viernes, 22 de febrero de 2013

¿El fuego quema?

Por supuesto que sí, quema...y mucho. Sin ir más lejos, el otro día me quemé haciendo palomitas al estilo tradicional, poniendo en una caldera el grano con un poco de aceite, aunque lo que realmente me quemó fue el aceite caliente y no el fuego.

Pero el fuego quema, porque así nos lo han dicho desde pequeños, que tengamos cuidado con el fuego...

Pero claro, si quema...¿cómo fui capaz de caminar sobre las brasas?


Claro que podría haber caminado...y me pude haber quemado...


...pero no me quemé, de verdad que no me quemé... Tenía tal cara de concentración que andé sobre las brasas sin pensármelo dos veces...

Y no fui el único, otros también pudieron, incluso parece que iban la mar de felices dando un paseo sobre el fuego...
 




Esto es otro ejemplo más de que podemos hacer cosas que...aparentemente...nos resultan imposibles.

El fuego quema, no nos vayamos a engañar, pero puede no quemar, si caminas con la certeza de que no te va a quemar; sólo hay que pensar en esa posibilidad, hay que creer en que lo imposible (porque así nos lo han hecho creer) puede ser posible.

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