Y me hice esa pregunta... Desde pequeño jugaba con aviones y nunca olvidaré la primera vez que me subí en uno de ellos, dicha pura... Hoy por hoy, el adulto que soy no se olvida del niño que fui, la sanación nos unió y de vez en cuando nos vamos de viaje para aventurarnos a nuevos retos y descubrirnos ante ellos, pues cada viaje implica salir de lo cómodo y en lo incómodo es donde se rompen los límites... ¿Por qué me gusta viajar? No sé, es una mezcla de miedos y entusiasmo que me hace vivir más intensamente...

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