jueves, 19 de febrero de 2015

Las fechas especiales

En este mundo nos encanta ser y sentirnos especiales y por eso ponen muchas fechas para celebrar: que si el día de la madre, el día del padre, el día de tu cumpleaños o el día de los enamorados que justo acaba de pasar. Realmente son fechas que las resaltan en el calendario por un interés comercial, pero se deberían celebrar cada día...

Agradezco cumplir cada día y no tengo que esperar al año para celebrarlo del tirón, sino cada día, aunque eso no quita de que el día en cuestión haga algo extra que no hago todos los días, como comprar una tarta y soplar las velas. Es así, vivimos en este mundo y nos adaptamos a él, pero el sentir es que ese día simplemente es un día más de vida, como todos los demás. Agradezco sentir amor y estar enamorado cada día, de todo, de la vida, sin celebración especial en el día de San Valentín, aunque si cae una cena bienvenida sea. Agradezco tener un padre y una madre cada día, y no necesito un primer domingo de mayo para recordar que tengo una madre, aunque estaría bien que alguien me recuerde algunas fechas porque últimamente estoy perdiendo la memoria, tanto, que el otro día me olvidé del cumpleaños de mi madre. Es imperdonable, me dijo mi madre, tú, que no te olvidabas de nada y lo tenías todo controlado. Pues mamá, le dije, las cosas cambian y, en parte, me encanta haber perdido la memoria, pero te lo recompensaré. Y para tranquilidad del resto, diré que mi gran fan me ha perdonado y seguramente seguirá leyendo estas cosas “tan místicas” que escribo, según ella...

Y para terminar, últimamente no sé si voy a meditación o al club de la comedia. Es desternillante lo que allí se dice. Bueno, pongámonos serios y volvamos a la cordura: ¿Cómo era yo antes de tomarme tan en serio? 



No se rían, que va en serio...

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