Ojalá me equivoque y sucedan más anécdotas que lo superen, pero lo de anoche tiene bastantes papeletas para convertirse en el momento más desternillante de este viaje... Ver a mi amiga en posición horizontal intentando colocarse en su asiento mientras la guagua arrancaba y cogía las curvas cual piloto de fórmula 1 no tiene precio y nos generó un sonoro ataque de risa... La risa es vida y la risa se contagia, así que contagiémonos de vida...
Y dos horas antes de lo previsto llegamos a Cat Ba, normal con lo rápido que iba la guagua... El sol no se ha dejado ver, pero al mal tiempo bueno cara y si no que se lo digan al guía del barco en el que estoy navegando: ¡Están en uno de los lugares más bonitos del mundo! No sean vagos, sean locos, así que no pierdan la oportunidad de bañarse en el mar...
Y vaya que sí lo hice, ¿cómo voy a perder yo esta oportunidad y dejar a mi niño chico sin bañarse?


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