miércoles, 12 de abril de 2017

Acabé regalándole un libro

La meditación me ha cambiado la vida. Ser capaz de escuchar esa voz que te intenta asustar y darte cuenta de que tú no eres eso, no tiene precio. El otro día me enviaron un mensaje para adelantarme la cita médica y la mente aprovechó tal circunstancia para hacer su función, crear conflicto. En cuestión de segundos aparecía un pensamiento advirtiéndome de que tal vez me adelantaban la cita porque habrían encontrado algo grave y no podían esperar para comunicármelo, haciendo un montón de conjeturas y suposiciones sobre qué es lo que me dirían. «¡Se te va a acabar la tontería!», se atrevió a soltarme, cosa que me sorprendió y me hizo sonreír a partes iguales, por semejante ocurrencia, pero no le contesté para no darle poder. Opté por observarlo y tomar distancia, incluso me compadecí de ella por estar aterrada. «No sé, lo que tenga que ser será», y con esas amables palabras evitas entrar en una conversación que nada beneficioso te aportará…


Y ayer fui a la consulta y acabé regalándole un libro a la nueva doctora. –Para que conozcas mi historia-, le dije sonriendo. Y después entró el doctor amor, aquel que sigue pendiente de mí y que se pone colorado cada vez que lo nombro así, y todos acabamos hablando de sueños y viajes. Sigo abrazando la vida…

martes, 11 de abril de 2017

¡Trágame tierra!

Esto fue lo que vi el otro día paseando por la playa y podría tener diferentes interpretaciones. Nada más verlo, empecé a sonreír y exclamé: ¡Vale, lo pillo! No debo olvidarme de seguir cavando hacia dentro y sanar las posibles incoherencias o emociones reprimidas que pudiera albergar en mi interior. Es un ejercicio constante que nunca debiera acabar…


Compartiéndolo con amigos me han dado otros puntos de vista. Así tenemos la famosa expresión “trágame tierra”, sentir una vergüenza tan inmensa y querer desaparecer de la faz de la tierra.

También podría ser la típica persona inconsciente que en lugar de afrontar su realidad y emprender acciones para cambiar, prefiere esconderse; víctima en lugar de protagonista de su vida.

Y otra que me ha encantado es la de comerse el mundo, vivir con intensidad las experiencias de esta vida terrenal, pero que tus pies estén en el cielo y sean guiados por una fuerza superior llamada universo. Bien podría ser una versión del "estate en el mundo, pero no seas del mundo". Dejarse llevar. ¿Y tú cómo lo ves?

lunes, 10 de abril de 2017

¿Qué estoy haciendo para atemorizar a la gente?

Ha sido tan intenso lo vivido este fin de semana, que mejor comenzar a contar por el final, lo que tengo más fresquito en mi memoria. Reencontrarme con personas del pasado, mirar sin vacilar a los ojos de ese niño adulterado que tenía frente a mí y que afirma estar asustado, que le doy pánico, inconsciente tal vez de que el tesorero que almacena y provoca sus miedos está dentro y no fuera. Oportunidad de expresar, de no necesitar nada ni a nadie para mostrar mi verdad, con compasión, creando el guión de mi propia cinta. Y no es el único que reconoce tenerme miedo. ¿Qué estoy haciendo para atemorizar a la gente? Hablar con claridad, me dijeron…


Y después mi gran familia, esa con la que me vuelvo a desnudar. Y reír, sobre todo reírme de mí mismo. Escuchar la voz que me ha encandilado y jugar, jugar como nunca antes lo habíamos hecho, haciendo mímicas para adivinar películas y descubriendo tal vez el origen de la felicidad… 


viernes, 7 de abril de 2017

¿Miedo a morir?

Además del miedo a los cambios y a las cosas nuevas que están por llegar, la mayoría de los niños coincidía en el miedo a la muerte. Ese era uno de sus mayores temores, morir. ¿Por qué tanto miedo a la muerte?, me pregunto, ¿será porque no nos hablan lo suficiente de ese proceso por el que inevitablemente vamos a pasar todos? ¿Por qué la sociedad lo considera un tema tabú? Otras religiones, en cambio, viven el proceso de la muerte como una gran celebración, pero nosotros tratamos de apartar a los niños de cualquier contacto con la muerte, como asistir a un velatorio, por ejemplo. Se fue al cielo, les explicaremos después, y poco más. ¿Por qué no nos sentamos con ellos y les explicamos que la muerte será inevitable y que se centren en el inmenso regalo que es vivir, que aprovechen hasta el último segundo de sus vidas para ser felices y no olvidarse nunca de ellos mismos?


¿Y si la muerte no es lo que nos han hecho creer? ¿Tenemos miedo a morir o a vivir? Antes sufría muchísimo con la sola idea de morir y ahora acepto que voy a morir, aunque no sé cuándo. Mientras tanto, voy a dedicarme a vivir…

jueves, 6 de abril de 2017

Miedo a hacerse mayores

Niños muy conectados con el concepto de felicidad al afirmar que esta es ser libre, disfrutar de la vida y estar bien con uno mismo, pero con un terrible miedo a hacerse mayores, que se podría traducir en miedo a dejar de ser ellos mismos. Sobre todo las chicas, muy curioso. Que una niña de once años diga que con veinte años más se imagina triste porque estará trabajando, con obligaciones y cuidando de sus hijos, es un fiel reflejo de lo que podría estar viendo en su entorno, adultos que se han olvidado de ellos mismos y, por ende, han perdido las ganas de vivir, danzando como muertos en vida por este mundo lleno de sufrimiento que, de vez en cuando y con suerte, les ofrece una bocanada de felicidad, efímera. Por eso tienen miedo a hacerse mayores


Compartir con los alumnos y profesores del Colegio de Playa Blanca ha sido una experiencia maravillosa. Que a la salida hayan ido muchos a abrazarme y que se hayan quedado con ganas de más y por eso me han vuelto a invitar, no tiene precio. Además, como le dije a una niña al terminar, no tenemos por qué olvidarnos del niño interior cuando crezcamos y, si lo hacemos, siempre estamos a tiempo de recuperarlo. Eso mismo es lo que he hecho o estoy haciendo, recuperarlo…

martes, 4 de abril de 2017

Una frase que me inspiró

Ahora me ha dado por releer unos apuntes y resulta que la frase que me inspiró para elaborar la portada la tenía anotada desde enero del año pasado: «No estamos aquí para sanar nuestras enfermedades, sino para que nuestras enfermedades nos sanen». Es otra más de las genialidades de C. Jung que invita a cambiar de dirección y verlo desde otra perspectiva. Por eso siempre digo que el cáncer me vino a sanar…


lunes, 3 de abril de 2017

Me atreví a cantar

Me dio por tararear el mantra mientras mis amigos ensayaban y empezaron a decir que sonaba bien y que podía quedar muy bonito. -¿Te atreves?-, me preguntaron, y según mi amiga Ángela, cuando alguien me hace esa pregunta es muy probable que conteste que sí. Y contesto afirmativamente si lo que me proponen me entusiasma y me motiva. -¿Pero lo dicen en serio?-, les pregunté. Es que no me lo creía, porque desde pequeño siempre me apeteció cantar pero consideraba que no tenía voz para cantar, así que la vida me estaba regalando la posibilidad de que cumpliera un sueño de mi infancia, otro regalo más. Y de repente me veo ensayando con ellos y saliendo de la zona cómoda una vez más, pero pletórico por la gran oportunidad.


«Tienes la boca seca, te vas a equivocar. ¡Qué vergüenza, vas a hacer el ridículo delante de un montón de gente!...» Mi cabeza no paraba de parlotear, pero mi respuesta fue simplemente “gracias por participar”. A pesar de los miedos, salí al escenario con la letra del mantra anotada en una hoja en blanco y además estuve rodeado de voces tan maravillosas como las de Mariposa y Beni Ferrer, esa voz que hace unos años definí como “la voz de Lanzarote” y que escucharla era un aliciente y motivo más para querer vivir.