sábado, 21 de julio de 2018

Fuera guión

¿Quién te iba a decir a ti que algún día escribirías un libro y lo presentarías en Vancouver? Nadie, ¿verdad? Y tampoco hubieras apostado a que estuvieras haciendo las presentaciones en inglés, un idioma que no dominas y estás aprendiendo. Por eso, minutos antes de empezar, fue inevitable volverme a emocionar por la gratitud que estaba sintiendo...


Y me senté delante de la gente y solté el guión, fuera guión, lo que me funciona es bajar al corazón y ser yo mismo, las palabras fluyen, las saco de dentro y conectan con el sentir de las personas que me están viendo. ¡La constancia tiene su recompensa! Fuera guión ni repasar mentalmente lo que me gustaría decir, mejor me voy a ver las ballenas y a divertirme para no dejarme tentar por la mente de que lo voy a hacer fatal... Cae al corazón y déjate llevar, pues él sabrá encontrar las palabras adecuadas... Prueba superada, objetivo alcanzado...

jueves, 19 de julio de 2018

Shalaná aión aisis

Y con esa frase salí al mar en busca de las orcas, lo que me llevó a recordar la película Liberad a Willy y ese mantra que el protagonista recita para hacer saltar a la orca y que pueda, por fin, vivir en libertad: shalaná aión aisis, aunque no sé cómo se escribirá, pero suena más o menos así, shalaná aión aisis. El caso es que casi nos perdemos las orcas porque no aparecían por ningún lado, pero mientras tanto lo compensábamos viendo focas y águilas en su hábitat salvaje, además de que el paseo en zodiac resultó de lo más entretenido porque aquello parecía más una montaña rusa acuática por el movimiento de las olas. No hace falta añadir que mi niño chico estaba "privao", loco de contento, olvidando que horas después tendría lugar la presentación, aquello para lo que se supone había venido a Vancouver...

Y de repente emergió de la superficie, blanca y negra, una de las orcas, y después otras, incluso nos deleitaron con unos saltos acrobáticos. Bello espectáculo, aunque un poco lejos, pero bello al fin y al cabo. La naturaleza nos brindó un gran regalo, una nueva experiencia que quedará para siempre guardada en mi retina...


Y ahora que estoy a una hora y media de comenzar la presentación no quiero ni pensar, para qué pensar... Será lanzarme al agua una vez más sin tener ni idea de lo que pasará...

lunes, 16 de julio de 2018

Por donde me quieras llevar...

Diez y media de la noche, velas que iluminaban la mesa que se encontraba en medio de la sala, trozo de pastel de frutos rojos con chocolate, copa de champán y un brindis por la homenajeada, que cumplía años pero no sabía cuántos porque, entre otras cosas, la había conocido la noche anterior, pero allí estaba, entre sus invitados más selectos, compartiendo una conversación con el resto de sus amigos y su hijo sobre la marihuana y su futura legalidad en Canadá, país en el que residen, lo que nos transportó a Amsterdam, las dos primeras y últimas ciudades en el que he dado el salto con el libro a nivel internacional con mi inglés de andar por casa, como suelo decir, dos ciudades conectadas por una misma conversación aunque las separen miles de kilómetros de distancia...


Y entonces me puse a observar la escena y a preguntarme qué hacía allí, pero no por estar incómodo sino por lo inimaginable de la situación. La risa se empezó a apoderar de mí y traté de disimularla entre los presentes porque me pareció vivir un sueño, que lo que estaba viviendo no era real. La memoria voló hacia atrás y traté de recordar los momentos que me llevaron hasta Vancouver para interactuar con personas que tal vez no volveré a ver en mi vida. Quizás obtengo lo que pido, porque siempre digo que la vida me lleve por donde me quiera llevar. Tal vez por eso estoy viviendo precisamente eso, sorpresas inesperadas que se van sucediendo, regalos que encuentro y que voy abriendo... ¿Saben qué? Quiero seguir diciendo: Vida, llévame por donde me quieras llevar...

sábado, 14 de julio de 2018

¿Y qué hago ahora con todo esto?

"¡Qué bien! ¡Ya lo tengo todo! Mi camisa favorita, el pantalón vaquero, las zapatillas para correr, los zapatos de la suerte, las cholas para estar cómodos, la otra camisa que combinaba con el pantalón rojo..." Esa hubiera sido mi reacción si la maleta llega el mismo día que se perdió, pero cuando aparecieron el viernes por la mañana lo primero que se me pasó por la mente fue: "¿Y qué hago ahora con todo esto?" Es curiosa la capacidad que tenemos de adaptarnos a las circunstancias, no tenías nada y lo aceptabas... Incluso llegué a desprenderme de los libros, ¿qué más da? Para compartir el mensaje solo necesitas voz y buena actitud, esa de la que tan bien sabe mi caballo ganador, y además es tan intangible que va contigo puesta allá donde vayas. Nada me iba a parar... Pero al final los libros llegaron a tiempo, pues tampoco tenía sentido perderlos, aunque la vida es muy sabia...




jueves, 12 de julio de 2018

Seamos agradecidos

Esto también me ha pasado por primera vez, llegar a un lugar y que pierdan mis maletas... Y después del impacto inicial me quedo con el aprendizaje que estoy viendo detrás: todo es impermanente, lo puedes tener y perder cuando menos te lo esperas. El apego a lo material, a mi ropa... ya no es mi ropa, vuelta a empezar... Acción, qué necesitas, ropa cómoda, la tarjeta de crédito no funcionaba y ahora ¿milagrosamente? funciona, olvídate de lo que tenías, puede que lo recuperes pero ahora no lo tienes, agradece lo que tienes y no lo que tenías porque ya no te pertenece: tienes salud, una tarjeta para comprar, gente que te está abriendo las puertas de esta nueva ciudad, una bicicleta con la que perderte por el bosque y descubrir... Y entonces veo un cartel que me recuerda, por si andaba despistado, que seamos agradecidos (Let's be thankful)... Pues sí, doy las gracias porque estoy vivo...

miércoles, 11 de julio de 2018

La rendición es mi sanación

Otro avión, otra respiración profunda al despegar, la risa que brota al escuchar mi petición, la misma que repito últimamente, que el viaje me transforme, que me lleve a donde me tenga que llevar. Emoción que sale y que trato de darle explicación, de buscar un porqué, de saber la razón… Miedos mezclados con deseos de saber, de controlar lo que pasa a mi alrededor, hasta que me rindo y me deseo morir, me da igual morir, está en tus manos pues yo no tengo tal poder de decisión… La rendición es mi sanación… Acurruco al controlador, lo acojo entre mis brazos, lo beso en la frente, le acaricio las manos… No sabes nada y no saber nada puede ser lo mejor…

 

lunes, 9 de julio de 2018

Una carta a "mi yo exigente"


Me pidieron que escribiera una carta a esa parte de mí exigente, expresándole cómo quiero que me trate de ahora en adelante... Y durante unos cortos minutos esto fue lo que salió…

Ven, acércate, te quiero dar un abrazo. No pasa nada si no lo he logrado, no pasa nada si las cosas no han salido como yo esperaba, ¿sabes por qué? Porque estoy vivo, eso es lo verdaderamente importante, y si estoy vivo es que puedo seguir intentándolo. No he venido aquí para ser perfecto sino a cometer errores y aprender de ellos. ¡Uff, qué alivio reconocer eso! Benditos errores que para mí son aciertos los que me han llevado a querer abrazarte y no sentir rabia ni rencor por lo que me decías cuando supuestamente fallaba. Estamos vivos, amigo, no se sabe hasta cuándo pero estamos vivos. Grita, salta, esto es lo que quiero que seamos, un gran equipo…


Acabó el tiempo y dejé de escribir…