viernes, 13 de septiembre de 2013

Todo cambia

Un cielo negro. Desde la comodidad de mi cama puedo ver, casi todas las noches, un cielo negro, algunas veces decorado con estrellas y otras cubierto de nubes que le dan un matiz particular, pero un cielo que me dan ganas de mirar y vislumbrar el final, aunque nunca llego a alcanzar porque me parece infinito, eterno.
 
Cuando me despierto, sobre las siete menos diez de la mañana, sigo viendo ese cielo negro, y si lo recuerdo y la prisa no me atrapa, aprovecho unos minutos para contemplarlo y agradecer que estoy despierto para vivir este nuevo día. Este agradecimiento matutino debe formar parte de mi nueva rutina para recordarme cada día que vivir es el mayor de los regalos...

Después, si realmente me apetece, aprovecho para ir al trabajo caminando; son diez minutos de paseo acompañado por otro cielo totalmente diferente, un cielo azul o gris, con o sin nubes, con lluvia o sin ella, limpio y transparente como el de esta mañana...
 
 
Y al atardecer, al atardecer vuelven las puestas de sol que hacen de Lanzarote un lugar mágico y espectacular. El día se despide y la noche nos saluda nuevamente...


El cielo cambia, conforme transcurre el día, el cielo cambia, y es que realmente todo cambia, la naturaleza está en constante cambio, tú cambias y la personas que están a tu alrededor cambian. Probablemente, yo soy diferente a aquel que empezó a escribir hace diez minutos, así que no debemos resistirnos al cambio...

 
¡Feliz fin de semana a todos los seres sin excepción!

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