Aquí se conduce de una forma que a ellos les resultará normal, pero a nosotros nos sale decir "¡madre mía del amor hermoso!". En uno de los giros de volante de la furgoneta que nos trasladó a Mai Chau le dije a una pasajera "confía en la vida" y es que no queda de otra sino confiar en la vida... Como diría mi madre, pa' morir solo hay que estar vivo y a mí me gusta enfocarme en que voy a seguir viviendo... Además, por el camino nos fuimos riendo al recordar las anécdotas que hemos vivido a lo largo de este viaje, así que si la muerte nos pilla, nos pillará riendo...
Pero no, la muerte de momento no nos ha pillado y hemos llegado Mai Chau, una zona muy rural ideal para pasear... Nuestro plan inicial era picar algo muy ligero y caminar, pero cuando entramos en un restaurante y vimos lo que pidieron los de al lado, no nos pudimos resistir y disfrutamos de un gran festín...
Y después de comer como reyes, tocó el paseo...



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