domingo, 16 de julio de 2017

Quiero tu fuego, quiero tu ira

Descalzo, con la cabeza sobre las zapatillas, la espalda contra el cristal y las gafas quitadas. Estaba cansado y si algo le han enseñado es a escuchar su cuerpo y cumplir sus deseos. Cerrar los ojos y sentir el contacto del suelo. Aunque la vergüenza casi se apodera de él porque las pocas personas que transitaban por el largo pasillo lo miraban desde lejos, imaginándose quizás si estaba loco o fatigado, o las dos cosas a la vez. Pero ni una ni otra. Le apetecía parar unos minutos, observar la situación que le rodeaba y recargarse para la función que debe desempeñar...


Y el texto que llegó instantes después lo sintió como un bello reflejo: QUIERO TU IRA. QUIERO TU FUEG0. No seas espiritual conmigo, amor mío. ¡Sé honesto, mejor! Enójate conmigo. Dime cómo te sientes en realidad. Dime lo molesto que estás. Grita. O llora. Muestra tu vulnerabilidad. Expresa lo que hay en tu corazón. Blasfema, arma todo un lío. No me importa. Podemos limpiar más tarde. Solo quiero conocerte. Ahora. No esperes hasta dar con las palabras perfectas. No esperes hasta que tu precioso fuego se haya apagado. O hasta que tus lágrimas se hayan secado. No hay vergüenza en ser un desastre. La ira no es "poco espiritual". Es belleza, es poder. Quiero ser contigo más allá de la máscara. Más allá del niño lindo, de la niña buena. Del estudiante espiritual bien entrenado. Del experto. Del calmado. De aquel a quien nunca se le permitió levantar la voz.¡Quiero sentir tus malditas llamas! ¡Quiero sentir tu verdad! ¡Tu pasión! ¡Lo que necesitas! ¡Lo que deseas! ¡Tus anhelos no correspondidos! ¡Tus esperanzas frustradas! Solo deja que la vida hable a través de ti. Ahora. Yo me haré responsable de mi propio dolor. Por favor, prefiero recibir tu ira con toda su pureza ahora, que años de historias, culpas, resentimiento y agresividad pasiva. Suelta toda esa mierda espiritual. Solo dime cómo eché todo a perder. Saca todo a la luz. No te insultaré. Y podemos continuar desde allí. (Jeff Foster).

martes, 11 de julio de 2017

A seguir jugando...

Una frase que me dio mucha risa y por eso la comparto: «Paso firme, espalda recta y mirada al frente. Que no se note que no tenemos ni puta idea de a dónde vamos». En muchas ocasiones me he sentido así y ha sido divertido experimentarlo, pero en otras todo lo contrario. Cuando te has quitado la venda de los ojos empiezas a divisar y observar las cosas con mayor conciencia y claridad. Si no sabes lo que quieres, al menos saber lo que no quieres ya es el primer y más importante paso. Maestro infinito que me ha tocado. ¿Y qué hacer ahora? A seguir jugando...


lunes, 10 de julio de 2017

La llave

Día frío y nublado, pero allí estaba corriendo mientras miraba al macizo que, como siempre, me estaba cobijando. Famara, no podía elegir un mejor escenario, y aunque de primeras no lo supe ver me volvió a ofrecer un gran regalo: mostrarme todo aquello que no quiero ser. La llave que me faltaba cerró definitivamente la puerta del pasado…


Y después, ya en otro rincón de la isla, salió el sol y no pude sino volver a  decir «Gracias cáncer». La enfermedad me ofreció la llave para descubrir los hábitos de infelicidad y abrir la puerta al cambio…

viernes, 7 de julio de 2017

Más unidos que nunca

Me recosté a su lado en un hueco de la cama, lo miraba con ternura y le tocaba el corazón que latía con esfuerzo. Y al salir del hospital sentí que nunca había estado tan unido a él como en ese momento. Y di las gracias por el regalo, por sentirnos tan cercanos sin hablarnos. Me monté en la barca y empecé a navegar en medio del sufrimiento que otros alimentaban. -¿Qué opinas?-, me decían. Y yo no sabía qué responder, si lo que yo sentía o lo que ellos querían. Por eso permanecía en silencio o me brotaba la risa, muchas veces incomprendida. No sé lo que pasará, no soy adivino, pero esto es una gran oportunidad para regalar mi presencia y vivirlo desde la paz…


miércoles, 5 de julio de 2017

No te puedo atender

Me acordaba de la frase, pero no de las circunstancias en las que estaba cuando se me ocurrió lanzarla al aire, de forma espontánea. De todas formas y a pesar de la risa, lo importante es la frase: «En este momento no te puedo atender». Si te llama un pensamiento le podrás decir, con mucha educación y buen sentido del humor, que estás ocupado y no lo puedes atender. Incluso le puedes pedir que te llame más tarde si así lo desea, pero ahora mismo no lo puedes atender porque estás viviendo en el presente…


martes, 4 de julio de 2017

Llorar no es de débiles

Esta frase me encanta: «Llorar no es de débiles. Nacimos llorando porque llorar es aspirar aire fresco, botar lo que nos duele y seguir hacia adelante».


¿Será por eso que me encanta llorar y ver a otros llorar? Se me ensancha el alma...

lunes, 3 de julio de 2017

Sin subidas ni bajadas...

Sí, lo he dicho muchas veces, hacer algo por primera vez es algo que me encanta, pero la sensación de hacer una carrera sin tener ni idea del recorrido, también me encanta. No espero nada y me lo espero todo, así que conforme avanzaba me sorprendía con las subidas y bajadas, pues hubo unas cuantas aunque no tan pronunciadas. Un viento demoledor en contra, sobre todo cuando bajaba por la montaña, pero aún así no fue motivo suficiente para dejar de hacerla. Mi saboteador interno sabe que necesita otros argumentos si quiere que desista del intento. Y esa es la clave, intentarlo aunque fracases y no quedarte con las ganas… Presencia, mucha presencia para no tropezar y subidas y bajadas que me inyectaban de fortaleza y confianza. De menos a más, sin prisa pero sin pausa. Además, como ya he comentado alguna que otra vez, sin subidas ni bajadas la vida se apaga… Otro pasito más para hacer realidad el gran reto de la temporada…