martes, 14 de julio de 2015

Los pilares del miedo

En el diccionario definen el miedo como “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” o también como “recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”. O sea, que el riesgo puede ser imaginario y ya estamos sintiendo miedo; no ha pasado lo que no queremos que nos suceda y ya estamos sintiendo miedo. Nos estamos adelantando a los acontecimientos y eso hace que vivamos condicionados, limitados, con temor de que suceda.

¿A qué tenemos miedo? Dicen que los cuatro pilares del miedo son: miedo a volverte loco, miedo a quedarte solo, miedo a que no te quieran y miedo a la muerte. Yo creo que hay un miedo por encima de todos esos, el miedo a vivir, lo que hace que estemos quietos en un lugar, sin dar más pasos, sin arriesgarnos por nada ni nadie, sin tomar decisiones debido al temor que las decisiones nos producen. Nos dejamos llevar en masa hacia un mismo sitio colectivo, no tenemos pensamientos diferentes para evitar no encajar...


Tenemos miedo a sentir que podemos ser ilimitados. Ya lo advirtió Nelson Mandela al decir que “nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite”, que “es nuestra luz, no la oscuridad, lo que más nos asusta”. A fin de cuentas, nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida, así que por qué no nos liberamos de ellos y explotamos todo nuestro potencial...


jueves, 9 de julio de 2015

Repetición de los patrones

Y el sábado, en la comida familiar, presencié delante de mis narices un claro ejemplo de cómo repetimos los patrones de generación en generación. A un lado estaba mi tía, a otro lado mi prima, madre e hija. Al rato llega la hija de mi prima, o sea, la nieta de mi tía, y empieza a decirle a su madre “maaaa, maaaa, ¿dónde está el bolso?”. La madre, con poca paciencia, va y le da el bolso, en lugar de indicarle donde estaba para que ella misma lo cogiera. La cuestión es que no paraba de quejarse de que su hija siempre está llamándola para que le haga todo. Acto seguido, es ella misma la que le dice a su madre “maaaa, alcánzame una servilleta”, cuando ella misma podía haberla cogido extendiendo su brazo. Te quejas de tu hija y tú haces lo mismo, le dijo mi tía, lo que provocó la carcajada de los allí presentes. Un gran aprendizaje, sí señor, esa comida familiar dio para mucho...


miércoles, 8 de julio de 2015

En vez de quejarte, agradece

El sábado pasado fui a una comida familiar y la verdad es que me lo pasé muy bien, entre otras cosas porque hacía tiempo que no veía a algunos primos y tías. Mi intención, y así lo hice, fue pasar a saludar, almorzar, estar un ratito compartiendo con ellos y después marcharme a un ensayo. Al enterarse de que no iba a estar toda la tarde con ellos me empezaron a decir algunos que no paraba, que estaba estresado, y yo los miraba y sonreía porque no me sentía identificado con lo que estaban diciendo. Era su percepción, pero no la mía. Es curioso, pero a pesar de que hago muchas cosas, no me siento estresado. Estoy siendo consciente de donde estoy y cuando estoy haciendo una cosa no estoy pensando en lo siguiente. Tal vez el estrés no lo produce el hacer muchas cosas, sino estar pensando en todas las cosas que tienes que hacer. Estoy logrando estar en un sitio, haciendo algo que me gusta, y no estar pensando en lo siguiente. Lo siguiente ya llegará cuando tenga que llegar. Tal vez, aquellos que dicen que estoy estresado, realmente son los que están estresados, sobre todo mi tía, que no paraba de recoger los platos y comía a toda pastilla, jeje...

Lo mejor fue cuando mi prima Paola soltó por su boquita: En vez de estar quejándonos de que no está más tiempo con nosotros, deberíamos agradecer el poco tiempo que comparte con nosotros. Bravo prima, te quiero un montón...



martes, 7 de julio de 2015

Las pequeñas cosas de la vida

Salir a pasear, respirar el aire fresco de la mañana, darme un baño en la playa, saborear un helado, escuchar el sonido de un cuenco... La felicidad está en disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Ese fue el mensaje de Patricia y, cuando lo transmitía, siempre lo hacía con una gran sonrisa. Ella decía que no podía hablar muy alto y que tal vez no la escucharan, pero cuando hablaba todo el mundo callaba, atento a sus palabras...


Y mientras escribo estoy recordando la sonrisa que me dedicaste al escuchar el sonido del cuenco, ese cuenco que te dejé y que te acompañó en tus últimos momentos. Ese cuenco no tenía nombre, pero a partir de ahora llevará tu nombre, porque la alegría brota al pronunciarlo. Patricia, gracias por contagiarme de vida, gracias por recordarme que la felicidad está en las pequeñas cosas de la vida...

lunes, 6 de julio de 2015

Eligiendo mi prioridad

En la vida a veces se te plantean varias opciones y yo elegí lo que desde hace más de dos años viene siendo mi prioridad. Tan convencido estaba de ello, que el día de ayer lo disfruté como un niño y se me pasó volando. Un pasito más, tan agradecido por haber dado ese pasito más...

Y al acabar, ganas de estar en silencio, de salir a caminar por la playa, a pesar de que el viento levantaba la arena que chocaba contra mis piernas. Ganas de agradecer lo vivido y experimentado en silencio. Soy el amor que da vida a este mundo...


Y a partir de ahora, a seguir caminando...

viernes, 3 de julio de 2015

Ver con otros ojos

¿Cómo vería esto el amor? Así de sencillo, una pregunta con la que seguro disiparás el conflicto. Haz la pregunta y simplemente escucha...


jueves, 2 de julio de 2015

Des-personalizar y trans-personalizar

Estaba en conflicto, claro. Pensé que simplemente observaba una situación, pero el hecho de ponerle una etiqueta, conflicto, hace que la situación deje de ser neutra. Si observara desde la neutralidad no le debería poner ninguna etiqueta, ni buena, ni mala, ni en paz, ni en guerra. Y la etiqueta se la he puesto yo, el conflicto lo estaba viendo yo...


Des-personalizar es no tomarte las cosas personalmente. Es tan complicado, pero a la vez maravilloso, cuando dejas de saltar como un resorte a todo lo que te dicen y simplemente lo dejas pasar. Trans-personalizar es observar esos espejos que aparentemente te hacen saltar y ver que realmente son aspectos tuyos. Si ataco, engaño o insulto a otra persona, estoy atacándome, engañándome e insultándome a mí mismo. Gracias, porque estos días he podido ver unos cuantos espejos…