Y nada mejor que acabar el viaje con un gran festín repitiendo uno de mis platos favoritos durante todo el viaje: la ensalada griega...
Gracias, Albania, por abrirme las puertas de tus paisajes para disfrutar y descansar, casi 1000 kilómetros por carretera que nos han llevado a descubrir pintorescos pueblos como Berat, Permët y Gjirokaster, así como paradisíacos rincones de la riviera albanesa... Y viajar en junio ha sido todo un acierto, pues gozamos de un clima veraniego, pero sin la masificación del verano...
Y siempre digo que un viaje acaba, pero otro empieza...

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