lunes, 24 de febrero de 2014

Montañas, cráteres y valles

Imagina que estás en una montaña, un pico a miles de metros de altura, donde puedes gozar de una vista privilegiada y tus pulmones se hinchan de aire puro y refrescante. Te sientes genial, invencible y privilegiado por ver todo lo que tu vista llega a alcanzar. Te sientes tan bien que te gustaría estar así siempre. Pero de repente, como de la noche a la mañana, tu escenario se transforma y acabas en un cráter a gran profundidad, donde escasea el oxígeno y te acompaña la oscuridad. El miedo te visita y sientes que no podrás salir jamás mientras te preguntas por qué estabas arriba y ahora abajo, por qué ese cambio tan drástico, por qué a mí si estaba tan bien allá arriba. El pánico intentará paralizarte, pero si confías en ti una salida encontrarás, escalarás poco a poco y, mientras subes paso a paso, un nuevo escenario irás creando, un nuevo escenario te esperará para continuar. ¿Será una nueva montaña o un frondoso valle?
 
Probablemente todos hemos pasado o pasaremos por montañas, cráteres y valles a lo largo de nuestra vida, lugares que llevan implícito un aprendizaje. La clave para sobrevivir a estos variopintos escenarios es la aceptación, la aceptación y confianza plena de que pase lo que pase en nuestra vida será lo mejor para nosotros. Tal vez debemos pasar por cráteres para disfrutar conscientemente de las montañas. De todas formas, ¿qué es la vida sino un camino lleno de altos y bajos? Como bien dice la imagen, sin picos y valles...la vida se apaga...

 
Y Miriam, es verdad, gracias a esos picos y valles se puede leer la palabra feliz...


No hay comentarios:

Publicar un comentario