, volver a recordar quiénes somos, quitarnos las gafas que nos alejaban de la más simple verdad y toda nuestra realidad se puede transformar… 


martes, 22 de agosto de 2017

¿Creamos nuestra realidad?

El día antes de hacer la carrera y gracias a mi hermanita gemela, se me erizó la piel al recordar un párrafo del libro Cuando abracé la vida (un canto a la esperanza). Y dice así:

«Y durante ese paseo con mi pareja le dije que me gustaría que la sanación dependiera de mí, porque si hacía todo lo que estuviera de mi mano, volvería a estar sano. –Ojalá haya un decálogo de cosas para hacer con tal de sanar. Sería capaz de subir el Risco de Famara cien veces si hiciera falta; sería capaz de dejar de comer aquello que tanto me gusta; sería capaz… de todo con tal de sanar–, le comenté. Le pedí a Dios que me ayudara porque yo quería sanar, que me diera fuerzas porque quería llegar hasta el final. Hoy sé que esa petición dio sus frutos porque, aunque no fui consciente en ese momento, al día siguiente todo comenzó a cambiar…»



¿Creamos nuestra realidad? Hasta el sábado por la tarde no fui consciente de todo lo que había prometido y se ha cumplido, pues un cambio de alimentación llegó a mi vida y mi plato favorito dejó de existir, y al día siguiente tenía ante mí el reto de subir el Risco de Famara. Por eso lo hice con motivación y entusiasmo, como tributo y agradecimiento a estar sano. Y solo me queda por añadir que estoy dispuesto a todo con tal de seguir sano…


lunes, 21 de agosto de 2017

"Esrengao" TOTAL

Esa expresión canaria que utilizamos cuando tenemos el cuerpo molido o con alguna parte dolorida: estar “esrengao”. Pues así es como me siento después de haber hecho ayer la carrera “Famara Total”, con agujetas y alguna que otra ampolla en la planta de los pies, pero no solo me siento “esrengao”, sino que también me siento motivado, entusiasmado y lleno de vida por haber superado un límite que jamás me imaginé alcanzar.


Ayer coroné ese macizo que tantas otras veces me ha cobijado, ayer subí con constancia y bajé con precaución para no quedarme por el camino y llegar hasta el final, aunque he de reconocer que el último kilómetro se me hizo un pelín largo, pero la recompensa era llegar a la meta y estar tus amigos esperándote…


Y ayer, antes de la salida, recordé un maravilloso mantra que compartí con mi compañero de fatigas: «Confío plenamente en mi fortaleza. Quiero, puedo y lo hago». Pues sí, queríamos, podíamos y lo hicimos, disfrutando del camino…


viernes, 18 de agosto de 2017

¡Van como locos a por ella!

Es raro el perro que no se inmute cuando alguien le lanza una pelota o una piedra. ¡Van como locos a por ella! Pues algo parecido es lo que hacemos los humanos con los pensamientos. A la mínima que estos aparecen, ya nos enganchamos a ellos…


¿Y qué tal si nos sentamos y los observamos? En eso consiste la meditación, en observar los pensamientos sin identificarte con ellos. Quitarles su significado…

jueves, 17 de agosto de 2017

Dice que estuvo muerto

Después de casi 60 días, por fin salió del hospital y ahora le espera una nueva oportunidad. ¿Será capaz de no caer en la tentación de los hábitos tóxicos y se conectará con la alegría que cada momento le pueda aportar? Yo quiero confiar…

Pero antes de salir del hospital se produjo una conversación entre mis padres en la que yo era un mero espectador sonriente. Y así fue como empezó el diálogo, porque mi padre me vio sonreír mientras lo miraba…

Padre: Ah, ¿te ríes? Si a ti te pasara lo mismo que yo…
Madre: Bueno, él también pasó por lo suyo.
Padre: Sí, pero no es lo mismo.
Madre: Quizás lo de él fue peor.
Padre: No, yo estuve muerto.

Y con esa última afirmación de mi padre no pude sino reírme una vez más, además de sentir curiosidad por lo que pudo experimentar, pero no se acordaba de nada. El hombre presumía de haber estado “muerto”. Era una especie de “lo mío es peor que lo tuyo”, un “yo más que tú”. El victimismo se apoderaba una vez más de él, sintiendo un miedo extraño cada vez que tenía una mínima posibilidad de salir del hospital. Y así se lo transmití, que tenía miedo. Esas cuatro paredes se habían convertido en su “zona de confort”, pues aunque una parte de él quería salir de allí, la otra sabía que fuera del hospital tendría que tomar las riendas de su vida y empezar a emprender acciones, asumiendo toda la responsabilidad. Y sí, quiero confiar en que aprovechará esta segunda oportunidad…


Y a propósito de muertes, ya sé quién es el que morirá en agosto. Cosas mías que algún día contaré, jeje!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Un golpe sobre la mesa

Fue necesario, dar un golpe sobre la mesa y marcar límites, reclamando el valor que merezco. Si yo no sé el valor que tengo, difícilmente lo puedo trasladar a los demás, pero si lo tengo claro lo puedo comunicar con asertividad. Y aunque el mundo entero caiga desplomado en el suelo, si la acción que emprendo me aporta paz y no me comprime el pecho, que se caiga el mundo entero, pero eso es lo que seguiré haciendo, actuando con coherencia. Al menos lo intento...


Y después del golpe certero, todo irá fluyendo...

jueves, 10 de agosto de 2017

La prioridad más absoluta

Ver la cara de mi padre sonriendo tras haberse duchado, después de más de una semana sin moverse de una cama. Esos pequeños detalles que rara vez agradecemos y que tanto los echamos en falta cuando nos vemos incapacitados. Hoy ha tenido la fortuna de ser consciente de ellos, hoy se ha podido mover, ha podido sentir el frescor del agua sobre su piel, ha podido agradecer, incluso se ha vestido de paciencia. Pronto saldrá del hospital, pero cuando tenga que ser, será...


Me apetecía escribir y no sabía qué escribir, pero observar esa sonrisa que adornaba la cara de mi padre me ha recordado que la salud es lo más importante, la prioridad más absoluta. Y por eso escribo, para recordarme y agradecer que puedo ver, que puedo oler, que puedo comer, saltar, caminar, llorar. Puedo escribir y no me quiero olvidar jamás de que la vida es sentir...