domingo, 19 de agosto de 2018

#sanaresposible

Y con esta frase subí, una vez más, el Risco de Famara. Sanar es posible, lo repetía sin parar para motivarme y no detenerme durante el ascenso de la montaña; sanar es posible, lo repetía una vez más mientras recordaba a todas aquellas personas que ahora están pasando por la crisálida y que pronto extenderán sus alas en una nueva versión más coherente y natural; sanar es posible, aunque tu decisión sea no cruzar la línea y seguir igual; sanar es posible, todo es posible, solo debes entregarte a la vida y confiar...


Y al final llegué a la meta, sonriendo, imposible no sonreír con tantos aplausos y gritos de júbilo recibiéndote... Y cuando me percaté del cronómetro, ¡wow! Objetivo más que cumplido. Famara, tú y yo seguimos siendo una gran pareja...


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