Quién me iba a decir a mí que tendría que salir de Canarias para disfrutar de unos días de sol y playa sin interrupción... Aquí lo estoy encontrando, de playa en playa tumbado al sol sin más preocupación que no quemarme los pies con los millones de piedritas multicolores que conforman la orilla...
Una excursión en barco nos dio la posibilidad de acceder a calas inaccesibles por carretera para darnos un baño en aguas cristalinas y seguir disfrutando de estos días de descanso...
Y leí que a veces lo más espiritual que podemos hacer es descansar, que es dejar de luchar por un momento y confiar en que el mundo seguirá girando mientras recuperas energías...


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