martes, 15 de diciembre de 2015

La sabiduría de caer y levantarse

Esto va hoy de levantarse, y no de levantarse todos los días de la cama para ir a trabajar o comenzar la jornada, sino de levantarse tras caerse y pensar que nunca más vas a poder estar de pie…

Un amigo decía hace unos días que no le importaría caerse mil veces si se puede levantar mil y una veces. Caerse mil veces y levantarse de nuevo, en eso consiste la vida. O como dijo Nelson Mandela: “La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre”...


Caer y levantarse es la mayor sabiduría…

lunes, 14 de diciembre de 2015

Coger el cebo

Entre las cosas que hice ayer, fue dar un paseo familiar por la costa y observar a unos pescadores tirar la caña. De repente me imaginé el símil de lo que podría ser para los peces coger el cebo. ¿Cojo el alimento aparentemente fácil o me quedo en el océano? ¿Voy a lo cómodo, ese trocito inmóvil que está esperando por mí, o exploro el espacio infinito que me rodea? Claro que ellos no se imaginan que mordiendo el cebo se acabaría su vida, pero es el riesgo que entraña estar en la zona de confort, que te puedes quedar atrapado en vida. Muchas veces preferimos escoger una aparentemente seguridad limitada que la abundancia ilimitada...


jueves, 10 de diciembre de 2015

Cuadros con mensaje

Cuando pinté la casa en septiembre quité muchos de los cuadros viejos que tenía. Me apetecía reemplazarlos, pero no quería comprar cualquier cosa, sino algo que realmente tuviera un significado, que me transmitiera nada más verlo…

Pues bien, en Camden Town, uno de los barrios más populares de Londres, encontré estos cuadros con mensaje


El primero dice “sé libre”. Al fin y al cabo, la felicidad trata de eso, de ser libres, de sentirse libres…


El segundo dice que “siempre hay esperanza”. Este cuadro me gusta mucho y el mensaje es esperanzador. Por muy mal que lo estemos pasando, siempre hay lugar para la esperanza. Esa niña de espaldas intentando coger un globo con forma de corazón…


Libertad, esperanza, amor. Estos mensajes cuelgan ahora de las paredes de una habitación. Cada vez que los veo, me recuerdan esa libertad, esperanza y amor que inundan o quiero que inunden mi interior…


Y como hoy parece que va de mensajes, este último no salió de un cuadro, sino de un ser maravilloso que tengo la inmensa fortuna de conocer. Me emocionó tanto, que por aquí lo comparto: “sé que todavía caeré muchas veces pero ahora sé que, cada vez que me levante, será para algo mucho mejor”

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Agradeciendo el viaje

La verdad es que, durante muchos momentos, agradecí a mis compañeros la experiencia del viaje. Incluso alguna vez estuvimos a punto de hacer la meditación de la gratitud y caer al corazón. Algunos me miraban con cara rara y me decían que ellos jamás podrían hacer eso de caer al corazón, pero yo sé que sí podrían, porque en su momento yo también decía que sería incapaz y alguna que otra caída ya he experimentado...



Lo cierto es que estoy muy agradecido, por la salud, la vida y por mis compañeros, con los que he vivido muchos momentos durante nuestro corto pero intenso viaje a Londres. Gracias a tod@s, de corazón...

jueves, 3 de diciembre de 2015

Miedo biológico y miedo psicológico

Si algo te da miedo plantéate estas dos preguntas: ¿Esto que voy a hacer me va a provocar la muerte? ¿Esto que voy a hacer me va a generar una enfermedad terminal? Si la respuesta es sí, estaríamos ante un miedo biológico. Por ejemplo, si alguien va hacia ti con un cuchillo en la mano instintivamente te apartas porque sabes que si te lo clavan te podrías morir. Si alguien te invita a beber veneno rechazarías la oferta salvo que voluntariamente quieras poner fin a tu vida. El miedo biológico hace que instintivamente te alejes de esos peligros…


En cambio, si la respuesta es no, estaríamos ante un miedo psicológico. Es como una amiga que al final ha decidido no ir de viaje porque teme que le pueda pasar algo. ¿Y si hay otro atentado? ¿Y si nos pasa algo? Pues si pasa, pasó, no hay más, no podemos controlar lo que ocurra en el mundo. Yo decido viajar porque no tengo miedo y, si remotamente lo tuviera, elijo cruzar la barrera del miedo. Ya lo he dicho muchas veces: el mayor antídoto para el miedo es caminar hacia el miedo. Si cruzas y sales de tu zona de confort, te espera el regalo. Si no decides cruzar sigue en tu zona de confort, pero si no haces frente a tus miedos, la zona cada vez se hará más estrecha y será imposible vivir en ella. Sobrevivirás, tal vez, pero no vivirás…



miércoles, 2 de diciembre de 2015

El equilibrio perfecto

Ayer fui al banco a retirar unas libras que necesito para mi próximo viaje a Londres y mi amiga la banquera, como a mí me gusta llamarla cariñosamente, me sorprendía diciéndome que cómo había cambiado. Antes no paraba de trabajar y ahora no paraba de viajar. La verdad es que no sabía que tuviera esa percepción de mí, ni siquiera yo mismo pero, si me remonto a unos cuantos años atrás, es verdad que no paraba de trabajar, hasta incluso en dos trabajos a la vez. Ahora, en cambio, trabajo para vivir y, el resto del tiempo, lo dedico a vivir. El equilibrio perfecto, trabajar justo lo necesario. Además, me gusta el trabajo que hago…


martes, 1 de diciembre de 2015

No hay truco

El truco es que no hay truco. Esa fue la conclusión a la que llegó Anabel, esa simpática murciana que vino dispuesta a todo con tal de liberarse de sus miedos. Así lo hizo, lo dio todo, pero se percató de que realmente todo lo que necesitaba estaba en su interior. No hay truco, en su interior está todo lo que necesita…


Y por aquí comparto algo que he leído…


“Así es el perderse para encontrarse. Se hace libre quien se desprende y olvida de sí para llegar al auténtico sí mismo. Vaciarse por completo es camino de libertad, de la opacidad a la transparencia unificándose con el universo entero”.