jueves, 7 de mayo de 2020

Tuvo que ser un sueño...


Cerrar mis ojos, recordar el tacto olvidado, piel con piel, oler su aroma, escuchar el latido de su corazón que se acompasaba con el mío propio, notar el balanceo de nuestros pies y quedarnos suspendidos en el silencio, abrazarnos hasta fundirnos en uno… hasta que la risa se apoderó del momento. Fue tan real… Imposible, tuvo que ser un sueño…



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