A pesar de los mosquitos, porque aquí sí que nos hemos topado con ellos, Tam Coc sigue siendo espectacular... Subir los 500 escalones del Hang Múa han merecido la alegría para disfrutar de unos paisajes de postal...
Y cambiando de tema, ¿en qué hemos caído en la cuenta mi amiga y yo? En que desde que llegamos a este país no hemos parado de pedir los rollitos vietnamitas para comer, ¡están buenísimos! También es verdad que nosotros somos de buena boca, jajaja...
Menos mal que hoy hemos dado un paseo en bici para ejercitar el cuerpo y mantener la línea, jajaja. Al fin y al cabo, todo se basa en el equilibrio...



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