viernes, 20 de octubre de 2017

Todos somos espejos

Aunque a veces me cueste creerlo, todos somos espejos, cada vez lo tengo más claro. Encuentras a alguien, conectas y empiezas a sanar. Te muestra aquello que eres. Y esta es una de las frases que aprendí en Amsterdam: «Thank you so much for helping me to heal through you» («Muchas gracias por ayudarme a sanar a través de ti»). Incluso en la distancia, ¿insalvable? Cierro los ojos y no la siento tan lejana. Esta solo asusta a aquellos que no creen en el amor verdadero... JAJAJA, qué chorradas escribo, me digo, pero las escribo...


miércoles, 18 de octubre de 2017

Toca parar

¡Dios! ¡Qué intenso ha sido todo! La primera vez que me pasa, ¿o no? ¿No querías cosas nuevas? Pues toma... Después de doce días fuera de casa, he vuelto a lo cotidiano. ¿Qué ha sido real? ¿Qué ha sido un sueño? Me siento distinto, más crecido, pero con el espíritu de un niño al que no le importa gritar lo que ha vivido y experimentado. Ahora toca parar, recogerme en el silencio, pues los cimientos se movieron y necesito escucharme para actuar en coherencia y libertad. Por eso solo le pido a la vida una cosa: «Aleja todo lo falso de mí y conéctame con aquello que me ayude a recordar mi verdadera naturaleza». Eso siempre, que en mi vida permanezca lo que tenga que estar para aprender y evolucionar y no lo que a mí me gustaría que estuviera. Confío…


lunes, 16 de octubre de 2017

¡Hasta pronto, Amsterdam!

Quedarme en casa de alguien desconocido con tres gatos gigantes, coger una bicicleta y empezar a volar, caminar de espaldas y bajo la lluvia, correr por uno de sus parques para preparar mi próximo reto, la carrera de montaña, coincidir con una venezolana y que me enseñe a hacer arepas, subirme en una montaña rusa imaginaria, coger una guagua y desplazarme a otra ciudad cercana, probar los quesos atrufados... ¿Todo eso ha pasado en Amsterdam? Practicar yoga por primera vez, probar el famoso "ecstatic dance", una discoteca donde no se bebe alcohol ni se habla con los demás, simplemente sientes la música y bailas interactuando con la gente con tus movimientos y miradas, sentir el abrazo y la emoción de las personas porque el mensaje les ha llegado, tener la sensación de ser el protagonista de una película romántica, abrir muchísimos regalos, incluso uno reservado para el momento en que me encuentre dentro del avión... Todo eso he vivido en Amsterdam y por eso tengo muchísimas ganas de volver. Una parte de mi corazón ya les pertenece...
 
 
Total, dicen que lo tengo enorme, así que voy a dejar un trozo de mi corazón en cada rincón del planeta que tenga la oportunidad de visitar. ¿El próximo será Canadá? Vamos a visualizar...

El viaje de la sanación

Aún falta un día para que regrese a casa, pero ya puedo titularlo como el viaje de la sanación. Eso es lo que he estado haciendo en Amsterdam, sanando, abriendo todos los regalos que se me han presentado, algunos inesperados, ¡cómo me has sorprendido, vida! Y esos regalos me han dado la oportunidad de enfrentar miedos y conocerme un poco mejor. 

Atrás quedó el juego de llegar a convertirme en un Amsterdamer, el gentilicio utilizado para los que viven en esta ciudad, pues tantos requisitos para llegar a ser uno de ellos terminaron por aburrirme, así que preferí ser yo mismo y jugar como un niño, un Amsterdamer a mi manera, según mis reglas, que básicamente es hacer lo que quiero y compartir mi tiempo con los que me abrieron su corazón y aceptaron mi nueva versión, a pesar del asombro inicial: confío tanto en la vida, que llévame por donde me quieras llevar...


Y hoy será la despedida... ¿Será difícil? Eso de vivir en la incertidumbre es lo que tiene, pues nunca sabrás cómo será el siguiente paso hasta que no lo hayas experimentado. Pero para mí no será una despedida, pues lo quiero vivir como una bienvenida. Una vez más, veré qué está detrás de esta oportunidad...

sábado, 14 de octubre de 2017

¿Y si lo que quiero existe?

Abrazo su vida, abraza mi vida, nos aferramos juntos a la vida. ¿Y si lo que tengo delante es un espejo que me muestra la libertad con la que ahora me muevo? Manos entrelazadas y un baile sentido desde el más absoluto de los silencios. Miro sus ojos y solo puedo sentir agradecimiento, gracias a la vida por sentir la magia del amor y el latir acompasado de dos corazones que se han encontrado. Las formas se desvanecen y las velas prenden la llamarada del presente. Un revoloteo, un torbellino que emerge desde dentro y que sale a la superficie para experimentar la belleza del reconocimiento y la libertad. ¿Y si la vida me está ofreciendo un amor a la altura de mi inocencia? ¿Y si lo que quiero existe y se presenta cuando menos me lo espero? Sigamos bailando y sintiendo...

 

jueves, 12 de octubre de 2017

¡Quiero ser un Amsterdamer!

Estoy disfrutando tanto la ciudad que me he propuesto ser uno de ellos. ¡Quiero ser un Amsterdamer! Aunque el requisito principal no lo podré cumplir porque se trata de vivir al menos un mes en la ciudad, estoy compensándolo con otras cosas como hacer locuras en la calle, coger la bicicleta y dejarme llevar por donde me quieran llevar...

Y eso es lo que les ha llamado la atención, que sea tan confiado. -¿Siempre dices sí a todo?-, me preguntaron. -No, si algo no me gusta digo no, pero a ti te digo sí porque me encantas, así que llévame por donde me quieras llevar-, le respondí. Confío en la vida y abro los regalos que me estoy encontrando por el camino, porque para sanar debo experimentar...


Y si tengo que ponerme unos suecos, me pongo unos suecos, pero no cejo en mi empeño de querer ser uno de ellos. ¡Cómo me gustan los juegos!
 

martes, 10 de octubre de 2017

¿Tanto inglés tenía dentro?

¿Qué hacer si minutos antes de la presentación me dicen que es mejor que la haga solo, que es mi momento? Pues salir al ruedo igualmente, aceptar, confiar y verlo como una oportunidad. Ha llegado el momento...

¿Tanto inglés tenía dentro? ¿Y si tenemos más potencial del que creemos? Asombrado me quedé con la fluidez con la que entendía y respondía. Y fue lindo conectar con la gente. Ciertas miradas y sonrisas cómplices quedarán grabadas en mi corazón para siempre...


El salto del éxito. El objetivo que me propuse a principios de año se ha logrado y solo puedo decir GRACIAS a todos aquellos que me han ayudado. A Rubén y Diana, mis profesores de inglés, a Heidi e Irene, que han organizado el evento cuidando hasta el último detalle, a Caro, que su presencia ya es alimento para ser como soy, un niño pequeño, y a José Antonio, por soltarme y dejar que volara, aunque sé que está pendiente de mí, cuidándome como un hermano. A los que asistieron, que aprendí mucho con ellos, y a los que no asistieron, pero sé que estaban con el corazón...


Y el viaje no acaba, pues aquí voy a seguir disfrutando y rompiendo miedos...