jueves, 27 de junio de 2013

La costa francesa

Y después de la reivindicación de ayer, reclamando mi espacio para ser yo mismo, con mis aciertos y errores, hoy quiero compartir una de las rutas que hice por mi viaje al País Vasco: la costa francesa.

La primera parada fue en el pueblo de Hondarribia, donde está ubicado el aeropuerto de San Sebastián, pues allí estaba esperándonos nuestro coche de alquiler. El casco histórico del pueblo resultó sencillamente precioso.

A continuación fuimos a Biarritz, pasando por San Juan de Luz, aunque en esta ocasión no nos paramos porque ya lo habíamos hecho el día anterior, visitando el mercado del pueblo y comprando lo que a la postre se convertiría en un delicioso confit de pato con mermelada...


Era lunes y la temida borrasca amenazaba toda la costa; en Biarritz fuimos testigos de la fuerza del viento...


A continuación paramos en Baiona (Bayonne), otra ciudad francesa, y si ciudad va acompañada de francesa, la belleza está garantizada...


Resulta curioso como, al cruzar la frontera, a tan sólo 20 km. de San Sebastián, al pasar de un país a otro, todo cambia, aunque aparentemente sigamos en la misma carretera y nos acompañe el mismo paisaje, pero hay una energía diferente que te envuelve y que sientes que has llegado a otro país; hay un cambio, a veces sutil, que te indica que ya has llegado a Francia, aunque durante los primeros kilómetros las señales sigan apareciendo en euskera...

miércoles, 26 de junio de 2013

Déjame ser

Ahora mismo estoy en un punto en el que quiero que me dejen ser, quiero que me dejen ser como soy, sin limitaciones ni nadie que me esté corrigiendo a cada momento; sólo sé que quiero ser, con la convicción de que siendo lo que quiero ser no voy a dañar a nadie, eso por descontado, y también porque, siendo lo que quiero ser, haciendo lo que siento, voy a seguir teniendo esta paz interior que tanto me ayuda y beneficia...
 
De la misma forma, quiero que los de mi alrededor sean como quieran ser, porque hay lugar y espacio para que todos se desarrollen. Solamente voy a tener en cuenta una de las enseñanzas del Dalai Lama: "No permitas que el comportamiento de otros destruya tu paz interior".
 

 
 

martes, 25 de junio de 2013

Se acabaron las vacaciones...

...pero la vida sigue, la vida continúa y me muestra otro escenario diferente: un ordenador y escritorio familiar, el reencuentro con mis compañeros de trabajo, nuevos proyectos que empezar, así que no hay motivos para la tan conocida depresión postvacacional, no señor, porque la vuelta al trabajo debe ser una bendición, porque si trabajamos es que gozamos de la salud suficiente para ello, y si trabajamos el sueldo nos permitirá seguir realizando nuestros sueños, en mi caso viajar, así que hay que dar gracias por ello, día sí y día también, especialmente en esta época en que muchos desearían tener un trabajo...
 
...pero antes de volver al trabajo disfruté de una intensa semana por el País Vasco y Navarra, que ya les contaré, y también he tenido tiempo para disfrutar de la playa, de las playas de mi isla. Ayer disfruté de un momento de soledad en la playa empezando a leer un libro que mi angelito de la guarda ha querido poner en mi camino...


 

viernes, 14 de junio de 2013

Del lado del verano

Ayer fui al cine y salí con una sonrisa dibujada en mi rostro. La película elegida fue “Del lado del Verano”, de la conocida actriz canaria Antonia San Juan, entre otros. Pensé que me esperaban unas risas por lo poco que había escuchado, pero me ofreció mucho más, muchísimo más, porque aparte del humor típicamente canario, abusando de esos clichés de aquí, que tal vez sólo entendamos los canarios, había una carga dramática importante y un mensaje que, por lo menos a mí, me llegó. De todo lo visto en la película se me grabó especialmente esta frase: la ignorancia es una pared.
 
 
Y hoy titulo el post así porque, aparte de la película, estamos a punto de estrenar el verano y yo recibiré la próxima estación en San Sebastián. Estaré una semanita fuera disfrutando de ese viaje que muchas veces soñé con hacerlo completamente sano y, por fin, ha llegado...
 
 

jueves, 13 de junio de 2013

Volar en libertad

Ayer mismo firmé el consentimiento para la revisión médica laboral y algo se estremeció en mi interior, quizás fue miedo, porque en la revisión médica fue donde todo empezó. Y ayer también me llamaron para avisarme de que próximamente, en el mes de julio, tendré la primera revisión médica para ver si todo continúa como debe de continuar...

Así que estaré controlado, totalmente controlado, jeje, tanto desde el hospital como desde el trabajo. Me estarán vigilando con un foco apuntando sobre mi cabeza, pero yo preferiré pensar que estoy sobre un escenario y ese foco me ilumina mientras represento la obra de mi vida...


Y es que los controles serán algo a lo que me tendré que acostumbrar, pero no me deberán parar, sino que serán mis cómplices que me ayudarán a seguir caminando.

Quiero volar, volar y volar, volar y no tener miedo; no quiero que el miedo me haga prisionero...

Quiero sentir la libertad de un pájaro al volar, no quiero estar encerrado en la jaula de mi miedo...

 


...y de momento, la paz sigue apoderándose de mí...

miércoles, 12 de junio de 2013

La historia de mi nombre

¿Por qué me llamo Ibán con b? Ya les dije que algún día les contaría la historia...
 
Según me contaron, o eso creo recordar, me querían poner el nombre de Luis Manuel, en honor a mi padre y abuelo, pero como a mi hermana Sandra, cinco años y medio mayor que yo, le pusieron dos nombres (el segundo lo voy a omitir por respeto a ella) y sólo utilizaban uno, el de Sandra, descartaron la idea del nombre compuesto.
 
Entonces surgió el nombre de Iván, Iván con v, menudo cambio; así me lo enseñaron a escribir y así lo escribí hasta los doce o trece años, momento en que me sacaron por primera vez el DNI y descubrimos que me habían registrado el nombre con b, Ibán con b, así que, de la noche a la mañana, tuve que cambiar de letra...
 
...y de la noche a la mañana tuve que soportar las amenazas de mi profesora de lengua, mi querida Doña Carmen, instándome a seguir escribiendo mi nombre con v si no quería que me descontara 0,25 puntos de los controles de ortografía, porque Ibán con b no existía, Ibán con b era un fallo del registro, Ibán con b era un error...
 
Afortunadamente, mi madre encontró un calendario donde aparecían todos los Santos y, justamente, el 16 de mayo decía San Ibán...
 
 
Esa fue la prueba irrefutable que utilicé para demostrar la autenticidad de mi nombre, esa y otros argumentos, como que Iván con v es un nombre ruso que en castellano significa Juan, pero Ibán con b es español, además de que en el País Vasco también se escribe con b porque ellos no tienen v.
 
Lo curioso es que años después me volví a encontrar con la profesora de lengua y me ofreció unas sinceras disculpas, porque paralelamente ella había averiguado que Ibán con b estaba bien escrito. Las cosas del destino...
 
Casualmente, el 16 de mayo, día de mi Santo, recibí los resultados. ¿También cosas del destino?
 
Hoy en día muchos se siguen sorprendiendo con mi nombre y yo a veces les digo que se trata de una larga historia, que ya se las contaré algún día...
 

lunes, 10 de junio de 2013

Mis impresiones sobre el concierto

Ya les había comentado que el fin de semana pasado había asistido al concierto de Josu Okiñena y Razvan Suma en el Hotel Princesa Yaiza...
 
 
Ayer le dí a leer a mi angelito de la guarda mis impresiones sobre el concierto y me dijo que por qué no lo publicaba en el blog, porque precisamente se identificaba con lo que sintió ella al escuchar por primera vez a Josu, así que me he decidido a hacerlo.
 
Allá va...
 
Si Josu Okiñena pisa un escenario da igual si el decorado es negro, rojo o blanco; si Josu Okiñena nos deleita con su arte, te daría exactamente igual el escenario escogido o la butaca donde vas a pasar la próxima hora y media de tu vida, porque si Josu Okiñena actúa sólo existirán tú, él y su piano, una relación a tres bandas en perfecta armonía.
 
Y es que Josu es así, sentimiento en estado puro, Josu no toca con la mente sino con el corazón, así de sencillo, Josu alimenta de vida su piano, así de simple, estableciéndose un matrimonio perfecto, una simbiosis espectacular que llena de vida todo lo que les rodea, a él y a su piano. Manos equilibradas, expresividad a la máxima potencia...
 
 
...y aquí es donde interactúa el tercero en discordia, el afortunado o afortunada que está escuchando el concierto, porque viéndole su cara eres capaz de adivinar lo que está sintiendo, mirando sus manos, intuirás todos sus sentimientos, amor, nostalgia, incertidumbre, tristeza, impotencia; mientras las notas fluyen tú fluyes, simplemente dejándote llevar por lo que escuchas, simplemente sintiendo lo que transmite, su música, su verdad, su matiz particular, porque Josu la hace suya, Josu se lleva la melodía a su terreno, Josu sabe jugar con ella, al igual que un niño feliz sabría jugar con su juguete favorito...
 
Y si además el escenario lo comparte con otro músico, formando un dueto singular, el resultado puede ser apoteósico. El sábado pude ser testigo de ello, el sábado asistí al concierto de Josu Okiñena y Razvan Suma, un violoncelista de éxito internacional. No hubo nada mejor que ser cómplice de la relación establecida entre estos dos instrumentos, el piano y el chelo, pero la relación más importante fue la establecida entre estos dos músicos, Razvan y Josu, Josu y Razvan, cómo se hablaban, cómo se respondían, cómo replicaban...sin palabras.
 
Sé lo que los hace ser únicos, tocan con su alma, tocan con el corazón.