lunes, 26 de enero de 2026

Día 10: Buenos sí, pero tontos no

Como dice mi amiga, hoy amanecimos con el día cruzado porque nos fueron sucediendo inconvenientes uno tras otro: primero en el hotel, que nos iban a responsabilizar de algo que no hicimos, segundo con la tarjeta SIM del móvil, que dejó de funcionar y nos las vimos para intentar comunicarnos, y tercero con el transporte de regreso a Da Nang, que unos clientes se retrasaron y después de haber esperado más de una hora pretendían que siguiésemos esperando... Con todo esto que ocurrió el aprendizaje que saqué es buenos sí, pero tontos no, es decir, no pasa nada por enfadarnos porque aunque no suele ser una emoción bien vista, es necesaria para poner límites, así que tuvimos que expresar nuestro enfado y poner en práctica la asertividad para defender nuestros derechos, una oportunidad de oro para seguir aprendiendo e integrando esto de las emociones básicas, que son la vida misma... Además, si expresas y gestionas adecuadamente cualquier emoción, más rápido se te pasa...




Aun con todo lo ocurrido, esto no fue impedimento para disfrutar de un gran día en Bana Hills...





Y ahora estamos a punto de coger otra guagua nocturna...

domingo, 25 de enero de 2026

Día 9: Mi propio "Dios"

Los budas me encantan, no el budismo como tal, sino cualquier figura que represente un buda, por eso fuimos hoy a visitar la Pagoda de Linh Ung y su Lady Buddha, una estatua gigante de unos 67 metros de altura... En esos lugares sagrados siempre encuentro un lugar de paz para encontrarme con mi Dios particular, porque si algo me han enseñado es a seguir mi propia religión, que significa construir un sistema de creencias personal basado en la autoconciencia, la libertad de pensamiento y la responsabilidad sobre mi propia vida. Implica actuar como mi propio "Dios" al tomar decisiones, definir mis valores y encontrar mi propio propósito, sin depender de ningún dogma...




Y al regresar, que lo hicimos a pie porque a nosotros nos va eso de caminar, disfrutamos de un paseo por la playa y un mini baño en el Mar de la China Meridional... Ay, las aguas de Canarias no tienen nada que envidiar...






sábado, 24 de enero de 2026

Día 8: El coco loco

Me desperté temprano, me puse las zapatillas y salí a correr... Al principio por la ciudad, hasta que me adentré por callejones y llegué hasta extensos campos de arroz, tan bonitos que lo que inicialmente iban a ser 40 minutos se convirtieron en una hora... No llevaba el móvil encima, así que intenté prestar atención para no perderme, confiando siempre en mi GPS, jajaja, pero en el fondo me encanta la sensación de perderme y volver a encontrarme... Además, con lo de GPS interior me refiero a confiar en tu intuición y sabiduría interna para alcanzar bienestar, salud y paz. Allá por donde paso me sigo sintiendo a salvo...




Y paseando por los alrededores de Hoi An llegamos a Coconut Village y nos montamos en una especie de barca redonda en forma de medio coco... El paisaje espectacular, pero mi niño juguetón se queda con la diversión que generó el señor que remaba, cantando y girando la barca a tanta velocidad que aquello parecía una atracción de feria llamada el coco loco...

Justo hemos llegado a Da Nang, a ver qué nos depara esta ciudad...


viernes, 23 de enero de 2026

Día 7: El secreto para que los matrimonios perduren

Cambio de escenario, después de pasar días entre mar y montaña llegamos a la ciudad de Hoi An... Animada y colorida, el casco antiguo es un lugar ideal para pasear y comprar... Aquí la costumbre es tirar farolillos al río como símbolo de buena fortuna, protección y para recordar a los ancestros, pero nosotros decidimos no hacerlo...




Y también disfrutamos de un fantástico teatro musical al aire libre con más de 500 artistas que narra 400 años de historia de esta ciudad vietnamita... Pero pa' historia también la nuestra, que todos dan por hecho que mi amiga y yo somos marido y mujer, tanto, que ya les seguimos el juego y nos partimos de la risa... Quizás ese sea el secreto para que los matrimonios perduren, reírnos con el otro y de nosotros mismos...

jueves, 22 de enero de 2026

Día 6: Perdón, quiero escuchar los pájaros

Y ayer me di cuenta de que he vuelto a hacer una cosa nueva por primera vez: pernoctar en un barco. Solo 8 habitaciones, 16 personas, nacionalidades varias que se entremezclan y con las que interactúas mientras disfrutas de los paisajes de Hanla Bay, que es lo mismo que Halon Bay pero sin tanta masificación... Desde la habitación de mi camarote parece que estoy viendo un documental a través de la ventana, un paisaje conformado por un montón de roques que ellos llaman dragones...




Tranquilidad es lo que se respira, solamente alterada por el ruido de los motores de los barcos y cuando la gente habla, pero ahí está mi amiga para callarles la boca con toda la educación del mundo: "Perdón, quiero escuchar los pájaros", jajaja...




Y hoy, que sigue nublado y con frío, me he acordado especialmente de mi amiga Ángela cuando me decía que detrás de las nubes siempre está el sol calentándonos... Qué alegría me da experimentar que la sigo teniendo tan presente y que no me he olvidado de ella... A ella también le encantaba viajar y, en cierta manera, sigue viajando conmigo...





miércoles, 21 de enero de 2026

Día 5: No sean vagos, sean locos

Ojalá me equivoque y sucedan más anécdotas que lo superen, pero lo de anoche tiene bastantes papeletas para convertirse en el momento más desternillante de este viaje... Ver a mi amiga en posición horizontal intentando colocarse en su asiento mientras la guagua arrancaba y cogía las curvas cual piloto de fórmula 1 no tiene precio y nos generó un sonoro ataque de risa... La risa es vida y la risa se contagia, así que contagiémonos de vida...

Y dos horas antes de lo previsto llegamos a Cat Ba, normal con lo rápido que iba la guagua... El sol no se ha dejado ver, pero al mal tiempo bueno cara y si no que se lo digan al guía del barco en el que estoy navegando: ¡Están en uno de los lugares más bonitos del mundo! No sean vagos, sean locos, así que no pierdan la oportunidad de bañarse en el mar...




Y vaya que sí lo hice, ¿cómo voy a perder yo esta oportunidad y dejar a mi niño chico sin bañarse?




martes, 20 de enero de 2026

Día 4: En casa de Mamaxí

Y llegamos a casa de Mamaxí, que nos acogió en su casa como dos miembros más de su familia. La cena espectacular, abundancia pura, esa mujer no paraba de llenarnos los platos cada vez que los veía medio vacíos, lo mejor los rollitos vietnamitas... Mujer autodidacta, aprendió inglés por sí sola y encontró en el turismo un medio de subsistencia entre tanta pobreza... Al día siguiente, a pesar de su lesión de rodilla, nos hizo un trekking de unas seis horas para enseñarnos los alrededores de su pueblo y sus distintas etnias, así como las plantas medicinales y otras curiosidades...





Esto es lo que busco cuando viajo y lo que verdaderamente me llena, compartir con gente local que me haga comprender un poquito más su cultura... Hospitalidad vietnamita, generosidad multiplicada a la máxima potencia, lo que me recordó que si das se multiplica y a veces recibes de quien menos te lo esperas y menos tiene, artista con sus manualidades, tik toker internacional, esta mujer es la bomba, lo tiene todo, pero lo mejor su sonrisa, le dije que las mujeres vietnamitas son más fuertes que los hombres y ella asintió con una sonrisa...





Si alguna vez visitas Vietnam, en casa de Mamaxí te espera una experiencia única y lo pasarás genial...