Y lo que también hice por primera vez fue pasar la noche en un tren...
De primeras, viendo el vagón, me hizo dudar del tipo de billete que había comprado, “¡Dios mío!, ¿13 horas sentado en una silla sin poder dormir?", pero cuando uno de los empleados vino a montar las camas que estaban escondidas en la parte superior es como si se me hubiera aparecido el mismísimo Buda, y cuando vi que también tenían un juego de sábanas, almohada y mantita incluida, fui el hombre más feliz...
Y dicen que si estás en el tren equivocado lo mejor es bajarse en la próxima estación, porque cuanto más tardes en bajar más te costará el viaje de vuelta... Por suerte, en mi caso, siento que estoy en el tren correcto y sé hacia dónde quiero seguir yendo...
Y aquí estoy regresando a Bangkok, esto ya está oliendo a despedida...
Que bonito viaje, gracias por compartir contigo desde mi imaginación, estos lindos lugares.
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