martes, 28 de junio de 2016

A la tercera fue la vencida

Hoy voy a dedicar esta entrada a Yelena, una amiga valiente que quiso enfrentarse a aquello que más temía, y por eso me decidí a hacerlo con ella, porque sus miedos son mis miedos y yo no quiero miedos que empañen mi vida, así que nos decidimos a ser los primeros, con voluntad de hierro para doblar la vara de hierro. Pero no pudimos, el primer intento fue totalmente fallido. Fallaba la posición y le faltaba convicción. Volvimos a intentarlo y esta vez estuvimos a punto de conseguirlo, pero se paró y dejó de dar el último paso que supondría la consecución. Es que daba mucho miedo, la presión sobre la garganta era brutal y temíamos por nuestra seguridad.

Pero la vida nos regaló una tercera oportunidad, un último intento que hicimos al final, cuando todos los compañeros ya habían realizado con éxito la prueba. Céntrate en mis ojos y olvídate de todo lo demás, le decía. Si no llegamos a abrazarnos no conseguiremos aquello que tanto ansiamos. No tenemos nada que perder, pero sí mucho que ganar, ganar nuestra libertad. Y sí, a la tercera fue la vencida…


Gracias Yelena, gracias por regalarnos esa última oportunidad. Juntos vencimos los miedos y lo recordaremos toda la vida.


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