domingo, 6 de diciembre de 2020

El símbolo

Entonces lo vi, frente a mí, como la primera vez, sin mover sus alas, únicamente me miraba, incluso me dio la sensación de que en algún momento me guiñó su ojo derecho. Clavó su vista en la mía y nos reconocimos al instante a pesar del transcurrir del tiempo... Después de tantos años permanecía allí, eterno, libre como el viento, seguía cuidándome sin yo saberlo... Quizás ese fue el regalo, descubrir el símbolo que sigue anidando dentro, la libertad que trato de alimentar en cada momento...




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