martes, 19 de mayo de 2020

Carabina 1, Carabina 2, Carabina 3


Recuerdo aquel juego en el que un niño se tapaba los ojos y contaba hasta tres diciendo «carabina 1, carabina 2, carabina 3», mientras el resto de participantes intentaban avanzar. Entonces se volteaba y tú te tenías que petrificar, pues si te movías, perdías y debías volver a empezar…


El otro día, cuando me recomendaron que observara esa parte de mí que es adicta a los pensamientos, tuve la misma sensación que con el juego de la carabina, pues al observarlo se detenía, dejaba de correr incansablemente hacia los pensamientos. Es como si dijera “me han pillado” y se quedaba quieto. Oye, pues voy a seguir practicándolo… A fin de cuentas, la meditación es como un juego…

No hay comentarios:

Publicar un comentario