viernes, 30 de enero de 2026

Día 14: La importancia de no hacer daño con nuestras palabras

Mientras subía los 1200 escalones para visitar una de las cuevas más conocidas de Mai Chau, me dio por reflexionar sobre el esfuerzo que conlleva alcanzar las cimas, pero qué satisfacción da cuando superas las adversidades y logras el objetivo deseado... A veces te caes y estás abajo, pero tienes la opción de levantarte y seguir avanzando...

Y por el camino también hemos estado hablando sobre la importancia de no hacer daño con nuestras palabras... Siempre me recuerdo que antes de opinar y juzgar gratuitamente, debo asegurarme si mis palabras van a generar paz o conflicto... ¿Sincericidio? No, gracias... A mí me sale decir te veo estupendamente o qué guapa estás, pero pa' decir qué gorda estás o qué flaca te veo, mejor me callo la boca porque a la otra persona le podría afectar...




Y ya estamos con la cuenta atrás de este fantástico viaje... Hoy regresando a Hanoi, la capital de Vietnam, aunque a nosotros en más de una ocasión nos ha salido decir Jonay, jajaja... 

jueves, 29 de enero de 2026

Día 13: Pa' morir solo hay que estar vivo

Aquí se conduce de una forma que a ellos les resultará normal, pero a nosotros nos sale decir "¡madre mía del amor hermoso!". En uno de los giros de volante de la furgoneta que nos trasladó a Mai Chau le dije a una pasajera "confía en la vida" y es que no queda de otra sino confiar en la vida... Como diría mi madre, pa' morir solo hay que estar vivo y a mí me gusta enfocarme en que voy a seguir viviendo... Además, por el camino nos fuimos riendo al recordar las anécdotas que hemos vivido a lo largo de este viaje, así que si la muerte nos pilla, nos pillará riendo... 




Pero no, la muerte de momento no nos ha pillado y hemos llegado Mai Chau, una zona muy rural ideal para pasear... Nuestro plan inicial era picar algo muy ligero y caminar, pero cuando entramos en un restaurante y vimos lo que pidieron los de al lado, no nos pudimos resistir y disfrutamos de un gran festín... 




Y después de comer como reyes, tocó el paseo...




miércoles, 28 de enero de 2026

Día 12: Un paseo en bici

A pesar de los mosquitos, porque aquí sí que nos hemos topado con ellos, Tam Coc sigue siendo espectacular... Subir los 500 escalones del Hang Múa han merecido la alegría para disfrutar de unos paisajes de postal... 




Y cambiando de tema, ¿en qué hemos caído en la cuenta mi amiga y yo? En que desde que llegamos a este país no hemos parado de pedir los rollitos vietnamitas para comer, ¡están buenísimos! También es verdad que nosotros somos de buena boca, jajaja...





Menos mal que hoy hemos dado un paseo en bici para ejercitar el cuerpo y mantener la línea, jajaja. Al fin y al cabo, todo se basa en el equilibrio...

martes, 27 de enero de 2026

Día 11: El silencio no está vacío, sino lleno de respuestas

Soy de contrastes, en los viajes me gusta experimentar los contrastes... Ayer salí de una de las ciudades más pobladas de Vietnam, con mucho bullicio y ambiente, para hoy llegar a una zona rural en la que la naturaleza te invita a estar en silencio y respirar... Y a propósito del silencio, dicen que este no está vacío, sino lleno de respuestas...




Y Tam Coc se está convirtiendo en uno de mis lugares favoritos... 



lunes, 26 de enero de 2026

Día 10: Buenos sí, pero tontos no

Como dice mi amiga, hoy amanecimos con el día cruzado porque nos fueron sucediendo inconvenientes uno tras otro: primero en el hotel, que nos iban a responsabilizar de algo que no hicimos, segundo con la tarjeta SIM del móvil, que dejó de funcionar y nos las vimos para intentar comunicarnos, y tercero con el transporte de regreso a Da Nang, que unos clientes se retrasaron y después de haber esperado más de una hora pretendían que siguiésemos esperando... Con todo esto que ocurrió el aprendizaje que saqué es buenos sí, pero tontos no, es decir, no pasa nada por enfadarnos porque aunque no suele ser una emoción bien vista, es necesaria para poner límites, así que tuvimos que expresar nuestro enfado y poner en práctica la asertividad para defender nuestros derechos, una oportunidad de oro para seguir aprendiendo e integrando esto de las emociones básicas, que son la vida misma... Además, si expresas y gestionas adecuadamente cualquier emoción, más rápido se te pasa...




Aun con todo lo ocurrido, esto no fue impedimento para disfrutar de un gran día en Bana Hills...





Y ahora estamos a punto de coger otra guagua nocturna...

domingo, 25 de enero de 2026

Día 9: Mi propio "Dios"

Los budas me encantan, no el budismo como tal, sino cualquier figura que represente un buda, por eso fuimos hoy a visitar la Pagoda de Linh Ung y su Lady Buddha, una estatua gigante de unos 67 metros de altura... En esos lugares sagrados siempre encuentro un lugar de paz para encontrarme con mi Dios particular, porque si algo me han enseñado es a seguir mi propia religión, que significa construir un sistema de creencias personal basado en la autoconciencia, la libertad de pensamiento y la responsabilidad sobre mi propia vida. Implica actuar como mi propio "Dios" al tomar decisiones, definir mis valores y encontrar mi propio propósito, sin depender de ningún dogma...




Y al regresar, que lo hicimos a pie porque a nosotros nos va eso de caminar, disfrutamos de un paseo por la playa y un mini baño en el Mar de la China Meridional... Ay, las aguas de Canarias no tienen nada que envidiar...






sábado, 24 de enero de 2026

Día 8: El coco loco

Me desperté temprano, me puse las zapatillas y salí a correr... Al principio por la ciudad, hasta que me adentré por callejones y llegué hasta extensos campos de arroz, tan bonitos que lo que inicialmente iban a ser 40 minutos se convirtieron en una hora... No llevaba el móvil encima, así que intenté prestar atención para no perderme, confiando siempre en mi GPS, jajaja, pero en el fondo me encanta la sensación de perderme y volver a encontrarme... Además, con lo de GPS interior me refiero a confiar en tu intuición y sabiduría interna para alcanzar bienestar, salud y paz. Allá por donde paso me sigo sintiendo a salvo...




Y paseando por los alrededores de Hoi An llegamos a Coconut Village y nos montamos en una especie de barca redonda en forma de medio coco... El paisaje espectacular, pero mi niño juguetón se queda con la diversión que generó el señor que remaba, cantando y girando la barca a tanta velocidad que aquello parecía una atracción de feria llamada el coco loco...

Justo hemos llegado a Da Nang, a ver qué nos depara esta ciudad...