jueves, 30 de junio de 2016

Me encanta la sensación...

Me encanta la sensación de escribir el libro, un proceso que se va cociendo a fuego lento y que estoy disfrutando como un niño, como aquel niño que se comía su helado a bocados en la playa de Melenara, en Gran Canaria, sin importarle que se manchara y recogiendo los trozos que se le caían al suelo para llevárselos otra vez a la boca. No lo chupaba, lo masticaba. Así me siento, saboreando todos los detalles y encajando cada una de las partes, entusiasmado con cada paso que doy para llegar al resultado.


Me encanta la sensación que tengo al realizar este proyecto y sacar mi talento, porque todos tenemos un talento, algo que nos apasiona, que hacemos de forma natural y sin esfuerzo…

miércoles, 29 de junio de 2016

¡100.000 visitas!

Siempre digo que nunca me olvidaré de la fecha en que estrené el blog, un 24 de septiembre de 2012, pero no sé cuándo será la última vez que escriba. Ayer entré y vi que había superado las 100.000 visitas y el corazón se me llenó de agradecimiento, pero no por el hecho de conseguir ese número de visitas, sino porque recordé lo que la gente me traslada cuando lee lo que escribo: esperanza, optimismo, fuerza, luz…


Esa luz es la que quiero seguir manteniendo, que no se apague la llama que llevo dentro, y sé que las letras son un buen mechero para expresar aquello que siento y avivar el fuego, mi fuego interno. Y gracias a ti por visitarlo y, lo más importante, compartir conmigo lo que lees, cómo te sientes al leer aquello que yo también leo, cómo nos reconocemos con la escritura sin necesidad de vernos. Aquello que doy sin ningún esfuerzo lo recibo multiplicado y mi corazón sonríe regocijado.


Y hoy también me acuerdo especialmente de la persona que me creó el blog. Fue tanto lo que aprendí a tu lado que sin esa enseñanza no estaría aquí, así. Infinitas gracias…

martes, 28 de junio de 2016

A la tercera fue la vencida

Hoy voy a dedicar esta entrada a Yelena, una amiga valiente que quiso enfrentarse a aquello que más temía, y por eso me decidí a hacerlo con ella, porque sus miedos son mis miedos y yo no quiero miedos que empañen mi vida, así que nos decidimos a ser los primeros, con voluntad de hierro para doblar la vara de hierro. Pero no pudimos, el primer intento fue totalmente fallido. Fallaba la posición y le faltaba convicción. Volvimos a intentarlo y esta vez estuvimos a punto de conseguirlo, pero se paró y dejó de dar el último paso que supondría la consecución. Es que daba mucho miedo, la presión sobre la garganta era brutal y temíamos por nuestra seguridad.

Pero la vida nos regaló una tercera oportunidad, un último intento que hicimos al final, cuando todos los compañeros ya habían realizado con éxito la prueba. Céntrate en mis ojos y olvídate de todo lo demás, le decía. Si no llegamos a abrazarnos no conseguiremos aquello que tanto ansiamos. No tenemos nada que perder, pero sí mucho que ganar, ganar nuestra libertad. Y sí, a la tercera fue la vencida…


Gracias Yelena, gracias por regalarnos esa última oportunidad. Juntos vencimos los miedos y lo recordaremos toda la vida.


lunes, 27 de junio de 2016

¿Y quién dijo miedo?

Quería que tuvieran la oportunidad de experimentar aquello que a mí me ayudó tanto, por eso no me cansé ni me cansaré nunca de promocionar el evento de Firewalking, porque romper límites, vencer miedos y hacer cosas extraordinarias no sucede todos los días.

Tuve la inmensa fortuna de ser invitado a participar y esta vez lo hice con más confianza en mí mismo, que no es lo mismo que estar confiado porque todo es de verdad y puede hacer daño. El fuego quema, el cristal corta y la vara de hierro puede atravesarte la garganta, pero si lo haces con confianza y enfocándote en el objetivo saldrás totalmente ileso de las pruebas.


¿Y quién dijo miedo? Esta V representa la vida y la victoria de lo que fuiste capaz de hacer. Ahora nos queda integrar y recordar lo vivido y no permitir que nadie te diga que eso es imposible porque tú lo has hecho posible. GRACIAS...


viernes, 24 de junio de 2016

La cuenta atrás

Es como si una parte de mí, la que se cree limitada, estuviera recibiendo tanta información que se siente desbordada, negando a pesar de las evidencias lo que pasó porque tenía la creencia de que eso era imposible, y la otra parte de mí, la que se siente ilimitada, estuviera regocijado y con una sonrisa en la cara porque por fin está llegando la comprensión, la verdad de lo que ocurrió. Y ahora conviven las dos y comienza la cuenta atrás para la integración. Como diría Osho, no es una cuestión de aprender mucho sino de desaprender mucho.


Y la cuenta atrás también comienza para el evento del domingo. La primera vez que fui puse esto antes de ir: “y este domingo, mañana, tal vez haga cosas extraordinarias…pero hasta aquí puedo escribir porque ni yo sé lo que puede ocurrir…” Aunque ahora pueda tener una ligera idea de lo que pueda suceder, prefiero no escribir nada más porque nunca se sabe lo que puede pasar…

miércoles, 22 de junio de 2016

Sería maravilloso si...

Ya estoy inscrito y me estoy frotando las manos antes de escribir porque estoy muy entusiasmado. Esto va cogiendo forma y cada vez tengo más ganas de hacerla. ¡Madre mía, ya estoy inscrito! Y ahora es un buen momento para utilizar la frase sería maravilloso si… consiguiera llegar a la meta. Ganas no me faltan.


Y el libro también va cogiendo su forma y me encanta la sensación que estoy sintiendo durante todo el proceso. Sería maravilloso si… pudiera publicarlo en un futuro no muy lejano. Ganas tampoco me faltan :-)

martes, 21 de junio de 2016

Otra vez estoy de viaje

Si dormir fuera de casa es estar de viaje, otra vez estoy de viaje, ni más ni menos que al lugar que me vio crecer, a la cuna de mi infancia. Me encanta la sensación de no estar apegado a mi casa ni a ningún otro lugar, sino que voy rotando por la vida como si fuera un artista haciendo una gira. Al fin y al cabo, soy el artista principal de mi propia película. Cedo con todo mi amor mi casa por unos días y vuelvo a casa de mis padres a convivir con la familia, aunque mi madre ya me ha dicho que seguramente no me verá el pelo. ¿Dónde está realmente mi casa, mi hogar? Tal vez lo llevo conmigo allá donde vaya.


Por lo pronto hoy me he levantado y, cuando estaba preparándome un zumo de naranja, he dado las gracias por no necesitar la ayuda de mi madre. Recuerdo la de veces que me hacía el zumo un martes por la mañana, después de aquellas sesiones de belleza que me daban. Hoy soy yo el que se lo puede preparar con una sonrisa en la cara. 

Intuyo que esta semana será muy intensa y abriré bien los ojos para no perder detalle de todo lo que acontezca :-)