viernes, 31 de octubre de 2014

Mi primera clase

Ayer tuve mi primera clase de Taichi y, aunque la monitora me dijo que lo había hecho muy bien para ser la primera vez, me estallo de la risa cada vez que recuerdo mi descoordinación con tantos movimientos...


Ése que está de espaldas al final del grupo soy yo, con el abanico en el aire intentando hacer lo que mis compañeros con tanto “jeito” saben hacer. Por lo menos lo intenté, y eso es lo que importa, jeje. De todas formas, tendré más ocasiones para ir aprendiendo la técnica de los movimientos y, sobre todo, porque es lo que más me interesa, disfrutar con el taichi, sin más pretensiones que no sea la de disfrutar y hacer un poco de ejercicio, que siempre viene bien...

Y ayer también tuve una conversación maravillosa con la que se empezaron a romper algunas resistencias, dos espejos hablando frente a frente. Infinitas gracias...

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