lunes, 15 de febrero de 2016

He recordado mucho a mi madre

He recordado mucho a mi madre, este fin de semana me he acordado mucho de mi madre, incluso me he imaginado yendo a un teatro con ella a ver el show de un gran cómico. ¿Por qué?, me preguntará ella, que seguro leerá la entrada nada más salir publicada, ¿por qué me has recordado tanto justo el fin de semana en el que has hecho esas cosas tan místicas y raras? Pues porque no tenemos una relación tóxica, le respondería, porque no intentamos cambiarnos. Ella tiene su espacio y no la intento cambiar. Yo tengo mi espacio y no me intenta cambiar. No todo lo vemos de la misma forma, pero el respeto brilla por encima de todo lo demás y eso es fundamental. Gracias una vez más, mamá...


Y si el cómico se anima a actuar, te invito sin dudarlo porque lo pasaríamos genial. Un Manolo Vieira en potencia...

jueves, 11 de febrero de 2016

No he visto unicornios rosas

¿Cómo explicarías qué es la meditación? Ayer me dio por ponerme la cabeza dentro de la camisa y hacer el símil de que estaba mirando en mi interior. Eso es la meditación, observar tus pensamientos y darte cuenta de que no eres eso. Los pensamientos son neutros, nacen y mueren, el problema es cuando los cogemos y nos enredamos con ellos, haciendo caso a la interpretación del narrador interno. Es una forma de conocerte, de saber quién realmente eres...


Nada de ver unicornios rosas, no los he visto y no sé si algún día los veré, y nada de ser espiritual, aunque muchos me intenten poner la etiqueta de espiritual. ¿Qué es ser espiritual? Yo como, bailo, río, hablo, vuelvo a comer y vuelvo a reír. También lloro, salto, brinco, nado, me caigo y me levanto y, además de eso, también medito, que es mirar para dentro y sacar todo lo que llevo dentro. A veces con miedos, a veces  liberado. Entro en conflicto y salgo del conflicto. Alcanzo la paz y trato de permanecer en ese estado permanente de paz. Nada de misticismos, nada de veganismo, aunque es verdad que he cambiado la alimentación por otros motivos, nada de flower power y ver todo de color rosa, simplemente mirar para dentro y desprenderme de lo que sobra, soltar amarras y andar ligero. ¿Soy por ello un ser espiritual? No tengo ni idea de lo que es ser espiritual, otra etiqueta más...

miércoles, 10 de febrero de 2016

No puedo...de momento

El “no puedo” es algo que solemos decir muchas veces sin intentar aquello que supuestamente no podemos hacer. Nos sale como un resorte disparado para que desistas intentar aquello que consideras muy difícil o imposible. No puedo y no se hable más…



Para ir liberando a la mente de los “no puedo” sería interesante añadirle a la frase una coletilla final: no puedo…de momento porque, aunque no puedas ahora, si lo intentas y pones todo tu esfuerzo en ello, lo conseguirás. ¿Quién te dice lo contrario? Yo no puedo liberar totalmente mi mente de los pensamientos. No puedo…de momento…

lunes, 8 de febrero de 2016

No puede estar seria

A ver, ponte seria. Y lo intentó, frunció el ceño, cerró la boca como si estuviera aguantando la respiración y puso cara de pocos amigos, pero no pudo aguantar sino unos escasos segundos. No puedo, no puedo ponerme seria, sonreía sin parar. Y es que todos la recuerdan sonriendo y ella misma lo confirma. Tal vez duerma hasta sonriendo, no lo sé. Lo que sé es que me encanta estar rodeado de personas que transmiten con su sonrisa, porque es una sonrisa no forzada y que te llega al alma. Gracias Eva…


jueves, 4 de febrero de 2016

Si no te gusta, no te lo comas

Me dio risa escuchar el otro día por teléfono a mi ahijado de siete años…

- Ahijado: Me dijeron que  tuviste cáncer.
- Yo: Ah…(sorprendido por su revelación)… sí, pero ya estoy bueno, ¿y quién te lo dijo?
- Ahijado: Mi madre, y que se te caía el pelo porque no comías quinoa…
- Yo: …(ya sabiendo por dónde iba la cosa)… ¿tu madre te dijo que si no comías te ibas a enfermar?
- Ahijado: Sí.
- Yo: ¿Y a ti te gusta la quinoa?
- Ahijado: No.
- Yo: Pues sabes qué te digo, que no te la comas.
- Ahijado: Eso le dije yo a mi madre…



Después me pasó a su madre y le conté lo que le había dicho al niño, que si no le gustaba la quinoa que no se la comiera. ¡Te mato, si ya lo tenía convencido!, me dijo. Vi a una madre utilizando inocentemente todas sus armas para intentar convencer al niño de comer lo que ella considera que debe comer, y seguramente con buen criterio para fortalecer su organismo, pero al ver que el niño estaba casi asustado lo liberé de comer lo que no quería comer. Tú sabes que precisamente yo no enfermé por la alimentación, ¿verdad? Bueno, bueno, eso no está probado, me dijo entre risas... 

martes, 2 de febrero de 2016

¡Esqueroso!

¡Esqueroso! Eso es lo que a veces decíamos cuando éramos niños porque no sabíamos pronunciar bien las palabras. ¡Eres un esqueroso, que te estás sacando los mocos de la nariz con el dedo! ¡Eres un guarro esqueroso, que comes con las manos sucias…!


Lo que me da gracia ahora es escuchar ese mismo término para referirse a aquellas personas que siempre están poniendo excusas. Cuando les propones que hagan esto o aquello porque les va a venir bien, siempre salen con un “es que” esto o “es que” lo otro. Pues eso, son unos esquerosos porque siempre anteponen un “es que” ante cualquier posibilidad de acción que suponga un cambio…


¿Y tú, eres un esqueroso?

lunes, 1 de febrero de 2016

Dulce febrero

Un momento para mis niñas lindas, eso es lo que tuve el sábado por la tarde en el reiki solidario, reencontrarme con mis dos amigas enfermeras. Sigo teniendo tanta gratitud hacia ellas y por todo lo vivido, siguen teniendo tanta gratitud por todo lo que aprendieron y vivieron conmigo, que me resulta imposible mirarles a las caras sin dibujar una sonrisa o derramar una lágrima. Gracias otra vez, aunque peque de pesao…

Y la gratitud la combino con la dulzura de los postres, postres que he hecho y que me han hecho. El bizcochón vegano que me prepararon fue de zanahoria, nueces, pasas, aceite de oliva y un montón de cosas más que combinaban a la perfección. Todavía lo guardo como oro en paño y aún me queda un trocito que degustaré en un momento dado…


Me he vuelto a motivar con esto de los fogones y me lancé a preparar un flan de coco pero con un cambio radical de ingredientes. En lugar de leche condensada, crema y azúcar de coco, en vez de leche, leche de coco, y en lugar del caramelo tradicional, mejor un sirope de ágave. Todo más sano y natural. Oye, pues no salió nada mal y eso que no lo había hecho antes…


Brindemos por un dulce febrero…