viernes, 8 de abril de 2016

Día de perros

Lo titulo así porque ayer fue la despedida de Yara, la mascota de la familia. No quise perderme estar allí con ella hasta cuando durmiera…eternamente. Toda una experiencia. Y después, acompañado de mi sobrino, le hicimos una bonita tumba donde descansan sus restos. ¡Cómo he cambiado! Antes hubiera sido muy difícil hacerlo y hoy tengo la valentía y el gusto de hacerlo. Hoy, más que la muerte, celebro su vida, esos casi catorce años que nos ha regalado compartiendo a nuestro lado. Sonrío al escribirlo. También le dije a mi sobrino que expresara todo lo que sentía y parece que va por buen camino regalándome toda una poesía…




Y ayer también pasó por mi mente los recuerdos del perro que fui, un perro generoso pero que se estaba olvidando de sí mismo. Afortunadamente el perro se ha soltado, la correa en el suelo la ha dejado. Gracias, gracias, gracias por este nuevo descubrimiento…

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