Como dice mi amiga, hoy amanecimos con el día cruzado porque nos fueron sucediendo inconvenientes uno tras otro: primero en el hotel, que nos iban a responsabilizar de algo que no hicimos, segundo con la tarjeta SIM del móvil, que dejó de funcionar y nos las vimos para intentar comunicarnos, y tercero con el transporte de regreso a Da Nang, que unos clientes se retrasaron y después de haber esperado más de una hora pretendían que siguiésemos esperando... Con todo esto que ocurrió el aprendizaje que saqué es buenos sí, pero tontos no, es decir, no pasa nada por enfadarnos porque aunque no suele ser una emoción bien vista, es necesaria para poner límites, así que tuvimos que expresar nuestro enfado y poner en práctica la asertividad para defender nuestros derechos, una oportunidad de oro para seguir aprendiendo e integrando esto de las emociones básicas, que son la vida misma... Además, si expresas y gestionas adecuadamente cualquier emoción, más rápido se te pasa...
Aun con todo lo ocurrido, esto no fue impedimento para disfrutar de un gran día en Bana Hills...
Y ahora estamos a punto de coger otra guagua nocturna...



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