jueves, 31 de diciembre de 2020

Lo que sí pude hacer durante este año...

¡Menudo año nos ha tocado vivir! Por supuesto que ha habido algunas cosas que no he podido hacer por la cantidad de restricciones a las que nos hemos tenido que someter, por ejemplo, cancelar mi viaje en solitario a La India, pero durante este escrito me gustaría centrarme en lo que sí pude hacer durante este año y, si echo la vista atrás, me doy cuenta de que al final no he estado tan limitado como creía...

Yo, que soy muy de vivir cosas nuevas por primera vez, estar confinado durante prácticamente dos meses fue una auténtica aventura, además de un reto para trascender mis miedos y darme cuenta de la capacidad del ser humano para adaptarse a las circunstancias y salir fortalecidos de ellas. Algunos pretendían lo imposible, que les garantizaran la inmortalidad para empezar a salir de sus casas y vivir como antes, pero la verdad es innegable y no se puede ocultar: tarde o temprano morirás... Por eso, cuando por fin pudimos coger un avión, fui casi de los primeros en subirme a uno de esos pájaros de acero. Algunos me llamaron loco o inconsciente, pero lo único que hice fue viajar para reencontrarme con la gente que quiero y seguir viviendo con normalidad a pesar de la incertidumbre que se respiraba en el ambiente, porque si dejaba de vivir, ¿qué sentido tenía seguir viviendo? Y con ellos hice un montón de cosas nuevas como nadar varios kilómetros por el Mediterráneo, hacer rutas en bicicleta, visitar lugares nuevos y probar auténticas delicias que alimentaron mi estómago y mi alma y me hicieron sentir vivo de verdad... Y a los que intentaron contagiarme con sus miedos les dije: adiós, gracias por participar.

Y después llegó la presentación de la novela Y de repente... YO, un auténtico vendaval que hizo las delicias del público y ha arrancado muchísimas sonrisas, justo lo que pretendía. ¿Lo mejor? Que la gente me pide que siga escribiendo porque quieren saber cómo podría continuar la historia. ¿Habrá una segunda parte? Quién sabe, a ver si la inspiración viene a visitarme, el tiempo lo dirá...

El deporte extremo también estuvo presente durante este 2020, nada más y nada menos que lanzarme desde un puente. ¿La sensación? Maravillosa, repetiría una y mil veces... Saltar al vacío, esta vez de verdad, sin medias tintas, saltar y confiar...

¿Y qué mejor manera de acabar esta año que con mi amiga Tere al lado? Ella, que siempre me sorprende y yo me dejo llevar porque sabe que me encanta sorprenderme. Lo último que está previsto, si sigo con vida, será darme un chapuzón en el mar, con el agua helada, supongo, para darle la bienvenida al nuevo año. En fin, a ver si sobrevivo y no muero congelado...

Para terminar, iba a darle las gracias al 2020, pero a quien realmente tengo que darle las gracias es a mí mismo por haber tenido la actitud de disfrutar de este año a pesar de tantas limitaciones y adversidades, que visto lo visto, he logrado que al final no hayan sido tantas...

Claro que no pude hacer algunas cosas previstas para este 2020, por alguna razón será y yo soy de los que les gusta pensar que todo sucede para mi máximo beneficio, pero sí que he podido hacer muchas cosas durante este año, algunas inconfesables, y todas ellas las disfruté al máximo. Deseo que logres hacer feliz al próximo año...




 



lunes, 28 de diciembre de 2020

A la tercera fue la vencida

Al igual que la cantante de Góspel que entró en trance al repetir durante el concierto la palabra Aleluya por lo menos unas trescientas veces, Aleluya fue lo que dije yo al aterrizar, por fin, en Barcelona. Después de dos intentos fallidos, a la tercera fue la vencida y esta vez sí me he podido reunir con las personas que he elegido como familia...




Sigo con la tradición de pasar el fin de año fuera de la isla, en esta ocasión, en mi segunda casa y rodeado de gente que me hace sentir feliz. A ver qué sorpresas me deparan... 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Vecinos invisibles

Los regalos, cuando son inesperados, sorprenden aún más. En mi caso, tengo la suerte de contar con vecinos invisibles que me sorprenden con sus detalles y mensajes: La vida es un regalo, el envoltorio la mente, solo hay que abrirla para disfrutar el presente. ¿Quién fue? Puedo intuir quién, pero lo importante no es tanto el emisor sino el mensaje, que vuelvo a releer para que se me grabe  bien adentro: La vida es un regalo, el envoltorio la mente, solo hay que abrirla para disfrutar el presente...




Estas restricciones me han dado la oportunidad de celebrar una Nochebuena diferente. Las cosas pasan por algo, un conectar con la esencia de la Navidad... Y a Papá Noel le he pedido otro deseo que espero pronto se haga realidad...

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Un nuevo horizonte se abre...

A veces, antes de comenzar, me vienen algunos pensamientos en plan: "¡Qué aburrimiento! ¿Otra vez presentando la novela? Si ya te han escuchado mil veces, se van a cansar de ti". Ese es el saboteador interno que está intentando, por todos los medios, que dejes de hacer lo que tanto te gusta hacer... Entonces trato de soltar esa vocecita interna y conecto con el disfrute y con la motivación con la que hago cada evento: "Si mis palabras pueden ayudar aunque solo sea a una persona, habrá merecido la alegría hacerlo". Y de repente... las personas que ya me han escuchado me siguen agradeciendo que les recuerde el mensaje. Y de repente... aparecen personas nuevas que no me conocían de nada y quedan contagiadas con las risas, optimismo y esperanza. Y de repente... YO sigo dando las gracias...




El vozarrón de Beni Ferrer, la musicalidad de Eva, la espontaneidad de la presentadora y un servidor nos subimos ayer al escenario con la intención de disfrutar al máximo porque tal vez sea la última vez, o no...  Cuando crees que todo puede llegar a su fin, un nuevo horizonte se abre... 


martes, 22 de diciembre de 2020

Alicia se viste de gala

Después de la experiencia de haber perdido su maleta, llevará en su bolso un par de bragas limpias por si acaso, pues quiere ir tranquila, con la seguridad de no quedarse sin ropa interior. Hoy Alicia se viste de gala y hará las delicias del público que asista. Ella, y solamente ella, será la gran protagonista de una velada mágica y solidaria...



Tal vez no seas agraciado con el número de la lotería de Navidad, pero si decides venir esta noche al Teatro Municipal de San Bartolomé, te tocará la fortuna de acompañar a Alicia y echarte unas risas...


lunes, 21 de diciembre de 2020

Una carrera en tiempos de COVID

La primera y última del año, cómo no inscribirme para vivir la experiencia de participar en una carrera en tiempos de COVID. Las cosas cambian, ya no salimos en manada sino en pequeños grupos cada quince minutos, el protocolo de seguridad así lo establece, con lo cual el reto era no perderme...

Sigue las balizas rojas, me dijeron, y ten cuidado con las bicicletas, también me advirtieron. Pues eso fue lo que hice, seguir las balizas rojas y me orienté mejor de lo que esperaba, pensé para mi regocijo, pues cada tanto en tanto veía una señal roja y seguía la estela marcada. Hasta que de repente... dos seres maravillosos con un cartel de STOP en la mano me hicieron parar porque dicen que me había equivocado de camino. ¿En serio?, les pregunté. Sí, esta es la ruta marcada para la prueba de ciclismo, me respondieron. Pero esta señal es roja, ¿verdad?, les volví a preguntar, y ellas me confirmaron que no me había vuelto daltónico... 

Mira que hay una gran variedad de colores en el mundo, pero a la organización no se le ocurre otra cosa que señalizar del mismo color dos pruebas distintas, así que en algún momento del camino debió haber un cruce y yo me desvié erróneamente. Hasta me pidieron disculpas y me propusieron repetir la carrera al día siguiente, pero no me apetecía, ya tenía otros planes. Entonces les pedí que me dejaran continuar, no quería quedarme con ese sinsabor de no haber llegado a la meta. Vale, aceptaron, pero te tenemos que quitar el dorsal, con lo cual no podrás optar al premio (me reí para mis adentros) y harás la carrera por tu cuenta y riesgo, lo que quería decir que en caso de accidente el seguro de la carrera no me cubriría los desperfectos. Vale, pues que la vida me asegure la existencia, pensé. Y continué, y llegué a la meta, y salté de alegría porque después de no sé cuántos kilómetros que hice de más, pude llegar con la sensación de haber disfrutado de la carrera...






domingo, 20 de diciembre de 2020

Una clase de pole dance

Sorpresa, ese es el elemento que nunca debería faltar en la vida, que te descoloquen creyendo que vas a un lugar y al final acabas en una clase de pole dance. La tarde prometía, pues casi sin comenzar mis ojos vieron lo que jamás pudo sospechar... ¿Serán mis gafas artificiales?, pensé, ¿se tratará de un sueño?, también se me pasó por la cabeza. No, los demás también lo vieron, un amigo encaramado en lo alto de una barra, con un traje negro ceñido a su cuerpo, abierto como una jarea de par en par y con lo que vino al mundo a expensas de la imaginación de cada uno...




Nada más comenzar, di las gracias a la que tuvo la genial idea de organizar la actividad, pues además de darme la oportunidad de hacer algo nuevo por primera vez, supe que la risa estaría garantizada. Y así fue, la risa no faltó en ningún momento. Después de un calentamiento agotador y con mis pies acalambrados por haber hecho una carrera unas horas antes, no podía ni levantar el culo aunque me explicaron la técnica mil veces, pero hice lo que pude y según nuestro criterio nos salió decente y logramos estar medio sincronizados, aunque después vimos el vídeo que nos grabaron y quedó patente nuestra distorsión de la realidad, con lo cual nunca hay que dar nada por cierto... Da igual, lo que nos reímos no tuvo precio...


Algunos quieren que acabe este año maldito... Yo, sin embargo, le doy las gracias a este año pandémico y de confinamiento por haberme regalado a este grupo de gente. El virus, de alguna manera, nos unió y siempre le estaré agradecido por ello...


jueves, 17 de diciembre de 2020

Un viaje relámpago

No, no hago afirmaciones categóricas, únicamente cuento mi experiencia... Lo mismo da si hay una o quinientas personas delante de mí, la intensidad con la que abordo cada presentación es la misma porque cada persona merece mi máximo respeto y que saque lo mejor de mí por el simple hecho de haber decidido acompañarme y arroparme en ese momento. Siempre que salgo a escena me digo que si mis palabras pueden ayudar aunque solo sea a una persona, ha merecido la alegría venir...  Así fue, y a pesar de que tuve una especie de bozal en forma de mascarilla, no me impidió hablar alto y claro y pude transmitir mi mensaje... 






Menos de 24 horas, hice un viaje relámpago para presentar mis libros en Gran Canaria y la acogida fue inmejorable. Infinitas gracias a todos los que hicieron este evento realidad...

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Dale la oportunidad

Hoy ya no pasa más, así que te propongo una cosa: dale la oportunidad a este día de ser el mejor día de tu vida...




sábado, 12 de diciembre de 2020

Nos derretiríamos de alegría con ella

Cortar la cebolla, espolvorear un poco de pimienta, añadir un chorro de aceite de oliva y cocinarla a fuego lento hasta pocharla bien. Y mientras voy removiendo cada dos por tres para evitar que se pegue a la sartén, me acuerdo de ella, y mientras sigo los pasos de su receta que vi preparar tantas veces, me sigo acordando de ella, siempre presente en nuestros corazones latentes...



¿Y de postre? Derretirte al baño maría, porque me dijeron que si supiéramos lo que la vida nos ama, nos derretiríamos de alegría con ella...

martes, 8 de diciembre de 2020

¿Cómo vas a hacer tu día?

¿Despertaste? ¡Enhorabuena! ¡Sigues estando vivo! ¿Cómo va a ser tu día? Depende de ti, de la actitud con la que te levantes, así que en lugar de quejarte y disfrazarte de víctima, adquiere responsabilidad. No preguntes más cómo va a ser tu día sino cómo vas a hacer tu día. ¿Dibujarás un día maravilloso o por el contrario crearás un día de mierda? 



Deja de echar balones fuera y ponte al volante para reconducir el rumbo de tu día...

domingo, 6 de diciembre de 2020

El símbolo

Entonces lo vi, frente a mí, como la primera vez, sin mover sus alas, únicamente me miraba, incluso me dio la sensación de que en algún momento me guiñó su ojo derecho. Clavó su vista en la mía y nos reconocimos al instante a pesar del transcurrir del tiempo... Después de tantos años permanecía allí, eterno, libre como el viento, seguía cuidándome sin yo saberlo... Quizás ese fue el regalo, descubrir el símbolo que sigue anidando dentro, la libertad que trato de alimentar en cada momento...




viernes, 4 de diciembre de 2020

Estamos aquí...

Vine aquí a vivir y no a sobrevivir, estamos aquí para vivir y no para sobrevivir, ¿qué sentido tiene si no estar en este mundo terrenal? Cierro los ojos y conecto con la sensación de estar viviendo a tope y no sentirme limitado a pesar de tantas restricciones... 



Mañana, un regalo más para seguir alimentando mi libertad...

martes, 1 de diciembre de 2020

¿A que no tienes bolas de coger la bola?

¿A que no tienes bolas de coger la bola? Esta representa la felicidad, es decir, la libertad para decidir en todo momento y ser responsable de nuestras acciones. Independientemente de lo que esté aconteciendo a nuestro alrededor, podemos ser felices si actuamos con coherencia... Pero claro, es más fácil soltarla y echarle la culpa a otros de nuestra infelicidad, es más fácil poner excusas y ahogarnos en nuestro victimismo que tener las agallas de agarrar bien la bola y decidir por nosotros mismos... 




La valentía de sostener bien la bola y que no se nos caiga de las manos tiene un precio, pero nuestra felicidad bien merece ese precio...