jueves, 10 de julio de 2014

Sueños

No suelo acordarme de mis sueños, cuando me despierto no suelo recordar qué estuve soñando, pero hay un sueño de mi niñez que sí recuerdo con mucha intensidad. Me había convertido en una especie de pirata y estaba en una isla a punto de encontrar el tesoro. Cuando lo encuentro, que era una gran caja de hojalata llena de bombones, la abro y, justo antes de ponerme un delicioso bombón en la boca, me despierto. Ay, recuerdo que cuando me desperté no me lo podía creer, yo quería seguir en ese maravilloso sueño, así que volvía a cerrar los ojos para ver si conseguía retornar a ese lugar y seguir con la aventura...


Y también recuerdo alguna que otra experiencia similar, pero en vez de ponerme triste por volver a la realidad, me alegraba muchísimo porque se trataba de una pesadilla...

Y vuelves a la realidad, a esta supuesta realidad, pero por qué esto que llamamos realidad no se podría tratar de otro sueño más. Quizás se trate de otro sueño y, cuando despertemos, todo desaparecerá...

1 comentario:

  1. Y cuando despertamos nuestras experiencias se tornan narraciones

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