sábado, 27 de diciembre de 2014

Que los milagros sucedan

Feliz Navidad, aunque estas felicitaciones llegan un poco tarde, pero por una razón u otra no había podido escribir hasta ahora y lo estoy haciendo en este mismo instante. Será que es el momento adecuado. Y encima añado lo de feliz navidad, pero de verdad, porque así nos despedimos todos de la meditación del miércoles pasado, una meditación donde aprendimos el verdadero significado de la navidad, que no es otro que el nacimiento de nuestro maestro interior. Vivimos la navidad desde el interior, pero después salimos a celebrarlo a la calle, cada uno con nuestros allegados, compartiendo con ellos ese sentimiento…

 
Y ahora acabo de llegar de un cumpleaños donde el plato estrella fue un caldo de millo. Mientras esperaba a que el plato se enfriara, porque el caldo estaba hirviendo, me pusieron a leer miles de tarjetas positivas que estaban colgadas en un biombo. De entre todas, me quedé con una de ellas: Los milagros suceden a diario. Son consecuencias permanentes del amor en acción (María Teresa de Calcuta).




Y también estoy preparando la maleta, porque el lunes viajo a Polonia a cerrar el 2014 y dar la bienvenida a un nuevo año donde espero y deseo que los milagros sucedan. Será el séptimo año que celebro esta fecha fuera de Lanzarote y la verdad es que se está convirtiendo en una tradición. Primero fue Nueva York, después Londres, el tercer año fue en la bella Venecia, al siguiente me fui a Amsterdam, después Düsseldorf, donde ni siquiera mis tratamientos de belleza impidieron que me fuera, el año pasado fue en la exótica Estambul y ahora tocará en el frío y gélido país polaco. Sea donde sea, me comeré las uvas deseando salud y que la vida me siga dando la oportunidad de vivir y experimentar. Gracias a todos los que han compartido conmigo este año y gracias a todos los que serán cómplices de mis aventuras en el año venidero.



El último escrito del año está llegando a su fin y lo quiero despedir con un nuevo y rotundo gracias. Hasta el año que viene…si el universo quiere…

lunes, 22 de diciembre de 2014

Échame un cable

No voy a andarme por las ramas, así que directamente voy a decir que los preparativos fueron un auténtico caos. El viernes pasado celebramos el último taller del año del Grupo VIVE, expresión corporal a través de la danza, y la verdad es que a punto estuvimos de cancelarlo porque nada salía como queríamos que saliese. Primero, porque estuvimos esperando por la llave del local pero no localizaban a la persona que la iba a entregar. Segundo, porque aunque al final el local se pudo abrir, en la habitación contigua iban a organizar un casting para murgas infantiles y la actividad requería un poco de silencio y concentración. Tercero, porque nos faltaba un cable HDMI para conectar el portátil con el cañón, y menos mal que un santo llamado Rafa nos echó un cable, y dos. Y cuando ya nos íbamos a apañar con lo que teníamos, siempre sucedía algo que nos impedía realizar la actividad en condiciones, con el consiguiente nerviosismo de María José, la que iba a coordinar la actividad...

Entonces, llegados a este punto, había dos opciones posibles, o aplazar la actividad o seguir pa' lante con lo que había. Las dos alternativas eran igualmente válidas, siempre y cuando nos la tomáramos desde la paz. Si la actividad se cancelaba no nos podía generar frustración, y si la actividad se realizaba tampoco nos podía generar frustración por el hecho de no poder llevar a cabo todo lo planeado, sino modificar la misma acorde a los medios de que disponíamos. Al final se optó por la segunda. En el momento de presentar la actividad me reí y dije que estaba encantado de que esto sucediera, porque es un ejemplo de que en la vida no siempre sucede lo que uno espera que suceda, pero eso no es impedimento para seguir avanzando, y esa es la filosofía del Grupo VIVE, vivir la vida con intensidad independientemente de los retos que tenga cada uno que solventar, antes, durante y después, porque la vida es un regalo. Y como la filosofía es compartida por las personas que asisten a los diversos talleres, todos íbamos a echar un cable para disfrutar...





Y ni qué decir que al final todo salió rodado, porque cuando los talleres se imparten con el corazón no hay obstáculo que sea imposible de saltar. Lo inseguro se vuelve seguro, la confianza renace en nuestro interior y la tarde fue un auténtico aprendizaje para todos. Todos salimos renovados bailando como niños. Gracias, gracias, gracias...



miércoles, 17 de diciembre de 2014

Carta a los Reyes Magos

Antes de empezar con mi carta a los Reyes Magos quiero aclarar que estoy estupendamente o, mejor dicho, estoy como tengo que estar, que cada día que pasa es un aprendizaje y que sólo quiero estar feliz y en paz. Ni siquiera busco esa paz y felicidad porque ya lo estoy y simplemente la conservo, y si a ratos la pierdo enseguida la recupero. Y con respecto a la entrada de ayer, de las subidas y bajadas de esa montaña rusa vertiginosa, decir simplemente que la vida es eso, subidas y bajadas, teclas blancas y teclas negras, sonrisas y lágrimas...y eso me encanta, sobre todo la forma con la que he aprendido a tomarme las cosas o por lo menos lo intento, que todo es neutro. Pase lo que pase, será lo mejor para mí. Evelia y Carla, tenemos un desayuno pendiente y muchas cosas que compartir...



Y ahora sí, voy con la carta para que se haga la magia...

Queridos Reyes Magos,

Desde hace unos cuantos días algo resuena en mi cabeza y es el deseo de seguir haciendo cosas por primera vez. Ya no me cuesta tanto recordar cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez, porque durante este año y gracias al Grupo VIVE principalmente, cada actividad ha sido una sorpresa. Asistí por primera vez a un taller de risoterapia, pude tocar con mis propias manos un erizo de tierra y una rata blanca se posaba sobre mis hombros mientras yo sonriente miraba a la cámara para inmortalizar ese momento, momento histórico porque lo estaba haciendo por primera vez. También pude asistir a un taller de biodanza, bailando como te saliera, sin protocolos ni normas, y tiempo después volví a hacer mi propia biodanza “made in Ibán” en una discoteca en la Santa, con los pies descalzos, y sonreí nuevamente al pensar que eso de quitarme los zapatos en una discoteca lo estaba haciendo por primera vez. Y así con más cosas que he hecho por primera vez, como vestirme de juguete de viento y actuar en los Jameos del Agua. Pero ya no sólo deseo hacer cosas por primera vez, que por supuesto que sí, sino que quiero ir más allá y sentir que cada cosa que hago sea como la primera vez, aunque ya lo haya hecho antes. Despertarme como si fuera la primera vez y no olvidar que la vida es un regalo, porque el simple hecho de abrir los ojos ya es toda una bendición, la mayor de las bendiciones...

Y también le pido seguir estando sano. No le pido salud, porque la salud ya la tengo y pedirla sería como que careces de ella, así que lo que hago es reiterarme en que estoy sano y quiero seguir estando sano. Oye, y si se enrollan y no les importa regálenme un viaje, porque saben que me gusta viajar, aunque sea un servidor el que se lo termine pagando, jeje, pero por lo menos que siga brotando en mí esas ganas locas de viajar y descubrir nuevas culturas y aventuras.

¿Es mucho o es poco? Saben qué les digo, que me regalen lo que quieran, porque realmente no necesito nada, todo lo tengo aquí, aunque puestos a pedir me pido una silla para la oficina, que la mía está destartalada. Bueno, lo de la silla mejor se la pido a mi jefe. Y ya, voy despidiéndome de ustedes porque el contenido se desmadra :-))

Eternamente agradecido,

Ibán.

martes, 16 de diciembre de 2014

Montaña Rusa

Subidas y bajadas, unas veces más lento y otras a velocidad de vértigo, sensación de que no puedes controlar nada, de que nada depende de ti por más que te quieras agarrar a cualquier hueco del asiento. Unos gritan de miedo y otros gritan de alegría, liberando la adrenalina de sus cuerpos. Caídas al vacío y otra vez subir hasta que finalmente el ritmo se ralentiza, la montaña rusa para y todo se acaba...


Guauuu, y mientras estoy escribiendo esto una sensación de tristeza embarga mi cuerpo al pensar que todo se acaba, que la vida tarde o temprano se acaba, pero lo que me ha puesto triste no es el hecho de que la vida se acabe, porque sé que se acaba, sino que no me gustaría que mi vida fuera plana, carente de vida, sin subidas ni bajadas...

Pues bien, estoy teniendo precisamente eso, subidas y bajadas, y encima no las puedo controlar. A uno que me sé yo le gustaría que ciertas cosas fueran de otro modo, pero lo bueno es que ya sé quién es ese que desea que las cosas sean de un modo u otro, como si lo pudiera elegir a la carta, y precisamente ese no soy yo, porque YO SOY...

Si lo que estoy teniendo es eso, subidas y bajadas, lo que estoy teniendo es vida, vida, VIDA en mayúsculas, y eso es motivo más que suficiente para estar contento y agradecido. A celebrar la vida...

lunes, 15 de diciembre de 2014

Angelito de los deseos

Faltaba tanto tiempo y pensaba que no lo iba a soportar, que por unos segundos se me pasó por la cabeza lanzarme al vacío y acabar con todo, pero no lo hice, principalmente porque tan sólo fue un pensamiento pasajero que duró unos segundos y, también en parte, gracias a la persona que estaba a mi lado sustentándome, secando mis lágrimas, lágrimas que salieron de mí y me renovaron por dentro, recargando mi energía y fuerza para continuar. Siempre estaré agradecido a esa persona, porque forma parte de mí, aunque las circunstancias cambien. Hace tanto tiempo de eso…


Y el sábado introduje mi deseo en el cuerpo del angelito de los deseos. Cuenta la tradición que el pueblo napolitano, en épocas de pobreza, hacía estos angelitos con los distintos fideos que tenían en sus casas y los obsequiaban a sus familiares y amigos. El que los recibía escribía un deseo en un pequeño papel y lo colocaba enrollado dentro del cuerpo del angelito para que se cumpliera. Pues bien, el mío ya está escrito...

jueves, 11 de diciembre de 2014

¿Soy feliz?

Si me hiciera esta pregunta es que verdaderamente no soy feliz. Cuando alguien es feliz no se lo plantea. Un niño pequeño juega con algo que le gusta y no se pregunta si es feliz, simplemente juega y disfruta, sin ningún atisbo de duda...


Y por aquí también quiero compartir esto...

Existe el nirvana, pero no el que busca.
Existe la acción, pero no el hacedor.
Existe el sufrimiento, pero no el que sufre.
Existe el camino, pero no el que camina”.

martes, 9 de diciembre de 2014

Cosas que no se ven

Siempre hay cosas que no se ven. El espectáculo salió redondo, por lo menos a ojos del espectador, pero nosotros, los que formamos parte del show, tenemos un sin fin de anécdotas guardadas en nuestras retinas, como la cara de sorpresa de Rosi al ver salir el sol, el grito de guerra difícil de reproducir del pirata Morato Arráez, el dúo de Moldavas ataviadas con sus pañuelos típicos, las chanclas de Leo, esas con las que salió a escena sin darse cuenta, pero que en seguida rectificó y las lanzó por un lateral, in extremis, o el camerino con vistas a la luna de los de la parte de arriba, aquellos que salíamos con el barco y las olas y que nos dábamos ánimos al grito de “teguiseee”. También estaban los juguetes de viento, con esas estructuras a nuestras espaldas que nos dificultaba el respirar y recubiertos con una malla negra cada vez más estrecha, pero que aún así salíamos sonrientes, o las campesinas cogiendo esas piñas mal olientes, porque se habían recubierto de pintura blanca para que tuvieran otro efecto, y el pirulí de mi gorro, que por más tieso y erguido que estuviera, siempre salía torcido en las fotos...


Vencer el miedo, esa podría ser la lectura del espectáculo. A pesar de las tragedias que vivió la isla, la población siempre pudo salir adelante, fortalecida, incluso sacando provecho de algo tan duro como las erupciones volcánicas de Timanfaya, convertidas hoy en el principal reclamo turístico, o como decía César Manrique, si no puedes con el viento, juega con el viento, y por eso creó esos impresionantes juguetes que bailan al son que dicta el viento...


De los cantos de desolación, a la más infinita de las alegrías. Si veo que no llueve, me voy a pescar. O mejor reunirnos para celebrar...


sábado, 6 de diciembre de 2014

Perdonando al antiguo Ibán


Allí estaba, sentado en una de las butacas del Auditorio de los Jameos, a pocas horas de que empezara el espectáculo…



Allí estaba, cubierto con una malla negra un tanto asfixiante, pero que me había quitado a medias para escribir sin bloqueos, a pleno pulmón, porque estaba escribiendo…



Y mientras escribía los músicos afinaban sus instrumentos, otros ponían a punto las luces que después llenarían de color el espectáculo, algunos corrían por los pasillos para dejar todo listo…y yo seguía escribiendo, desde la soledad de la butaca, hasta que alguien se percata de que allí estaba y me llaman para una reunión que me hizo interrumpir el momento de escritura…



Momento que volví a recuperar a la mínima oportunidad porque me apetecía plasmar lo que viví esa mañana. Nada particular y nada especial, simplemente que me di cuenta de que tal vez no he perdonado del todo al antiguo Ibán, porque si a veces pienso que no me gustaría ser el Ibán que era antes es que tengo cierto rechazo hacia él, pero lo tengo que ver como un ser totalmente inocente que no lo pudo hacer de otra manera. Además, el Ibán que soy ahora no sería lo que es sin el Ibán antiguo, así que lo que debo hacer es abrazarlo y fundirme con él, ser uno. Te perdono, me perdono; te amo, me amo; eres inocente, soy inocente; te libero de mi juicio, me libero de mi juicio…



Y eso es lo que hice al bajar por las escaleras con el juguete de viento. Daba diez pasos conscientes y giraba hacia la derecha, y cada paso sentí que lo dábamos los dos, el antiguo y el de ahora, unidos y agradecidos…



Y encima me pidieron que sonriera, que debíamos parecer juguetes felices, libres. Eso está hecho, porque me sale sin esfuerzo y me gusta sonreír. Y hoy lo volveré a hacer…

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Afortunado

No soy yo de coger el teléfono cuando no sé quién está llamando, porque la mayoría de las veces es para vender algo, pero como era un número local lo cogí. Al final resultó que también era para vender algo...

Comercial: Buenos días.
Yo: Buenos días.
Comercial: Mi nombre es Grimanesa y llamo de Seguros Santa Lucía.
Yo: Encantado (y por dentro riéndome porque recordaba lo de “aquello a lo que te resistes, persiste”. Querías evitar llamadas de ese tipo, pues ahora te la comes con papas).
Comercial: ¿Por casualidad tienes algún seguro de defunción?
Yo: Sí, ya tengo uno.
Comercial: ¿Y cuáles son las condiciones?
Yo: Pues no tengo ni idea, porque lo paga mi madre.
Comercial: Ah, qué afortunado eres.
Yo: Pues sí, la verdad es que soy muy afortunado (y pensando...no lo sabes tú bien).
Comercial: ¿Y no te interesaría cambiar?
Yo: Pues la verdad es que no.
Comercial: Claro, como te lo paga tu madre (entre risas).
Yo: Pues sí, ya te dije que soy muy afortunado (más risas).
Comercial: ¿Y seguros de hogar? Supongo que tendrás, ¿no?.
Yo: Sí, ya tengo uno con el banco.
Comercial: ¿Y cuánto pagas?
Yo: Pues ahora mismo no me acuerdo, unos 180 euros más o menos (y en eso escucho un resoplido). ¿Por qué, es muy poco?
Comercial: No, es carísimo, nosotros tenemos unos mejores.
Yo: Ah, pues si me pasas la oferta seguro que lo contrato, porque yo llevaba tiempo con ganas de cambiarlo.
Comercial: Y si lo tienes con el banco seguro que tendrás seguros de vida, porque los bancos te lo exigen por el tema de las hipotecas (porque le dije que tenía una hipoteca).
Yo: Pues no, a mí no me obligaron a hacer ningún seguro de vida.
Comercial: Pues menuda suerte, porque normalmente te lo exigen.
Yo: (entre risas) Grimanesa, ya te dije que soy muy afortunado, y encima quería cambiar el seguro de hogar y vas tú y me llamas.
(y después de hablar un rato más con ella para acordar lo del seguro...)
Comercial: Pues nada, ya te llamo para el 15 de enero y te envío la oferta. Y si conoces a algún amigo que quiera también un seguro me llamas.
Yo: Entonces la afortunada vas a ser tú, porque no venderás uno sino dos.
Comercial: Claro (entre risas), la fortuna hay que repartirla.
Yo: Pues sí, tienes toda la razón (y seguí riéndome un rato más después de colgar).

Y es que con la conversación volví a recordar que soy muy afortunado...


martes, 2 de diciembre de 2014

Dando vida...

Dando vida a un manto de lava, o formando parte de un barco que busca llegar a tierra, o ser el soporte de un famoso juguete de viento, de esos que podemos ver en casi todas las rotondas de la isla. Con todo eso y más participaré los días 5 y 6 de diciembre en el espectáculo “Tempo Lanzarote”, que tendrá lugar en el Auditorio de los Jameos del Agua. ¿Saben algo? Me encanta dar vida a cosas que aparentemente carecen de vida. Ser fuego, ser madera, ser hierro, elementos inertes, carentes de vida, pero que con imaginación y entusiasmo puedes darle la vuelta a la tortilla y que el público los vea con vida, y con alegría, porque si salgo es para pasarlo bien. Y ahora que vuelvo a mirar por la ventana, esa ventana que me está dando vida, diviso a lo lejos las montañas y me acuerdo de mi amiga, que las ve con vida, o esas palmeras, que te hablan, aunque las palmeras ya tienen vida. La cuestión es dar vida, sentirme vivo, que haga lo que haga le inyecte una buena dosis de vida. Gracias, vida mía...


lunes, 1 de diciembre de 2014

Al final todo va a salir bien

Recuerdo mucho esta frase. Un día se la dediqué a Juan, para que se animara y saliera pronto del hospital. Otro día también se la dije a un amigo, para que confiara en que todo iba a salir bien, y muchas veces me la digo a mí mismo, porque sé que me ayuda y porque quiero seguir confiando en la esencia de la frase: al final todo va a salir bien, y si no ha salido bien, es que todavía no es el final. Esa misma frase aparece en el trailer de la película Hotel Marigold...


Y otra cosa que me encanta es hablar cuando hay ciertos malentendidos para que no vayan a más, como lo que acabo de hacer ahora con alguien muy cercano. Si lee el blog igual se sorprende de que recién ha pasado lo estoy contando, pero agradezco enormemente esa conversación porque sé que nos ha valido a ambos para evolucionar y mejorar, por lo menos a mí, porque me ha servido para darme cuenta de cosas que hago sin querer. Si hablas a alguien, es como si te estuvieras hablando a ti mismo...

jueves, 27 de noviembre de 2014

77 segundos

Estaba tumbado boca arriba y una fina tela o bolsa cubría mi cuerpo. A través de las transparencias podía ver un par de manos azules posándose sobre mi abdomen y dándome energía. Esas manos eran las de un avatar...y de repente, me di cuenta de que eso no era real, estaba viviendo un sueño despierto, sentí que estaba teniendo esa experiencia que tantas otras veces me habían contado pero que yo no había experimentado. Si esto no es real, me decía, puedes jugar y transportarte a otro lugar. Y así fue, al instante me vi cayendo de un gran rascacielos de la ciudad de Nueva York. Caía al suelo aplastado, pero con la misma volvía a saltar y estaba en medio de la calle, sonriendo, y en menos de lo que tardo en contar hasta tres me vi en África, en un lago y con la única compañía de un hipopótamo. Al principio el animal tenía cara de pocos amigos, pero me volví a repetir que si eso era un sueño yo lo podría transformar a mi gusto, y así fue como me observé montado sobre el lomo del hipopótamo y nadando los dos cual amigos de toda la vida. Pero ahí no acabó la cosa, porque el siguiente escenario fue un salto al vacío, como si estuviera suspendido en el aire, sin control ninguno y sin saber cuál sería mi destino. En algunas ocasiones era yo quien guiaba el sueño, yendo de aquí para allá, y en otras no tenía ni idea de qué era lo que me depararía, pero siendo consciente en todo momento de que no era real. Y por eso fui a parar a un bol repleto de palomitas, sí, era un diminuto humano rodeado de gigantes palomitas de maíz y observaba cómo iba a ser engullido por una persona, una persona que tragaba sin parar, me introducía en su interior...y con la misma volvía a salir, por donde suelen salir las cosas, y yo seguía feliz, sonriendo, disfrutando por primera vez de un sueño lúcido que nunca antes había tenido...




Y todo eso pasó en 8 o 10 minutos, quizás menos, pero desde luego fueron más de 77 segundos, y comento lo de los 77 segundos porque ayer me dijeron que ese es el tiempo mínimo que necesitas para empezar a transformar tu realidad. Si durante ese tiempo vives una emoción con total intensidad, comienzas a generar experiencias acordes con esa emoción. Si son emociones de miedo, ya sabes lo que te espera, pero si son emociones positivas, como la gratitud, y las sientes con total intensidad, empezarás a vibrar en el amor. Imagínate si lo haces durante 24 horas...

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Un libro que se va a leer

¿Para qué están los libros? Para leerlos, sobre todo si son libros que se regalan con buena intención. Hace unos meses le regalé un libro a alguien porque pensé que le podría ayudar, pero el libro se había quedado como un objeto de decoración sobre una mesa auxiliar del salón. Cada vez que visitaba esa casa allí mismo lo encontraba, en la misma posición y con la portada muy lisa y radiante, como si ni siquiera se hubiera abierto para hojear las páginas u oler su interior. Allí seguía y yo ya me había acostumbrado porque esa persona no quería leer el libro en cuestión. Pero ayer me dijo que por mí se lo iba a leer, que iba a hacer ese sacrificio. Sonreí y le dije que no lo hiciera por mí, que lo hiciera por él. Bueno, creo que no hace falta decir que ese libro es “Sea más feliz que el Dalai Lama”.


Tal vez le vaya bien, vete tú a saber...

martes, 25 de noviembre de 2014

El aleteo de una mariposa

Según el efecto mariposa y la teoría del caos, el aleteo de una mariposa en Hong Kong podría desatar una tormenta en Nueva York. Un pequeño cambio puede generar grandes resultados. Tampoco es que tenga mucho que ver, pero a mí me está ayudando extender los brazos y simular el aleteo de una mariposa. Cada vez que me vengan pensamientos que me hagan creer que soy un gusano, con un simple movimiento de los brazos me recuerdo que soy una mariposa...


En la vida a veces hay que tomar decisiones que podrían dar un vuelco a tu vida, decisiones que incluso podrían ser dolorosas. El dolor será inevitable, pero el sufrimiento es opcional...

domingo, 23 de noviembre de 2014

Loco o no loco

Estoy loco, para qué lo voy a negar. Mejor empezar diciendo que estoy loco y así no me llevo ninguna sorpresa al acabar. O puede que no lo esté tanto pero no me importa decir que estoy loco. La cuestión es que a veces he experimentado cosas que se escapan de lo racional, que no se pueden explicar con palabras. Ponerle palabras sería de locos. Loco o no loco, esa creo que no es la cuestión. La cuestión es que me encanta todo lo que estoy viviendo, me apasiona todo lo que estoy experimentando. He venido a este mundo para ser feliz, cada vez lo tengo más claro, y si para eso tengo que poner un punto de locura en lo que hago, pues lo hago. ¿Qué más da si estoy loco o cuerdo? ¿Qué más da si piensan que estoy loco? Estoy viviendo, con locura o sin ella, esta aparente realidad que se muestra ante mis ojos...


Sería de locos pensar que yo estaba allí, haciendo la excursión del Parque Nacional de los Glaciares. Pues una parte de mí creo que estaba allí, junto a ese corazón con patas. ¡Qué más da si estoy loco!

jueves, 20 de noviembre de 2014

Nunca llueve a gusto de todos

Hace unos cuantos años trabajaba de guía turístico y una de mis funciones era visitar a los turistas en sus respectivos hoteles y darles información sobre la isla y posibles excursiones a realizar. Recuerdo que yo siempre les decía que en Lanzarote apenas llovía, si acaso veinte días al año, así que si tenían la ocasión de presenciar un día de lluvia en la isla la gente local se pondría muy contenta, porque les encantaba ver llover, sobre todo por lo poco acostumbrados que estaban y porque era bueno para que las tierras dieran su fruto, pero que ellos, los turistas, tendrían muy mala fortuna si así ocurriera. En fin, el dicho es que nunca llueve a gusto de todos. Pero si ahora volviera atrás añadiría decirles que tanto sin lloviese como si no, disfrutasen del momento...

Hoy ha sido uno de esos escasos días de lluvia en Lanzarote. Desde la vista privilegiada de mi ventana pude ver la masa gris de nubes acercándose poco a poco a la ciudad...


Y de repente, durante 25 minutos exactos, empezó a descargar todo su contenido sin piedad...




Se habrán quedado a gusto, habrán liberado todo lo que les sobra y a seguir fluyendo con la vida. Y mientras, aquí unos estarán celebrando esas gotas de vida que proporciona la naturaleza, y otros estarán angustiados por verse atrapados en medio del diluvio. Nunca llueve a gusto de todos, pero tanto a unos como a otros les diría que aceptaran y disfrutaran el momento...

martes, 18 de noviembre de 2014

La tormenta perfecta

Si anoche algunos estaban esperando una tormenta se quedaron con la miel en los labios, porque no hubo esa tormenta tan anunciada, si acaso un atisbo de vendaval, pero al menos por mi casa ni eso, porque a las once y pico de la noche, algo inusual en mí, estaba en medio de la calle en pijama corto esperando a mi angelito de la guarda. Aquello parecía una noche de verano...

Anoche, después de llegar de mi clase de Tai Chi, ducharme y cenar, me encontré con una botella de vino en la nevera que alguien me había regalado meses atrás. En su momento le dije que la abriría para celebrar una ocasión especial, pero allí estaba sin estrenar, aunque alguna vez sí hice un amago de abrirla y compartirla, pero por una razón u otra seguía allí en la nevera, entera. ¿Es que no había tenido ocasiones que celebrar durante todos estos meses? Sí, claro, pero lo hacía sin el vino, supongo, aunque ayer al verla decidí abrirla y ponerme una copa, y después invitar a esa visita inesperada que compartió el sofá conmigo, entre risas y charlas. La ocasión había llegado. Allí estábamos los dos, abriéndonos el corazón, desnudándonos el alma y compartiendo experiencias, sirviéndonos de espejo en el que observarnos. Igualmente hubiéramos hecho eso sin el vino, porque el vino simplemente fue testigo de esa noche sin tormenta, pero allí estaba, celebrando con nosotros la vida...


Y es que anoche no tuvo lugar la tormenta perfecta, pero sí fue una noche perfecta, porque todo es perfecto tal y como es salvo el juicio del ego...

Y las ideas fluyeron

El Grupo VIVE celebró su primer aniversario y todos recordamos cómo empezó, con una lluvia de ideas, de la que surgieron diversas actividades que se han ido organizando...


Y las ideas fluyeron una vez más, así que tenemos más propuestas de cara al próximo año. Gracias a todos porque sin cada uno de ustedes este grupo carecería de vida...

jueves, 13 de noviembre de 2014

Los extraños alegres que no tienen nada

Desde la ventana de la nueva oficina puedo ver las montañas, las nubes, la lluvia, porque ayer ví llover desde la ventana. También puedo ver los pueblos, Montaña Blanca, Tías, Güime. ¡Hay que ver cómo ha crecido Güime! Y también veo árboles, sobre todo palmeras, y coches, muchos coches, con un montón de gente que no conozco en su interior, aunque ayer me dijeron que los extraños no son extraños, son amigos que aún no hemos conocido. Todo eso y más puedo ver desde la ventana, y no es que me distraiga del trabajo, porque mientras tecleo lo que tengo que teclear, de vez en cuando giro mi cabeza hacia la izquierda y lo puedo ver todo, como ahora, que acabo de ver una gaviota pasar. Me paro unos segundos que aprovecho para agradecer lo que estoy viendo...y sigo tecleando, con alegría, entusiasmo, salud, prosperidad y serenidad, porque ayer alguien también me dijo que sale de su casa y dice que es prosperidad, serenidad, salud, entusiasmo y alegría. Realmente pedía todo eso, diciendo quiero..., pero le recomendaron que en lugar de pedir afirmara todo eso, porque ya lo es. Y otra frase que me provocó ciertas carcajadas al llegar a casa fue la de que “tú no tienes nada, simplemente te crees que lo tienes”. Tomaaaaa, día redondo...


martes, 11 de noviembre de 2014

Renovando las ideas

Aunque no lo parezca, ya hace más de un año que iniciamos el Grupo VIVE y diversas actividades se han organizado hasta la fecha. No sabíamos cómo iba a responder la gente. ¿Les gustará las actividades? ¿Les llegará la información? Con todas esas preguntas e incertidumbres comenzamos el mes de enero con el taller de pintura...y todo fue un éxito. De la mano de Eli Lemes aprendimos a dibujar una puesta de sol, cada uno a su manera pero bien guiados por la anfitriona de la casa, porque el taller lo hicimos en su propia casa. Así arrancábamos con el Grupo VIVE, utilizando todos los medios y la solidaridad de quienes querían colaborar, porque sólo teníamos eso, nuestra voluntad y disposición de echar una mano y hacer algo bonito para disfrute de todos. Y también hubo tiempo en ese taller para recordar a Natalia Mayoral, la pionera del grupo, pues gracias a ella todo comenzó...

Después fueron organizándose otros talleres, uno por cada mes. Así, en febrero tuvimos un taller de Jin Shin Yjutsu, en marzo fue un reiki solidario, en abril Israel y su gran equipo de UNICAN nos deleitaron con una terapia con animales. En mayo llegó el taller de nutrición y tanto Chico como Hernán nos dieron ciertas recomendaciones al respecto. En junio nos reímos bastante, porque Pedro Correa nos regaló un gran taller de risoterapia y todavía resuenan en mis oídos las carcajadas del grupo. Las sonrisas perduraron y en julio nos seguíamos riendo, y cada vez venía más gente a los talleres, como al de meditación guiado por mi gran amigo Manu Velázquez. En agosto algunos se fueron de senderismo y en septiembre nos pusimos en forma con el Taichi...

Y ahora que se está acabando el año y aún queda algún taller por hacer, lo más importante es volver al punto de partida, a proponer ideas y sugerencias para que el grupo se siga renovando. Por eso te invito a esta lluvia de ideas, para que aportes cualquier idea que se te venga a la cabeza, para que colabores con el grupo, porque el grupo somos todos, un grupo de personas que amamos la vida y consideramos que hay que disfrutarla. Antes, durante y después de cualquier tecla negra que se te cruce en el camino, aquí tienes un grupo que te puede ayudar a pasar un rato agradable...


viernes, 7 de noviembre de 2014

Cambios en la oficina

Ayer, a última hora de la tarde, empecé a recoger todas mis pertenencias porque me cambiaban de oficina. Parece que no, pero cuando empiezas a recoger te das cuenta de un montón de cosas que tenías sin darte cuenta de que las tenías, cosas que vas guardando y que quedan en el olvido. Y no sólo eso, sino que tienes la sensación rara de estar abandonando un espacio, que no te pertenece en absoluto, pero el hecho de haber permanecido allí durante siete años hace que un poco lo consideres como tuyo. Pero insisto, eso es un error, porque nada nos pertenece...


Y ahora me han puesto en una nueva oficina, con nuevos compañeros, con nuevas vistas, porque tengo una gran ventana desde la que puedo ver el cielo, nueva mesa y un montón de cosas más, como un cactus en el que reside un caracol y que ya me han encomendado la misión de cuidarlo. Así lo haré...


La verdad es que el cambio no ha nacido de mí, porque estaba cómodo donde estaba, sino que más bien responde a una reorganización de los departamentos, así que básicamente seguiré haciendo lo mismo pero desde otro sitio. Además, yo casi que me dejo llevar. Si antes me resistía a los cambios, ahora confío en que todo pasa por algo. Los cambios serán positivos y me alegría se va conmigo...

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Como caminar sobre cristales

Prosigo con mis clases de Taichi y ayer, para explicarme uno de los pasos, me decían que no tenía que fundar el talón de forma brusca, sino suavemente como si estuviera caminando sobre cristales. De repente, mis recuerdos se activaron como un resorte y empecé a sonreír diciéndome: ah, si es como caminar sobre cristales, en eso ya tengo experiencia...


Y por aquí dejo una frase del libro “Sea más feliz que el Dalai Lama”, que hoy se presentará en Sevilla. La frase que ha salido al azar es: “A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo”. ¡Mucha suerte en la presentación!

martes, 4 de noviembre de 2014

Curar las almas

Hace ya unos cuantos meses, la vida quiso que conociera a un médico que me iba a recomendar una forma de alimentación más sana. Así lo hice, y aunque al principio me pude agobiar un poco, ya no sólo por el cambio de alimentos, sino porque a partir de ahora tenía que sacar tiempo para cocinar cuando antes lo tenía más fácil yendo a casa de mi madre, con el paso de los meses me he sentido más cómodo y contento con lo que he hecho. Además, su lema es disfrutar con la comida, no agobiarse, hacer el cambio poco a poco, estar alegre con lo que se come. Pero si hay algo que a mí verdaderamente me encantó fue cuando dijo que él era un cirujano porque así lo decían sus títulos y diplomas, esos que colgaban de la pared de la consulta, pero que a él lo que verdaderamente le gustaba era curar las almas. Con eso definitivamente me conquistó, curar las almas, y por eso, cada vez que voy a su consulta no me encuentro con un médico homeópata y nutricionista interesado sólo en lo físico, sino que soy recibido por alguien que escucha y que da consejos certeros sobre cómo afrontar los miedos. Siempre que salgo de su consulta me dice que voy por un buen camino, y sabes, eso me reconforta. Gracias...


lunes, 3 de noviembre de 2014

Descalzo...

La del sábado fue una de esas noches que merecen ser contadas, aunque tampoco sé qué es lo que me gustaría contar, aparte del hecho de vivirla descalzo...


Descalzo estuve en la playa, disfrutando de un lindo anochecer en Famara, y descalzo estuve en otro lugar en el que nunca me imaginé estar, al menos esa noche, pero eso es lo bonito de las cosas, cuando llegas a lugares que no te esperas y te dejas llevar. Estando allí sólo sé que tuve la imperiosa necesidad de ponerme descalzo, de poner mis pies en contacto directo con el suelo, moverme como pez en el agua, sintiendo la música y bailando sin sentido...o con todos mis sentidos. Y todo eso descalzo y sin temor a las miradas de los demás, contagiando y contagiándome de la diversión. Estaba descalzo, me había quitado los zapatos y me sentía libre...


viernes, 31 de octubre de 2014

Mi primera clase

Ayer tuve mi primera clase de Taichi y, aunque la monitora me dijo que lo había hecho muy bien para ser la primera vez, me estallo de la risa cada vez que recuerdo mi descoordinación con tantos movimientos...


Ése que está de espaldas al final del grupo soy yo, con el abanico en el aire intentando hacer lo que mis compañeros con tanto “jeito” saben hacer. Por lo menos lo intenté, y eso es lo que importa, jeje. De todas formas, tendré más ocasiones para ir aprendiendo la técnica de los movimientos y, sobre todo, porque es lo que más me interesa, disfrutar con el taichi, sin más pretensiones que no sea la de disfrutar y hacer un poco de ejercicio, que siempre viene bien...

Y ayer también tuve una conversación maravillosa con la que se empezaron a romper algunas resistencias, dos espejos hablando frente a frente. Infinitas gracias...

jueves, 30 de octubre de 2014

Con total inocencia

En cierta forma hoy ha sido como comenzar de nuevo, y no porque haya ido al hospital y el médico me diga que todo sigue bien, sino porque ayer volví a mirar profundamente en mi interior y descubrí que hay ciertas cosas que me alejan de la paz. Encontré miedos que siguen escondidos, resistencias que siguen presentes y que yo pensaba que habían desaparecido, juicios emitidos... Qué difícil es mirar hacia dentro y buscar las miserias, pero qué liberador es cuando las encuentras, las reconoces y las enfrentas. Y me sentí en paz, tan sólo con mirar y aceptar lo que estaba viendo, me sentí en paz, porque ese es el punto de partida, aceptar cuáles son tus miedos y resistencias y empezar a caminar para romperlas, con total inocencia, sin culpabilidad, porque soy inocente...

miércoles, 29 de octubre de 2014

En silencio

Un día en New York escribí esto...

Una mañana gris pero no lluviosa, tomando un té de manzana picante cerca del Central Park. A veces los ratos de silencio resultan reconfortantes, silencios que te ayudan a conectarte con lo que verdaderamente eres, paz. A veces es necesario acallar esos focos de conflicto y el silencio es primordial para ello. Callarse hasta que las palabras sean más importantes que el silencio. Hoy me apetece estar callado, en silencio, utilizando la voz únicamente para lo imprescindible, para preguntarle a la dependienta cuánto es el té, para preguntar por una calle si estoy perdido...aunque ni para eso hay que hablar, porque si estás perdido ya te encontrarás...

Aquí, divagando en el Café Europa de la 7ª Avenida con la 57th St de la gran manzana, degustando un té que me sabe a manzana, mejor dicho, que me huele a manzana, porque aún no lo he probado de lo caliente que está. Gracias silencio. Gracias a las palabras que puedo escribir en silencio. Estando en New York en silencio, ¡qué contrariedad!"