Me desperté temprano, me puse las zapatillas y salí a correr... Al principio por la ciudad, hasta que me adentré por callejones y llegué hasta extensos campos de arroz, tan bonitos que lo que inicialmente iban a ser 40 minutos se convirtieron en una hora... No llevaba el móvil encima, así que intenté prestar atención para no perderme, confiando siempre en mi GPS, jajaja, pero en el fondo me encanta la sensación de perderme y volver a encontrarme... Además, con lo de GPS interior me refiero a confiar en tu intuición y sabiduría interna para alcanzar bienestar, salud y paz. Allá por donde paso me sigo sintiendo a salvo...
Y paseando por los alrededores de Hoi An llegamos a Coconut Village y nos montamos en una especie de barca redonda en forma de medio coco... El paisaje espectacular, pero mi niño juguetón se queda con la diversión que generó el señor que remaba, cantando y girando la barca a tanta velocidad que aquello parecía una atracción de feria llamada el coco loco...
Justo hemos llegado a Da Nang, a ver qué nos depara esta ciudad...

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