martes, 20 de enero de 2015

Frases que llegan

Sí, a veces hay frases que llegan cuando menos te lo esperas. El último día estaba pidiendo no ser exigente y, esa misma tarde, alguien me regala esta frase: sé exigente con la no exigencia. Toma ya, blanco y en botella, y a seguir viviendo y sintiendo, sobre todo haciéndolo con el corazón...

Y es verdad que hace unos cuantos días que no escribo, entre otras cosas porque he tenido días libres y cuando tengo uno de esos días intento hacer algo totalmente diferente, cosas que no suelo hacer porque estoy trabajando, como irme a un Spa y disfrutar de unas horas de relax. Y también porque no voy a escribir por escribir. A veces hay que estar en silencio, y hablar, en este caso escribir, cuando considere que dichas palabras sean más importantes que el silencio...

Y por aquí dejo otra foto de Polonia, tomándome un rico y calentito chocolate a la taza para combatir el frío que había fuera. Absolutamente delicioso...


Pues eso, sé exigente con la no exigencia. Toma ya...

miércoles, 14 de enero de 2015

Abajo la exigencia

Pensé que ya no era exigente conmigo mismo, porque antes pecaba mucho de eso y a veces arrastraba a los demás, pero de vez en cuando vuelve un halo de exigencia, exigencia conmigo mismo, que anula mi sentir. Pero eso no me hace venir abajo, sino que lo observo y al descubrir otra vez esos episodios me alegro y enseguida trato de modificarlos, entre otras cosas porque me restan bienestar. Abajo la exigencia...


...y arriba el corazón, porque eso es lo que estoy haciendo, actuar conforme a lo que siento. Hablando con el corazón, regalando angelitos que portan un corazón, haciendo las cosas con corazón, queriendo de corazón...


Sí, definitivamente, abajo la exigencia y arriba el corazón...

lunes, 12 de enero de 2015

Llorando como un niño

Paulo Coelho dice que “si tienes que llorar, llora como los niños. Fuiste niño un día, y una de las primeras cosas que aprendiste en la vida fue llorar, porque forma parte de la existencia. Jamás olvides que eres libre, y que mostrar emociones no es una vergüenza. Grita, solloza en alto, haz ruido si te da la gana, porque así lloran los niños, y ellos conocen la manera más rápida de sosegar sus corazones. ¿Te has fijado en cómo dejan de llorar los niños? Algo los distrae, algo llama su atención hacia una nueva aventura. Los niños dejan de llorar muy rápido. Eso mismo te pasará a ti, pero sólo si lloras como llora un niño”.


Nunca pensé que pudiera llorar de esa manera. Se me desgarró el alma, un sonido firme y potente emanaba de mi fuente, estaba soltando todo, absolutamente todo, y al final acabé riendo, llorando y riendo, sabiendo quién era el que lloraba y quién era el que reía...

Y ahora hacia dónde voy, me preguntaba, qué hago, me repetía. ¿Es un nuevo reto que me presenta la vida? Lloraba y reía, reía y lloraba...y al final siempre me acordaba de una cosa: pase lo que pase será lo mejor para mí. Y si es un nuevo reto, lo quiero, porque quiero retos que sé que me van a llevar a otro estado mejor...

Y a pesar de esto los resultados de la analítica salieron bien, y sentía que así iba a ser, que estoy sano porque no tengo incoherencias en mi vida. Me quiero, me amo y pase lo que pase será lo mejor para mí...

viernes, 9 de enero de 2015

Amigos

Acabo de tener esta conversación con alguien que me encontré y más o menos se resume así...

Yo: Hola, ayer ví a tu amigo.
Él: Bueno, amigo no, más bien conocido. Amigo significa algo más.
Yo: Sí, pero yo sentía que él era tu amigo de verdad, por la afinidad y conexión que tienen cuando están juntos.
Él: Sí, sí, nos llevamos bien y de hace años, pero para que sea tu amigo tiene que pasarte algo grave y ver si esa persona te responde.
Yo: A ver, pero tampoco tiene que pasarte nada grave para sentir que es tu amigo.
Él: Sí, porque a lo mejor no te responde como debería de responder.
Yo: Bueno, yo tengo la experiencia de pasarme algo grave y sentir que tenía amigos de verdad y esos amigos respondieron como tal. Creo que eso es vivir con desconfianza.

Bueno, lo de la desconfianza lo omití, por lo sorprendido que estaba con la conversación, y porque tampoco era nadie para hacerle cambiar de opinión. Si esa persona prefiere vivir con ese miedo a que sus amigos lo “traicionen” y por eso no los considera como tal, pues es su experiencia y bienvenida será...



Y hoy quedo con una amiga porque tengo algo maravilloso que contarle. Siento que vamos a sanar ambos...

jueves, 8 de enero de 2015

Deseos y peticiones

Ayer aprendí otra cosa nueva y eso me encanta. Es referente a los deseos y peticiones. Tenía claro que si tú, por ejemplo, pedías tener salud, es que en realidad no tienes salud porque la estás pidiendo. Pero si pides seguir teniendo salud, eso implica que la tienes pero hay miedo a perderla. Por lo tanto, simplemente hay que decir que eres salud, porque lo eres, y no tienes que pedir nada, porque no se pide aquello que ya se tiene. Y lo mismo con la felicidad, alegría o paz. Tú eres feliz, alegre y ya estás en paz, así que no hay que pedirla, simplemente agradecer que la tienes...

Estoy con cambios en mi casa, donando los libros que ya me he leído y no necesito, quitando la ropa que ya no uso... Es como si estuviera limpiando, sacando todo lo que no necesito. Y también estoy teniendo cambios en mi vida, cambios que no sólo dependen de mí y a veces me dan miedo, pero ayer también aprendí que el antídoto del miedo es caminar hacia aquello que temes. Pues eso es lo que estoy haciendo, caminando, porque soy feliz, y en el mundo sólo hay gente feliz y gente que pone excusas para ser feliz...

Y por aquí dejo algunas fotos de Polonia...




miércoles, 7 de enero de 2015

Buscando las uvas

Era el último día del año y hacía un rato que habíamos llegado a Cracovia después de un viaje de tres horas en tren desde Varsovia. Una vez dejadas las maletas en el cercano hotel a la estación, salimos en busca de un sitio para almorzar, para después adentrarnos por las calles y descubrir todos los rincones que nos ofrecía la ciudad. Encontramos un restaurante cercano a la plaza principal y allí probamos los pierogi, una especie de raviolis gigantes rellenos de carne muy típicos de Polonia, y allí también vimos por primera vez las sopas servidas en un bol de pan, pero eso lo contaré otro día en el episodio de las comidas, porque tanto las sopas como los chocolates a la taza han hecho de Polonia una experiencia muy gustosa...

Nada más terminar de almorzar nos dispusimos a pasear y al rato me percaté de que teníamos que comprar las uvas para comernos las doce justo antes de que acabara el año, porque eso sí, aunque lo celebre fuera, seguimos con la tradición española de las uvas. Y mira que esta vez nos costó encontrarlas, porque entramos en una pequeña tienda y no había, probamos suerte en otro pequeño supermercado y tampoco había, avanzamos unos pasos más hasta encontrar otro supermercado, pero tampoco había y, mientras seguía buscando, un programa sintonizaba en mi cabeza y decía: Uff, tú que habías escrito que te ibas a comer las uvas deseando salud, pues como no encuentres las uvas seguro que este año no vas a tener salud...

Es curioso, porque no recordaba haber puesto el programa en la maleta, pensé que lo había dejado atrás, pero ahí estaba, claro como el agua, con un canto celestial similar al de los niños de San Ildefonso cuando cantan el gordo de la Navidad. Gracias por participar, feliz año, le decía yo...

Y bueno, cuando ya pensábamos que en Polonia no era época de uvas y que tal vez deberíamos encontrar un sustituto como guindas, después de unas cuantas paradas más las encontramos en un supermercado y cogí un racimo, para qué más...



¿Y dónde me las comí? Pues en la Plaza del Mercado, que tenían montado un pedazo de escenario donde se iba a celebrar un concierto con la televisión polaca en directo. Con gente y ambiente, pero sin estar masificado, no como otros lugares que para acceder al punto exacto tienes que ir con demasiada antelación. Con frío, pero con ganas de bailar, sobre todo cuando suena una canción que me llamó poderosamente la atención por el ritmo que tenía. Días atrás, ya de vuelta a Lanzarote, la volví a escuchar y supe que era de Taylor Swift, “Shake it off”, que la traducción viene a decir algo así como quitárselo de encima. Pues me vino como anillo al dedo porque el programa me lo quité de encima, jeje. No lo sé, pero los polacos parece que la conocían muy bien porque se pusieron como locos a bailar, y viendo el vídeo no me extraña, porque a mí también me entran unas ganas locas de bailar sin control...


Y así fue como pasé el último día del año, tomándome las uvas sin las campanadas típicas de España donde un reloj nos guía cuándo llevarnos a la boca cada uva. Aquí no, aquí nunca sabes con lo que te vas a encontrar. En algunos países ni siquiera hay cuenta atrás, cada cual se guía por su reloj, y aquí sí que hubo cuenta atrás pero empezó desde el 8 al 0. Lo importante fue que me comí las uvas y deseé lo que quería desear, pero si no hubiera encontrado las uvas lo iba a desear igual...


martes, 6 de enero de 2015

Regalos



Llegué el domingo por la noche un poco cansado del viaje, pero el lunes me puse manos a la obra a envolver los regalos, y como me habían dado una genial idea de comprar papel marrón y lazos de colores, aproveché para personalizar los regalos y escribir frases sueltas que iba cogiendo del libro “Sea más feliz que el Dalai Lama”. Es curioso, pero a veces abría el libro al azar buscando una frase para una persona, y el dichoso libro se paraba en la frase idónea o que por lo menos a mi entender tenía relación con la persona en cuestión. Madre de Dios dije en alta voz en más de una ocasión…


Y hoy fue el día de Reyes, y mi sobrino de 11 años me despertó a las 5 de la mañana. Estaba impaciente y le dije que se acostara conmigo, por lo menos hasta las 7. Qué va, sólo aguantó unos minutos y después fue a despertar a la madre. Aún así, se contuvo hasta las 7 para juntos abrir los regalos. No estaba presente, pero sé que delante de la madre y al ver el envoltorio de los regalos le dijo algo así como: no sé pa’ qué gasta tanta tinta si al final se va a romper el papel. En fin, que lo hice porque me pareció una manera divertida y original de envolver. Y ni falta hace decir que la frase de mi sobrino nos hizo reír un montón…

Ya estoy de vuelta…