viernes, 28 de marzo de 2014

El águila que se creía gallina

No acostumbro a participar en los juegos de cadena, pero casualmente sí lo hice en uno que está pululando por facebook en estos días, en el que debes publicar una foto de un animal como una forma de protestar pacíficamente contra el maltrato animal. Lo hice y me asignaron el águila, y eso me llevó a recordar la historia del águila que se creía gallina...

Un pastor encontró un huevo de águila en lo alto de una montaña y lo puso junto con los huevos que iban a ser empollados por una gallina. Cuando el tiempo llegó, los pollitos salieron del cascarón y el aguilucho también. Después de un tiempo, aprendió a cacarear al escarbar la tierra, a buscar lombrices y a subir a las ramas más bajas de los árboles, exactamente como toda gallina. Su vida transcurrió en la consciencia de que era una gallina. Un día, ya vieja, el águila estaba mirando hacia arriba y tuvo una visión magnífica. Un pájaro majestuoso volaba en el cielo abierto como si no necesitase hacer el más mínimo esfuerzo. Impresionada, se volvió hacia la gallina más próxima y le preguntó: ¿Qué pájaro es aquel? La gallina miró hacia arriba y respondió: ¡Ah, es el águila dorada, reina de los cielos! Pero no pienses en ella, tú y yo somos de aquí abajo. El águila no miró hacia arriba nunca más y murió en la consciencia de que era una gallina, pues así había sido tratada siempre”


La reflexión que podemos sacar de la historia es que cada persona debería mirar en su interior y descubrir su águila interna, lo que le permitirá ser diferente y tener éxito en la vida. Desde pequeños aceptamos una serie de creencias y pensamientos como verdaderos o falsos sin probarlos. Los seres humanos somos, por naturaleza, resistentes a los cambios, nos ponemos límites pero...¿y si pudiéramos romper los que creemos que son nuestros límites y llegar más allá?

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